El Born, más allá de la "catedral del mar"

Es uno de los barrios con más historias de Barcelona, un conjunto de calles próximas tanto al centro como a La Barceloneta, que debe su nombre a un antiguo mercado y en el que se puede encontrar desde los mejores cuadros de Picasso hasta un museo dedicado al chocolate.

Luis Cañadas

Sólo a dos pasos del centro y de La Barceloneta está El Born, una zona cosmopolita e integradora que es la alternativa al vecino barrio Gótico. Aquí hay menos bullicio y de historia anda sobrado. Son varios los hits del barrio. De entrada, Santa María del Mar, la más bella iglesia de Barcelona, más conocida que nunca tras el éxito de La catedral del mar, la novela de Ildefonso Falcones. Durante muchos años su interior estuvo repleto de barquitos en miniatura, exvotos que los marinos colgaban de las bóvedas para cumplir una promesa a la Virgen, pero todo se quemó en un incendio durante la Guerra Civil. Tenemos también los palacios góticos y renacentistas de la calle Montcada, como el Palau Aguilar, convertido en el concurrido Museu Picasso, ahora en fase de ampliación. Y La Llotja, en la calle Consolat del Mar, una muestra sobria del gótico civil, que acogió, como curiosidad, la Academia de Bellas Artes donde estudiaron Pablo Picasso y Joan Miró. Y, por último, el antiguo Mercat del Born , una muestra de la arquitectura de hierro de la segunda mitad del siglo XIX que albergó el mercado de abastos hasta finales del XX y cuyas obras de remodelación han dejado al descubierto restos arqueológicos que se van a preservar.

Para hacerse una idea a vista de pájaro de lo que es el barrio, nada mejor que visitar la terraza panorámica del Gran Hotel Central (Vía Laietana, 30). A pocos metros bajando hacia el mar, en la plaza de Antonio López, donde se cree que vivió un tiempo Miguel de Cervantes, está el edificio de Correos y Telégrafos, con un gran vestíbulo circular coronado por cuatro murales alegóricos pintados a comienzos del siglo XX (no dejan hacer fotos). Cerca está el restaurante 7 Portes (Paseo de Isabel II, 14), inaugurado en 1836. Es muy conocido, pero no todo el mundo sabe que está en el primer edificio que tuvo agua corriente en Barcelona, que su fachada fue la protagonista de la primera fotografía que se hizo en España y que está repleto de símbolos masónicos, empezando por el pavimento ajedrezado típico de las logias. Detrás de Santa María del Mar y del vecino Fossar de les Moreres, donde no se apaga la llama de la historia -los catalanes caídos durante ese asedio de Barcelona en 1714-, se abre el Paseo del Born , con bares de copas como El Copetín, Cactus Bar y Sandwichs Friends, con ilustraciones de Jordi Labanda en sus paredes. Hace siglos fue escenario de ferias y procesiones medievales y aquí se ordenaba a los caballeros que lucharon en las justas y torneos medievales.

Una plaza muy bella es la de Les Olles, donde conviven una tienda dedicada al aceite, el restaurante Cal Pep y las tiendas de Custo Barcelona y Nascut al Mar, donde venden cebo vivo.

El Rec es otra de las calles más frecuentadas del barrio, con el restaurante Little Italy, la coctelería Gimlet y la tienda de interiorismo Vitra. En la calle Princesa está el Hotel Chic Basic, barato y sorprendente. A su lado, en el número 52, está la galería Círculo del Arte, con obra gráfica original de artistas contemporáneos, y en el 56 organizan salidas guiadas y alquilan vespas. A la hora de cenar, en el número 10 del Paseo Picasso ha abierto un establecimiento curioso: Dans le Noir?, un restaurante donde el cliente cena con los ojos vendados. Claro que, si quiere ver lo que come, en Comerç, 24 está el restaurante del mismo nombre, creado por el chef Carles Abellán (una estrella Michelin). Y dos últimas recomendaciones: el centro cívico del Convent de Sant Agustí y el vecino Museu de la Xocolata, consagrado a la historia del cacao.