
La laguna glaciar de Jökulsárlón es uno de los mejores lugares del mundo para ver auroras boreales. Los icebergs flotantes en el agua y los bloques de hielo translúcidos en la cercana Diamond Beach crean un primer plano espectacular para reflejar las luces del norte / Istock / Ivan Kmit
Estos 8 rincones del planeta están entre los mejores para ver auroras boreales: iglús de cristal, fiordos, glaciares y lagos helados
Tromsø permite buscarlas entre fiordos, Abisko destaca por sus condiciones de observación, la Laponia finlandesa permite esperarlas desde alojamientos acristalados y en Groenlandia pueden aparecer sobre icebergs. Estos ocho destinos demuestran que elegir dónde ver auroras boreales cambia por completo el viaje.
Al principio puede parecer una nube ligeramente verdosa. Después aparece otra franja, el color gana intensidad y, si la actividad acompaña, las luces empiezan a extenderse por el cielo. En unos lugares las auroras boreales ocurren junto a un fiordo; en otros, sobre un lago helado, detrás de montañas nevadas o mientras esperas dentro de una cabaña acristalada. Ver una aurora boreal nunca está garantizado, y precisamente por eso conviene diseñar el viaje pensando también en todo lo que sucede mientras cae la noche.
Los mejores destinos para viajar para ver auroras borealescomparten oscuridad, proximidad a las latitudes donde son frecuentes y lugares alejados de la contaminación lumínica. A partir de ahí, cada uno propone un viaje completamente diferente. Desde el norte de Noruega hasta Alaska y Canadá, estos son ocho lugares donde merece la pena mirar al cielo.

La aurora boreal es un espectáculo de luz natural que pinta el cielo nocturno del norte con ondas de color verde, violeta y rosa. Ocurre cuando las partículas del Sol chocan contra los gases de la atmósfera de la Tierra / Istock
Tromsø, Noruega: perseguir una aurora entre fiordos y montañas que caen directamente al mar
En Tromsø, la noche puede empezar subiendo a una furgoneta mientras el guía compara mapas de nubosidad y decide hacia qué dirección conducir. Si la costa está cubierta, la búsqueda puede continuar hacia el interior hasta encontrar una ventana de cielo despejado. Cuando aparecen las primeras luces, alrededor siguen estando los fiordos y las montañas del Ártico noruego.
Tromsø combina una ubicación muy favorable para las auroras con una infraestructura especialmente desarrollada para salir a buscarlas cada noche. Además, permite llenar las horas de luz con navegación por los fiordos, trineos de perros o excursiones por los paisajes árticos. La temporada habitual se extiende aproximadamente desde septiembre hasta finales de marzo.

Unos cuantos motivos por los que deberías visitar Tromso, al menos, una vez en la vida. / Istock
Abisko, Suecia: un lago helado y cielos especialmente favorables para esperar a que aparezcan las luces
Aquí la experiencia cambia. El Parque Nacional de Abisko se encuentra junto al enorme lago Torneträsk, en la Laponia sueca, y es conocido entre los aficionados a las auroras por unas condiciones meteorológicas locales que pueden favorecer cielos despejados incluso cuando otras áreas próximas tienen nubes.
La espera puede hacerse junto al lago, rodeado de nieve y con las montañas apenas visibles en la oscuridad, o desde puntos preparados para la observación. Abisko es una elección especialmente interesante para quien coloca las probabilidades de observar auroras por encima de cualquier otra experiencia del viaje. Kiruna y Jukkasjärvi permiten además añadir cultura sami, actividades invernales y el conocido hotel de hielo de la región.

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Laponia finlandesa: esperar la aurora desde la cama bajo un techo de cristal
Fuera hace varios grados bajo cero y la nieve cubre prácticamente todo. Dentro, la habitación permanece caliente y una gran superficie acristalada permite seguir mirando hacia arriba sin ponerse las botas. En lugares como Saariselkä o Inari, los alojamientos diseñados específicamente para observar el cielo han convertido esa espera en parte de la experiencia.
La Laponia finlandesa permite combinar auroras con una de las experiencias de alojamiento más especiales del Ártico: cabañas e iglús acristalados orientados hacia el cielo. Durante el día se pueden añadir trineos de huskies, raquetas de nieve o experiencias relacionadas con la cultura sami. Las auroras pueden observarse en el norte de Finlandia desde finales de agosto hasta principios de abril, con septiembre-octubre y febrero-marzo entre los periodos más recomendados.

