Dubái, la ciudad que acaricia el cielo

Rascacielos casi espaciales, islas artificiales con forma de palmera… Eso es Dubái, un destino de ciencia ficción surgido en el desierto que ha podido abrir la primera Exposición Universal de Oriente Medio, África y el Sudeste Asiático tras un año de parón por la pandemia.

Javier Carrión
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Foto: CRISTINA CANDEL

En Dubái puedo echar una mirada y tener el mundo a mis pies”, comenta María cuando nos encontramos en el puesto de observación más alto del mundo a algo más de medio kilómetro del suelo en un icónico edificio (555 metros). Este es el ya mítico Burj Khalifa, que perderá su liderato como rascacielos más alto del mundo en 2025 cuando la Dubai Creek Tower, el proyecto sideral de Santiago Calatrava, se inaugure y se convierta en otra proeza de la arquitectura y la ingeniería después de los sucesivos parones que ha sufrido durante la pandemia del covid-19.

Dubái desde el mirador The View. | CRISTINA CANDEL

Esa torre, aseguran los expertos y me dice nuestra guía, superará la barrera de los mil metros, incluso podrá llegar a 1.300 metros con su punta final, que simulará un minarete. De momento hay que conformarse con subir hasta el piso 125 del Burj Khalifa en un ascensor que casi vuela a 10 metros por segundo o si quieres todavía más emociones, puedes alcanzar el piso 148 en otro elevador para poder comprobar mejor cómo una nueva metrópolis está levantándose en el desierto al tiempo que te obsequian con una taza de café y unas galletas. Más arriba, una aguja de 28 metros culmina una obra faraónica de nuestro tiempo, orgullo del emirato.

Street art en el barrio de la Marina de Dubái. | CRISTINA CANDEL

25.000 paneles de cristal

El Burj Khalifa, con sus 828 metros oficiales de altura, se alzó hacia el cielo en 2010 después de seis años de dura faena con más de 13.000 trabajadores que trabajaban de día y de noche. Se puede observar el minucioso trabajo en el exterior, donde asombran sus 25.000 paneles de cristal que ofrecen un efecto especial cuando están iluminados por el sol y ayudan a mantener el frescor de las tripas del edificio.

Pabellón de Rusia en la Expo de Dubái. | CRISTINA CANDEL

En ese interior, donde por cierto se puede oler una fragancia original elaborada con 20 aromas diferentes, se halla el Dubai Mall, el megacentro comercial más alucinante del planeta con sus 1.200 tiendas exclusivas y su diseño exclusivo, un gran acuario con más de 140 especies distintas, una pista olímpica de patinaje sobre hielo y el cine más grande de Dubái... Y junto al rascacielos, una impresionante fuente de agua, ubicada en un lago, regala cada media hora al atardecer un espectáculo gratuito colosal de luces y música con chorros de agua que superan los 150 metros de altura. Todos los movimientos se amoldan a una increíble coreografía que se deja llevar por los compases musicales, como en el caso del famoso Nessun Dorma interpretado por Luciano Pavarotti.

Pabellón de Reino Unido en la Expo 2020 Dubai. | CRISTINA CANDEL

Durante el invierno, por llamarlo de alguna manera, es mucho más recomendable darse un paseo a pie por el nuevo ramillete de construcciones futuristas que siguen cambiando el skyline de Dubái. Es el caso del edificio Opus, obra póstuma de la prestigiosa arquitecta Zaha Hadid tanto en la fachada como en sus interiores con baños y dormitorios con formas onduladas y muebles y piezas reciclables, que fue inaugurado en la primavera de 2020.

Convertido en un hotel, el ME de la cadena Meliá, llama la atención por su estructura asimétrica con dos torres conectadas en las partes superior e inferior, dejando la zona central del edificio abierta para maximizar la entrada de luz natural. Esta maravilla arquitectónica, de 19 plantas, ocupa 84.300 metros cuadrados con oficinas, 98 apartamentos y 15 restaurantes, además del hotel de cinco estrellas con casi un centenar de habitaciones y suites.

