Duero: navegar entre viñedos heroicos
Recorrer el Duero en un pequeño barco centenario es la forma más auténtica de empaparse de un terreno labrado con extrema paciencia y esfuerzo. A ambos márgenes del río, viñedos verticales desafían la gravedad y le echan un pulso al tiempo. Un paisaje cultural único que este año celebra su 25 aniversario como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Un recorrido por los viñedos del Duero. / Josep M. Palau Riberaygua
Ahí trabajaré yo”, pensó Cristiano Ribeiro hace 12 años cuando vio el Friendship I amarrado a puerto sin saber absolutamente nada de su procedencia, ni mucho menos de su destino. Desde hace cinco años gobierna el timón del barco. “Esta es mi pieza favorita”, explica señalando el indicador de ángulo de timón, un reluciente latón que brilla sobre el eje. Alrededor, se intuyen las huellas de manos apoyadas años y años en el mismo punto. Esta identidad también está patente bajo la cubierta, donde los motores originales de los años 40 siguen funcionando. La brújula, incrustada en el techo, refleja el rumbo en un espejo. Este barco no nació en aguas portuguesas. Fue construido en 1957 para la Real Marina Inglesa, con madera noble y líneas sobrias. Durante un tiempo, fue el hogar flotante de una familia que decidió surcar los océanos del planeta. Cuando su aventura acabó, Friendship I llegó a Oporto.

Foz del río Tua. / Josep M. Palau Riberaygua
Restaurado por completo bajo el nombre de Pipadouro, en la actualidad ofrece una experiencia privada que dista mucho de cualquier crucero convencional. “Nos encanta mostrar el Duero a los visitantes”, afirma Ana Clara, directora de operaciones. “Creemos que quien pisa el barco va a vivir esta tierra como la vivimos nosotros”, añade con orgullo mientras suenan las notas de un violín en la cubierta.

Octant Douro. / Josep M. Palau Riberaygua
Desde la popa, el Duero se despliega como un anfiteatro en mitad de la naturaleza, con sus terrazas de viñedos al cobijo de olivares y naranjos, esculpiendo una de las regiones vitivinícolas más extremas. Aquí nació la fama del vino de Oporto, antes llamado “vino generoso” o “vino fino”, asociado a la alta burguesía europea, hasta que la ciudad reclamó su nombre por ser el lugar donde se almacenaba antes de ser exportado, principalmente, a Inglaterra.

Redacción Viajar
Fue el Marqués de Pombal quien, en 1756, creó la Región Demarcada del Duero, posicionándola como una de las más antiguas del mundo dedicadas al vino. El Duero ejercía como carretera fluvial para los rabelos, las embarcaciones tradicionales de fondo plano y vela cuadrada que, durante generaciones, transportaban las barricas. Más tarde, la instalación de esclusas se encargó de domesticar el carácter indómito del río. Sobre estas aguas aún se diluye la leyenda de dos figuras primordiales en la historia del siglo XIX, el Barón Forrester, inglés que trazó el primer mapa riguroso de la región, y Doña Antónia Adelaide Ferreira, la mujer que, tras hacerse cargo de las tierras familiares al enviudar, introdujo técnicas innovadoras sin olvidarse nunca de ayudar a los agricultores locales en tiempos de necesidad. La leyenda cuenta que el Barón Forrester murió ahogado en un accidente de barco en 1861, probablemente arrastrado hacia el fondo por el peso de las monedas de oro que llevaba consigo. Doña Antónia le acompañaba, pero en cambio, ella logró salvarse gracias a que sus faldas la mantuvieron a flote.

Cumieira. / Josep M. Palau Riberaygua
Navegando entre quintas
El Friendship I avanza entre las quintas trabajadas a mano por cerca de 30.000 viticultores, herederos de un conocimiento transmitido generación tras generación. Debido a la inclinación de las tierras, superior al 30 %, el uso de maquinaria resulta imposible. El nombre de “quinta” no es casual, procede de la costumbre de los propietarios de las tierras, que solían residir en Oporto, de entregar una quinta parte de la producción a los trabajadores encargados de cultivarlas como pago por cuidar de los viñedos. Este sistema explica la división del paisaje, donde una sola familia puede llegar a poseer treinta quintas repartidas por distintas laderas.

Hotel Octant Douro / Josep M. Palau Riberaygua
Mientras la mirada recorre las hileras de terrazas entrelazadas con campos de olivos, los vinos nacidos de esas mismas laderas se degustan a bordo. Según las diversas elecciones del viajero, la travesía se dirige hacia las bodegas que este elija. Muchas quintas son de difícil acceso por carretera, pero sorprendentemente asequibles desde el agua. Suspendida en siglos de antigüedad aparece Quinta Nova de Nossa Senhora do Carmo. Sus lagares de granito, viñas centenarias y tecnología de inteligencia artificial son parte de la historia de la familia Amorim desde 1999, los mayores productores de corcho del mundo. Integrado en un edificio histórico restaurado con cierto aire británico, se encuentra su hotel bajo el prestigioso sello Relais & Châteaux. En el restaurante, la cocina reinterpreta la tradición del Duero con sofisticación y mucho sabor, siempre maridada con un vino de cosecha propia, ¿cómo no? La bodega se remodeló en 2023, introduciendo novedosos elementos, como el cemento, con la intención de adaptar los procesos al cambio climático.

