Eisriesenwelt, la ventana al mundo de los gigantes de hielo

Siéntete como si entraras en Erebor, la Montaña Solitaria de 'El Señor de los Anillos', en la cueva de hielo visitable más grande del mundo

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Gruber Michael

Algunos lugares del mundo encierran en sí mismos tesoros de los que cuesta trabajo creer en su mera existencia. Rincones de nuestro planeta fruto de las fuerzas y la acción de la naturaleza, a los que llegar resulta en ocasiones un verdadero triunfo.

Visitantes en la cueva.  | Gruber Michael

Eisriesenwelt es un pequeño mundo de gigantes situado en las montañas de Austria, a tan solo unas decenas de kilómetros de la bella ciudad de Salzburgo pero ubicado en las alturas de las escarpadas vertientes de los macizos de Tennen.

Detalle de la cueva.  | Marcel J. Peda

LA CUEVA DE HIELO VISITABLE MÁS GRANDE DEL MUNDO

Al sur de la célebre ciudad de Salzburgo, cuna de Mozart y escenario del inconfundible largometraje de Sonrisas y lágrimas, ya en los dominios de la población de Werfen y ante la atenta mirada del espectacular castillo de Hohenwerfen, los imponentes macizos de Tennen esconden un lugar cuyo aislamiento durante siglos impidió su descubrimiento hasta bien entrado el siglo XIX.

Interior de la cueva.  | Marcel J. Peda

Eisriesenwelt es una cueva laberíntica cuya entrada se sitúa a más de 1.600 metros sobre el nivel del mar. Una gran boca de veinte metros de ancho y casi lo mismo de altura nos da acceso a las entrañas de la gran montaña como si se tratase de la puerta secreta a un mundo mágico y desconocido.

El nombre de la cueva, que significa literalmente mundo de los gigantes de hielo, hace referencia a las increíbles formaciones de agua congelada que se encuentran en su interior, en su primer kilómetro desde la entrada –la parte accesible al público–, alimentadas durante todo el año por gélidas corrientes de aire que han hecho posible la creación de este universo helado, dando lugar a la mayor cueva de hielo visitable del mundo.

En invierno se congela.  | Marcel J. Peda

Más de cuarenta kilómetros de profundidad total que comenzaron a formarse hace cien millones de años debido a un proceso de disolución y erosión hasta crear este enorme conjunto de galerías y cavidades. La parte congelada, donde se encuentran las bellas formaciones de hielo puro, están en constante cambio en función de las variaciones anuales de temperaturas en el exterior.

Las grandes salas como la Eispalast (Palacio de Hielo), las increíbles formaciones de agua congelada, los empinados túneles subterráneos, los pasadizos y algunos espacios tan sugerentes como el Diamantenreich (El reino de los diamantes), hacen de Eisriesenwelt un mundo diferente alojado en el vientre de las montañas austriacas.

Visitantes en la cueva.  | Gruber Michael

UN MUNDO DE HIELO QUE PERMANECIÓ AISLADO HASTA TIEMPOS RECIENTES

El aislamiento de la cueva hizo que no fuera descubierta hasta 1879 por el explorador Anton von Posselt-Czorich. A pesar del importante hallazgo, tuvieron que pasar más de treinta años hasta que Alexander von Mörk, otro explorador, reanudase el trabajo de Posselt remontando por primera vez la Grossen Eiswall (Gran pared de hielo). La irrupción de la Primera Guerra Mundial volvió a paralizar el estudio de la cavidad, pero tras la contienda fue definitivamente investigada hasta describir el sistema completo. Fue a partir de ese momento cuando comenzó a generarse un interés turístico por el lugar, que fue creciendo paulatinamente con el paso del siglo XX, dándose las primeras visitas guiadas en 1920.

Se crean curiosas formaciones de hielo.  | Marcel J. Peda

Hoy en día, declarada monumento nacional, es una de las grandes atracciones de los alrededores de Salzburgo, a pesar de las gélidas temperaturas de su interior y de las fuertes pendientes que hay que afrontar a través de cientos y cientos de escalones.

Solo accesible mediante visita guiada, un funicular –el más escarpado de Austria– transporta desde 1955 a los turistas desde el centro de visitantes hasta la entrada de la cueva, con un número limitado de personas por día para proteger el delicado mundo de hielo del interior de la montaña.

Exterior de la cueva.  | fotofritz16 / ISTOCK

Las visitas –prohibidas durante el invierno y parte del otoño por motivos de seguridad– se realizan portando lámparas de gas durante el recorrido, lo que hace que las figuras de hielo gigantes adquieran tonalidades únicas que ambientan el espacio de forma fantástica. El final de la parte visitable de la cueva, la sala Neue Welt (Nuevo Mundo), situada a 1595 metros de altitud, hace aún más misterioso el acceso al interior de la montaña y pone la guinda a la experiencia de adentrarse en este asombroso mundo de los gigantes de hielo.

Exterior de la cueva.  | fotofritz16 / ISTOCK