El asombro de Darwin en las islas Galápagos

Juan Carlos Muñoz Robredo

Desde el avión, a primer golpe de vista e incluso con las cicatrices que muestra Santa Cruz, la más poblada de este conjunto de islas, peñones e islotes, se tiene la sensación de no haber visto nunca nada igual. Y no es solo porque se pise latitud cero y a la vez se esté muy lejos de cualquier parte, ya que la tierra más cercana es el litoral ecuatoriano, a mil kilómetros de distancia, sino porque la naturaleza desborda entre los verdes de una vegetación casi como del principio del mundo. Entre tal apretura vegetal apenas asoman los negros y rojizos de los minerales volcánicos esculpidos por un rosario de volcanes, los que se alinean en el ecuador terrestre dando sustento al archipiélago. Un lugar que sirvió de inspiración para Darwin y su famosa teoría de la evolución de las especies. Hablamos de las islas Galápagos.