Pabellón de Pakistán en la Exposición Universal. | CRISTINA CANDEL

Nueva arquitectura

Hay muchos más referentes del nuevo Dubái. El primero podría ser la Ópera, diseñada por el holandés Janus Rostock también en el kilómetro cuadrado más rico del mundo. Presenta una forma que recuerda a los tradicionales barcos de vela árabes y puede recibir a 2.500 invitados en un espacio que puede convertirse en un gran salón de eventos, bodas, graduaciones y fiestas importantes. Un ejemplo es el lujoso iftar que se celebra todas las noches durante el Ramadán, la comida nocturna que rompe el ayuno diario de los musulmanes.

Bajo la cúpula de la plaza Al Wasl, escenario principal de la Expo. | CRISTINA CANDEL

También sorprende al visitante el Museo del Futuro, que permite comprobar cómo la tecnología ha cambiado nuestras vidas. Fue ideado por el sudafricano Shaun Killa con un coste de 135 millones de dólares (116,7 millones de euros) y ofrece la posibilidad de reimaginar el cambio climático allá por el año 2050 con cuestiones tan candentes como el suministro de agua dulce, la seguridad alimentaria y la construcción o reconstrucción de las ciudades.

El edificio presenta una forma ovalada que podría parecer imposible en una construcción de 77 metros de altura con un gran hoyo circular que se encuentra en medio del museo. Muy llamativo es su exterior cubierto con ventanas que forman un poema en caligrafía árabe del gobernante de Dubái, Sheikh Mohammed, sobre su pensamiento y su visión del futuro de la ciudad. Los dubaitíes lo ven como un auténtico faro visual y artístico de la ciudad.

Exposición en la Gallery Isabelle van den Eynde, en la zona de Alserkal. | CRISTINA CANDEL

A cuatro kilómetros del Museo del Futuro, en dirección al aeropuerto internacional, otra curiosa construcción, The Frame, ha revolucionado desde 2018 el paisaje urbano de Dubái. Este gigantesco hito de la ingeniería, situado en Zabeel Park, simula un marco de fotos, el más grande del mundo como no podría ser de otra manera, que permite disfrutar de una increíble panorámica a 150 metros de altura.

En el punto más elevado de esta atracción la vista alcanza desde el casco antiguo de Deira y las relucientes aguas del Golfo Pérsico hasta las vastas dunas del desierto árabe y los rascacielos de la ultramoderna Marina siempre rebosante de yates, pero además, el visitante puede atravesar un puente de cristal transparente que se convierte en una pasarela de 93 metros de largo que conecta sus dos torres verticales. Toda una manera original de trasladarte del pasado al futuro.

Mezquita de Jumeirah. | CRISTINA CANDEL

En el lado norte divisas el Dubái más antiguo de los pescadores de perlas y en el lado sur, la nueva ciudad dentro de medio siglo que parece de oro cuando está iluminada por el sol. Observándolo casi te puedes imaginar un mundo de robots, trenes del metro suspendidos sobre el suelo, edificios en 3D, taxis aéreos no tripulados… La emoción te embarga en este lugar por la sensación de caminar sobre el aire a medida que avanzas sobre los paneles de cristal de este puente y resulta casi imposible resistirse a la tentación de hacer un selfie.

Paseo en camello en la reserva natural Dubai Desert Conservation. | CRISTINA CANDEL

Expo 2020 Dubai

En los últimos tiempos todo el emirato se ha centrado en la organización de la Exposición Universal, un ambicioso acontecimiento que, bajo el lema Conectar mentes, construir el futuro, cuenta con la participación de 192 países que han instalado su propio pabellón. Para que este evento se convirtiera en todo un éxito, Dubái construyó su segundo aeropuerto (Al Maktoum), muy próximo al nuevo centro de exposiciones, el Dubai Trade Centre-Jebel Ali, al sur en dirección a Abu Dabi, y sus organizadores están seguros de que recibirán a más de 25 millones de visitantes del 1 de octubre de 2021 al 31 de marzo de 2022.

El objetivo de Expo 2020 Dubai es proponer una seductora apuesta turística que ya ha iniciado el emirato con la creación del nuevo Museo del Futuro, un proyecto único para la innovación y el diseño futuristas en un país que ya ha lanzado en 2021 su primera misión a Marte. La sonda Al-Amal (Esperanza) explorará el planeta rojo en la primera misión interplanetaria desde el mundo árabe y las autoridades dubaitíes ya se han marcado otro reto: establecer seres humanos en Marte en menos de cien años.

