Durbuy, "la pequeña Luxemburgo" y su famoso anticlinal de Omalius

Una de las poblaciones más bonitas de Bélgica

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: NAPA74 / ISTOCK

Declarada en 2007 como uno de los mejores destinos rurales emergentes europeos de excelencia, Durbuy ha sabido desde entonces hacerse visible como una de las localidades más bonitas de toda Bélgica

Emparentada directamente con la vecina Luxemburgo, no solo le unen a ella unos lazos históricos, sino un razonable parecido que le ha valido para convertirse en el destino turístico más importante de la región de Wallonia.

Calles de Durbuy | Stanislava Karagyozova / ISTOCK

Un núcleo urbano y una comuna de remarcable belleza paisajística con insólitos atractivos como el anticlinal de Omalius o el laberinto de Barvaux-sur-Ourthe.

¿La ciudad más pequeña del mundo?

Al llegar a esta preciosa población situada en el corazón del mundo boscoso de Las Ardenas, un eslogan nos acompañará irremediablemente a todas partes: "Durbuy, la ciudad más pequeña del mundo". Efectivamente, así es como se publicita en carteles y folletos turísticos y parece un hecho consumado y plenamente aceptado entre la población e incluso entre los tour operadores de la zona. Desde luego, ostenta el título de ciudad desde 1331 y sus escasos 500 habitantes podrían llevar a pensar en ello, aunque no sabemos qué pensarán de esta afirmación en la croata ciudad de Hum – con tan solo unas decenas de personas en su censo – o incluso en la española localidad de Frías, que no llega a los 250… A esto se une el hecho de que, en 1977, Durbuy cedió administrativamente su título y su nombre a una comuna más extensa que abarca otros once núcleos de población en la actualidad.

En cualquier caso, este reclamo ha traído aparejada una gran visibilidad para la localidad y la comuna - incluso fuera de las fronteras belgas -, y el dato no deja de ser finalmente una anécdota que la ha ayudado decisivamente a mostrar al mundo sus indiscutibles cualidades.

Vista aérea de Durbuy | Oxilis / ISTOCK

Durbuy es una pequeña joya que te sorprenderá muy gratamente, y si has visitado Luxemburgo previamente sentirás una extraña sensación de que este lugar te es familiar. Recorrida en uno de sus laterales por el río Ourthe y enmarcada en un bello panorama de colinas vestidas de bosques, esta población belga es un verdadero capricho paisajístico que pone la guinda con los dos símbolos de la localidad: el castillo y el anticlinal de Omalius.

Aires de Luxemburgo en un escenario medieval

Durbuy no solo nos recuerda a Luxemburgo al deambular por sus calles adoquinadas. Su historia liga a estas dos poblaciones indisolublemente desde hace casi 900 años, cuando el condado primigenio pasa a manos de Enrique IV de Luxemburgo y se convierte en un punto defensivo del territorio que acaparan sus descendientes. Precisamente de esta circunstancia es de la que nace el castillo, erigido por aquel entonces aunque destruido posteriormente y  reconstruido en el siglo XVIII. Emplazado en un promontorio rocoso sobre el río Ourthe, es hoy en día la figura urbana más destacable del skyline de Durbuy.

Castillo de Durbuy junto al río Ourthe | FrankyDeMeyer / ISTOCK

Justo a la altura del meandro que forma el curso fluvial al norte de la localidad, junto a la iglesia de San Nicolás, una preciosa y extensa área de esparcimiento ajardinada forma un anfiteatro de excepción frente al gran icono natural de la zona, el anticlinal de La Roche-à-Frêne, que se muestra imponente con una base de agua y un juego de fuentes que crean un espectáculo visual asombrosamente elegante y armónico. Conocido popularmente como el anticlinal de Omalius en honor del geólogo Jean-Baptiste d’Omalius d’Halloy, que fue quien lo describió y registró, conforma el rincón más reconocible y encantador de Durbuy.

Anticlinal de Omalius | bbsferrari / ISTOCK

Al otro lado del río, frente al castillo, se extiende otra de las grandes sorpresas que nos depara esta pequeña localidad. Se trata del Parque de Topiarias, un cuidado jardín salpicado de unas 250 esculturas realizadas a partir de plantas podadas con formas artísticas de lo más variopintas. Un recinto con mucho gusto y encanto en el que es posible además aprender de manera práctica el arte de la topiaria.

Parque Topiarias | Flavio Vallenari / ISTOCK

Siguiendo el curso del río a través de los senderos que discurren paralelos al mismo podemos adentrarnos en la comuna de Durbuy y llegar a lugares tan llamativos como el laberinto de Barvaux-sur-Ourthe, un parque de once hectáreas creado en 1997 cuya principal atracción es un enorme laberinto natural formado por plantas de maíz, que se ha convertido en un relevante polo turístico en la zona recibiendo a unos 70000 visitantes cada año durante el verano.

Algo más al sur de la vieja ciudad de Durbuy, en un sector de campos abiertos de la comuna situado entre las localidades de Wéris y Oppagne, se ubican unos de los elementos patrimoniales más importantes de la región de Wallonia. Hablamos de unas formaciones megalíticas del Neolítico entre las que se encuentran algunos de los menhires y dólmenes más importantes de toda Bélgica. Un recurso nada desdeñable que no hace sino justificar aún más si cabe nuestra visita a Durbuy.

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