Experiendia enogastronómica en el barco Friendship I de Pipadouro. / Josep M. Palau Riberaygua
Es posible realizar una cata en su moderna sala, donde confirmar que el Mirabilis es uno de los favoritos. Entre viñedos y laderas de pizarra, el Duero guarda también oficios ancestrales, como la alfarería, todavía viva en el taller As Idades da Terra de Cumieira. Junto a él se alzan las bodegas Menin. En su marca Adega H.O, propiedad con un legado centenario, el Duero se vuelve contemporáneo. El diseño minimalista de su edificio se mimetiza con un paisaje dondese trabaja con 54 variedades de uva, permitiéndose explorar incluso un premiado rosado. Una apuesta poco habitual en la región, habiendo sido reconocido como el mejor de Portugal.

Cumieira As Idades da Terra. / Josep M. Palau Riberaygua
El barco se detiene también en puertos donde el turismo aún no ha llegado: Castelo de Paiva, Ferrão y Pinhão, una de las bases del Friendship I y tradicional centro logístico del vino en un viaje que llevaba semanas realizarlo río abajo y hasta tres meses remontarlo. En las laderas, pequeñas capillas blancas recuerdan a quienes rezaban y dormían en aquellas interminables travesías.

Violinista en el Friendship I. / Josep M. Palau Riberaygua
El trayecto por el Duero continúa serpenteando por la carretera nacional 222, reconocida como una de las más bellas del mundo. “El Duero es un exceso de naturaleza”, escribió el poeta luso Miguel Torga. Basta recorrerlo para constatarlo. Tras abandonar la ruta escénica, y dejar también atrás el túnel de Marão, el paisaje cambia por completo. Seguimos en el Valle del Duero, pero la región Baixo Corgo recibe con un clima algo más fresco, anunciando que el litoral se encuentra cerca. Allí, cubierto por bosques de eucalipto y perfectamente integrado en una ladera, se encuentra Octant Douro, moldeado por piedra y vidrio. Este hotel permite seguir flotando sobre el río entre copas de vino y arquitectura contemporánea, recordando que hasta la viticultura heroica puede reinventarse sin perder su esencia.

El barco Friendship I. / Frienship I
Un viaje a medida
Pipadouro propone una forma diferente de recorrer el Duero, alejándose de las embarcaciones para decenas de huéspedes para ofrecer así una experiencia más íntima y consciente. Cada travesía se diseña a medida, adaptándose el ritmo y los intereses del viajero, con paradas escogidas y catas personalizadas. Aquí el lujo lo define el silencio. Un silencio maridado con propuestas como una sesión de violín íntima e inesperada o con el servicio de la chef a la carta Adriana Covas, que crea menús sorpresa adaptados a los gustos e intolerancias de los pasajeros y elaborados con productos de su propia huerta. Y, por supuesto, con el vino como protagonista, ese caldo que, sin renunciar a su herencia, se reinventa para apostar por vinos de consumo, frescos y elegantes.
- La ciudad más bonita de España es la que Unamuno llamó “un diamante de piedra dorada por soles de siglos y siglos de soles”: declarada Patrimonio de la Humanidad y Conjunto Histórico-Artístico
- Entramos en el pueblo donde mejor se come de España, se llama 'el templo mundial del cordero asado': tiene seis Bienes de Interés Cultural y bodegas subterráneas
- Philip Johnson, ganador del primer premio Pritzker de la historia: “El Partenón sigue produciendo el estremecimiento que toda arquitectura debería dejar a las generaciones futuras”
- Los 10 viajes por carretera más espectaculares del mundo: son los favoritos de los mayores de 65 años
- El refugio de Antonio Banderas (65 años) es una ciudad que brilla bajo el sol del Mediterráneo: con playas de ensueño, un entorno natural perfecto para perderse y un impresionante patrimonio
- Este viaje por carretera de 650 kilómetros recorre 5 provincias y 2 de los mejores Parques Nacionales de España: una ruta desde glaciares milenarios hasta los bosques de hayas más extensos del sur de Europa
- El lugar más barato de España para jubilarte con una vida de lujo: es capital de provincia, con el coste de vida un 14% por debajo de la media y una calidad gastronómica Patrimonio de la Unesco
- Los expertos coinciden: las personas mayores de 60 años no deberían sentarse juntas en los aviones por 'la regla de los 90 segundos