Nuestro ecosistema del mes: el bosque mediterráneo

Mes de la encina. Octubre es también el mes de las primeras lluvias otoñales, de los veranillos y del ciervo y su berrea. Pero sobre todo es el mes de la encina y de su fruto mágico, la bellota. Junto a alcornoques, quejigos y robles forman los últimos bosques mediterráneos peninsulares.

Observatorio VIAJAR de Turismo Responsable y Sostenible
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Foto: A. Planchuelo

Sin duda la encina es el árbol dominante en la Iberia interior. Cuando se asocia con alcornoques, quejigos e incluso robles, se produce el bosque mediterráneo: espesas selvas siempre verdes que antaño dominaban el territorio. Hoy quedan pocos, la mayoría fueron convertidos en dehesas, pero aun así son de un valor incalculable para la biodiversidad, sobre todo en otoño e invierno, cuando ofrecen la bellota, aportando alimento a una gran cantidad de especies.

Para encontrarlos hay que visitar los montes y sierras del centro peninsular, con los Montes de Toledo como epicentro y el espectacular Parque Nacional de Cabañeros, especialmente en su zona de sierra, junto al macizo del Rocigalgo. Más hacia el oeste se encuentran en el Cíjara las Villuercas y en el Parque Nacional de Monfragüe, santuario de nuestra fauna ibérica.

Cabañeros | Carlos Cairo / ISTOCK

Y ya pasado Cáceres, la capital junto a Ciudad Real de todo este mundo natural, aparece la Sierra de San Pedro que se alarga hasta la frontera que forma el Tajo con Portugal. Más al sur y en paralelo a este conjunto de sierras bajas está Sierra Morena, otro espacio natural con buenos bosques desde Jaén hasta la Sierra de Aracena en Huelva formando la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena. Al noreste de este núcleo central encontramos los bosques de Madrid, con el Monte de El Pardo, increíble bosque dentro de la ciudad en muy buen estado de conservación.

Xavi Gomez / GETTY

Y ya por el sur, en Cádiz, el Parque Natural de los Alcornocales con la finca de La Almoraima, uno de los bosques de alcornoques más importantes del mundo. Recorrer estos espacios semivacíos, de belleza casi africana, descubriendo su rica fauna y flora, visitando sus pueblos con alojamientos de ambiente rural provistos de modernos centros de visitantes y degustando sus productos tradicionales en buenos restaurantes es una experiencia viajera única.