Interior del hotel ME Dubai by Meliá, situado en el edificio Opus que diseñó Zaha Hadid. | CRISTINA CANDEL

La Expo está conectada con una nueva línea de metro (Línea 2020) de 15 kilómetros de longitud, que enlaza con el resto de la red (Línea Roja) y permite un fácil acceso al recinto en transporte público. Ocupa una superficie de 438 hectáreas, el equivalente a 600 campos de fútbol, y la plaza Al Wasl se considera el centro neurálgico del recinto, un espacio funcional y simbólico que conecta los tres distritos temáticos, con forma de pétalo y el pabellón de Emiratos Árabes, diseñado por Santiago Calatrava e inspirado en las alas de un halcón, otro de los grandes hitos arquitectónicos del recinto.

El Pabellón de España, cuyo lema es Inteligencia para la vida, está situado en el área temática correspondiente a la Sostenibilidad, una de las tres que conforman la Expo junto a la Movilidad y la Oportunidad. Ocupa una parcela que permite varias fachadas y muy buena visibilidad, próxima a la plaza Al Wasl y el Pabellón de EAU. El pabellón español, obra del estudio Amann-Cánovas-Maruri, cuenta con una superficie de unos 5.800 metros cuadrados útiles, y destaca por su plaza cubierta por una serie de volúmenes cónicos, de gran atractivo visual. Parte de su revestimiento cuenta con paneles fotovoltaicos ultraligeros y flexibles diseñados por la empresa española The South Oracle.

Exterior del edificio Opus. | CRISTINA CANDEL

El legado del ajedrez

Nuestra representación ha querido sorprender con un guiño a la historia del ajedrez, un juego milenario de origen oriental que los árabes introdujeron en España en el siglo VIII. El ajedrez  ejerce de hilo conductor de una historia y una cultura compartidas, pues ya el rey Alfonso X el Sabio lo incluyó en su Libro de los juegos en 1283. El ajedrez moderno se creó en España a finales del siglo XV, y fue introducido en América y buena parte de Europa durante el reinado de Felipe II. En esta área de Dubái se encuentra un tablero de ajedrez de gran formato, cuyas piezas árabes son una réplica de madera maciza de unas piezas argelinas de cuerno tallado y marfil del siglo XIX, mientras que el diseño de las piezas españolas se ha inspirado en unas del siglo XV, conservadas en el Museo de Cáceres.

Jardín en el distrito centro de Dubái, con el rascacielos Burj Khalifa al fondo. | CRISTINA CANDEL

Aunque no está completamente decidido el futuro del recinto de la Exposición Universal de Dubái, parece que se convertirá en el Distrito 2020, una vez que el evento cierre sus puertas en marzo de 2022. El proyecto apunta a una ciudad inteligente, sostenible y centrada en las personas. Entre tanto edificio de última generación y los lujosos pabellones de la Expo hay otro Dubái que merece la pena recorrer. En la ciudad vieja, el Fuerte Al Fahidi es, por ejemplo, la construcción más antigua de todas las que se pueden visitar, un edificio defensivo construido en 1787 para proteger Dubái de piratas y otros invasores. En su interior alberga el Dubai Museum, donde puedes descubrir la historia de este emirato.

Observando las vistas desde el mirador The View. | CRISTINA CANDEL

Desde sus orígenes, cuando tan solo era una villa de pescadores y recolectores de perlas, hasta el descubrimiento del petróleo y los planes urbanísticos iniciados en los años 60 y culminados en el siglo XXI. El recinto, adornado por un llamativo barco tradicional, se localiza muy cerca de la Gran Mezquita, que sobresale por su minarete de 70 metros. La Grand Bur Dubai Masjid, levantada en 1900 como una escuela dedicada al estudio del Corán, fue demolida para dar paso a otra mezquita en 1960 y posteriormente en 1998 se reconstruyó con un estilo muy similar al de su primitivo origen. Es una de las mezquitas más grandes del mundo con 82 bóvedas, decenas de accesorios superpuestos de oro de 24 quilates, nueve enormes cúpulas y puede albergar a 1.200 fieles, pero los no musulmanes tienen prohibido el ingreso en este centro religioso.

