El barrio del Jordaan de Ámsterdam

En uno de los destinos favoritos de muchos españoles late el cosmopolita barrio del Jordaan. Sus callejuelas entre canales, para disfrute de los artistas y bohemios que lo habitan, están repletas de inesperadas tiendas y curiosos restaurantes.

Teresa Pinyol

Probablemente sea Jordaan el barrio representativo de la Ámsterdam más real: jardines, callejuelas, canales? y las ventanas a pie de calle que parecen invitar a cotillear a los transeúntes. Nada más lejos de la realidad: los holandeses casi nunca miran a través de las ventanas sin cortinas debido a su tradición protestante.

Este barrio que fuera originalmente gremial se ha repoblado con galerías de arte, tiendas, cafés y restaurantes? En Jordaan palpita la libertad y el respeto, como corresponde a la zona que cuenta con el Museo de Anna Frank, las esculturas de Johnny Jordaan y su banda o el Homomonument, monumento a los gays y lesbianas que han sido perseguidos por su condición sexual.

Si miramos el plano de la ciudad, lo situaríamos en el entramado de calles estrechas que se encuentra a la izquierda de la Estación Central, concretamente entre Prinsengracht y Lijnbaansgracht hasta Leidsegracht. Paseando por estas callejuelas obtendremos un doble beneficio: alejarnos de los turistas más ruidosos que se quedan en el centro y encontrar auténticas joyas en sus tiendas de ropa de segunda mano. En Letticoat, por ejemplo, hay un buen surtido de abrigos de astracán, cazadoras tipo aviador y coloristas camisas estampadas.

A menos de cinco minutos tropezamos con otro lugar que resume el espíritu del Jordaan: Brillen, una destartalada tienda especializada en gafas viejas. Casi en la esquina tropezamos con varios restaurantes que miran a Prinsengracht y a la iglesia de Noorderkerk. Uno de los favoritos de los lugareños es el Café Proust, donde puede tomarse un aperitivo, cenar o ir de copas. Vale la pena entrar, aunque sea solo para ver la espectacular lámpara que pende sobre la barra: una escultura de leds en forma de revólver de unos dos metros de longitud.

En una de las calles centrales del barrio, Westerstraat, nos encontramos con Deliciousfood, donde venden pastas y arroces ecológicos a granel. A solo unos metros volveremos a la infancia probando los artilugios de cuerda de Mechanisch Speelgoed, o babearemos en la más impactante tienda de decoración de Holanda: Moooi Gallery.

Ya en la parte sur del barrio podremos apuntarnos a los asequibles cursillos de diseño de joyas que se hacen los domingos en Roosieraad -¡solo duran tres horas y te llevas una pieza hecha por ti mismo!- o nos sumergiremos en los años 50 si entramos en Cherry Sue, donde te hacen ropa a medida con todo el estilo de esa década.

Probar las delicias de chocolate y mazapán de la confitería Arnold Cornelis bien merece una visita y, con suerte, uno puede sentarse en una de las mesas del local. No se debe abandonar el barrio sin ver la Central del Ukelele de Ámsterdam: la Uke Boutique.

Diseño y arte en "La Bañera" de Holanda

Disfrutar del reinaugurado Stedelijk Museum, dedicado al arte moderno, contemporáneo y al diseño, es un excelente motivo para escaparse a Ámsterdam. Ubicado en el centro, junto al Museo Van Gogh y enfrente del famoso auditorio Concertgebouw, volvió a abrir sus puertas en septiembre de 2012. Merece especial interés el nuevo edificio diseñado por Benthem Crouwel, al que han bautizado popularmente, por motivos evidentes, como La Bañera.

// Outbrain