Playa pública de Ocean Beach. | CRISTINA CANDEL

La Pequeña India

De camino al puerto y al canal Dubai Creek, el zoco de Bur Dubai es un popular mercado textil y de souvenirs al que todos los turistas acuden. Este mercado se extiende en paralelo a lo largo de una histórica ensenada que facilitaba el comercio con India y África y ofrecía un puerto seguro para los barcos de transporte. Hoy puedes observar en sus estrechas calles una Pequeña India con un templo tamil en Al Bastakiya, levantado en 1958, y decenas de tiendas repletas de colgantes, ofrendas florales de un intenso olor y perfumerías que venden todo tipo de fragancias o negocios donde puedes adquirir la madera de Agar, la más cara del mundo, sedas o pipas de shisha. Se trata de un lugar muy concurrido porque la población extranjera más importante en este emirato es la que procede de India.

Ain Dubai | CRISTINA CANDEL

También en la misma orilla tiene interés el barrio de Al Shindagha, uno de los más auténticos de la ciudad, inmerso en un proyecto cultural que culminará en 2022 con la apertura de 25 museos, entre ellos la Casa del Perfume, descubriendo la historia que esconden las fragancias emiratíes, y la Casa de Sheikh Saeed, residencia del emir que gobernó Dubái entre 1912 y 1958 con magníficas fotografías que ilustran el pasado del emirato.

En el viejo puerto todavía navegan los dhows, las embarcaciones tradicionales de unos 20 pasajeros que permiten cruzar el canal a cualquier visitante por solo un dirham, y en la otra orilla se halla el famoso Zoco del Oro, situado en el barrio de Deira, donde abren más de 300 joyerías. En todos los escaparates de este pasaje se exponen collares, brazaletes, zafiros, rubíes, esmeraldas, pendientes con diamantes y en uno de ellos puedes admirar el anillo de oro de 21 quilates más grande del mundo (63 kilos), valorado en más de tres millones de dólares (2,5 de euros). Es este, sin duda, el mercado de oro más grande del planeta.

Detalle del edificio del Museo del Futuro. | CRISTINA CANDEL

Por último, resulta inevitable mencionar Jumeirah en este Dubái del siglo XXI. Se trata de una funcional franja residencial con playas de arena y varias islas artificiales, que se ha convertido en otra área de moda dentro del emirato.

Ya existía desde 1979 su mezquita de piedra blanca, la única a la que pueden acceder los no musulmanes, pero la sucesiva implantación de centros comerciales, cafeterías alternativas y del propio zoológico dio un impulso a esta zona que se ha visto incrementado por los hoteles.

Comenzando por el Hotel Burj Al Arab, el único hotel de siete estrellas del mundo y para muchos expertos el más impresionante de la Tierra. El establecimiento, que cuenta con un servicio de transfer de Rolls-Royce y helicóptero privado, está edificado en su propia isla artificial a 280 metros de la costa, mide 320 metros de altura y todas sus estancias son suites. Desde su cercana playa se puede obtener una buena fotografía de esta construcción inaugurada en diciembre de 1999.

Reserva natural del desierto de Dubái. | CRISTINA CANDEL

Después, todo el proyecto de The Palm ha relanzado definitivamente esta área. La isla artificial fue construida a partir de terreno ganado al mar y una serie de archipiélagos artificiales, y vista desde arriba presenta la forma de una esbelta palmera.

Complejos de lujo

Su gran fama deriva de los complejos más lujosos de Dubái que alberga, como Atlantis The Palm, diseñado con un enorme arco árabe en el centro que da la impresión de ser un agujero en medio de la estructura, el Dukes The Palm de la cadena Barceló o el Jumeirah Zabeel Saray, que presume de tener el hammam más lujoso y grande de la ciudad.

Vista de la ciudad desde el hotel Dukes The Palm, en la zona de Palm Jumeirah. | CRISTINA CANDEL

Desde The Palm no queda lejos Alserkal Avenue, uno de los enclaves creativos más influyentes en Dubái desde 2008. Comenzó como un pequeño bloque de almacenes y bodegas y ahora es un centro de más de 90.000 metros cuadrados que fusiona arte, gastronomía y música en algunos eventos culturales que organiza el emirato. Destacan sus veinte espacios y galerías de arte permanentes, un original cine indie (el Cinema Akil) y sus atrevidas propuestas de moda y diseño, donde puedes probarte por ejemplo un vaporoso abaya de estilo japonés o comprar un artículo de decoración minimalista de procedencia escandinava. Una amplia oferta global que invita a volver a este Dubái multicultural del siglo XXI.