Las auroras boreales iluminan los cielos del este de Finlandia, un espectáculo natural que se disfruta lejos de la contaminación lumínica. / Paolo Graziosi
Islandia: ver aparecer una aurora sobre cascadas, volcanes y lagunas glaciares
En Islandia, buscar auroras puede formar parte de un viaje mucho mayor. Durante el día se recorren campos de lava, cascadas y glaciares; por la noche, si el cielo se despeja, toca alejarse de las luces y volver a mirar hacia arriba. Una aurora sobre un paisaje nevado o reflejada junto a una laguna glaciar transforma por completo una localización visitada unas horas antes.
Islandia es especialmente interesante para quien quiere que las auroras sean uno de los grandes momentos del viaje, pero no su única razón para hacerlo. La meteorología puede ser cambiante, por lo que disponer de varias noches y cierta flexibilidad resulta especialmente importante. La temporada de oscuridad adecuada suele abarcar desde finales de agosto o septiembre hasta comienzos de abril.

Vivir las auroras boreales en Islandia es un viaje inolvidable donde el baile de luces verdes en el cielo se combina con paisajes volcánicos / Istock / MIAOYUN
Ilulissat, Groenlandia: auroras sobre icebergs en uno de los escenarios más extraordinarios del Ártico
Aquí el primer plano no lo ocupa un bosque ni una montaña. En Ilulissat, enormes icebergs avanzan lentamente por el fiordo mientras el cielo permanece completamente oscuro. Cuando aparece una aurora sobre el hielo, el blanco de los bloques puede adquirir reflejos verdosos y la escena reúne dos de las imágenes más reconocibles del Ártico en un mismo lugar.
Groenlandia permite observar auroras con una contaminación lumínica mínima y combinarlas con algunos de los grandes paisajes de hielo del planeta. Ilulissat aporta el fiordo y sus icebergs; Kangerlussuaq, por su parte, es conocido por la frecuencia de sus cielos despejados. La temporada se concentra durante los meses oscuros, aproximadamente desde finales de verano o comienzos de otoño hasta primavera.

Auroras boreales en Groenlandia / Istock / posteriori
Yellowknife, Canadá: esperar las auroras sobre los grandes paisajes helados del norte canadiense
En los Territorios del Noroeste de Canadá, las noches de invierno permiten alejarse rápidamente de las luces de Yellowknife y entrar en un paisaje prácticamente plano, cubierto de nieve y con enormes extensiones de cielo. Cuando los lagos se congelan, el horizonte queda todavía más abierto y las auroras pueden extenderse sobre buena parte del campo de visión.
Yellowknife destaca por su ubicación bajo el óvalo auroral y por un clima continental que puede ofrecer buenas condiciones de cielo despejado. Existen campamentos y experiencias específicamente preparados para pasar varias horas esperando las luces sin permanecer todo el tiempo expuesto al frío. Es una de las grandes alternativas norteamericanas a Escandinavia.

Auroras boreales en Canadá. / Istock / MUMEMORIES
Fairbanks, Alaska: contemplar las auroras después de bañarse en aguas termales
A pocos kilómetros de Fairbanks, la temperatura exterior puede caer muy por debajo de cero mientras el cuerpo permanece dentro de una piscina termal. Después, toca abrigarse y buscar un punto oscuro desde el que observar el cielo. La ubicación de Fairbanks bajo una zona de intensa actividad auroral la ha convertido en uno de los grandes destinos estadounidenses para este tipo de viaje.
Fairbanks permite combinar la búsqueda nocturna de auroras con aguas termales y grandes paisajes invernales de Alaska. Su temporada es además extensa: normalmente desde finales de agosto hasta abril. Reservar varias noches aumenta las oportunidades de encontrar la combinación imprescindible de actividad auroral y cielo despejado.

Auroras boreales en Alaska. / Istock / SERDAR YAGCI
Lofoten, Noruega: auroras sobre playas árticas, pueblos pesqueros y montañas que emergen del océano
Una playa en pleno invierno no suele ser el primer escenario que se asocia con una aurora. En Lofoten, sin embargo, se puede esperar junto al mar mientras las montañas forman una pared oscura al otro lado del agua. Si las luces aparecen, pueden reflejarse sobre el océano detrás de pequeñas aldeas pesqueras y sus tradicionales rorbuer.
Lofoten no es solo un destino para ver auroras: es una elección para quien quiere fotografiarlas sobre algunos de los paisajes costeros más espectaculares del Ártico. Su clima marítimo hace que las nubes puedan complicar la observación, así que conviene disponer de varias noches y movilidad para buscar claros.

Uno de los países donde más fácilmente se pueden contemplar las auroras es en Noruega, en las Islas Lofoten. Hay numerosas actividades ya organizadas para salir "de safari de auroras", como por ejemplo ir persiguiéndolas en motos de nieve. / krissanapongw
¿Qué destino elegir para ver auroras boreales?
No existe un destino que pueda garantizar una aurora. Si el objetivo prioritario es maximizar las oportunidades, Abisko, la Laponia finlandesa, Yellowknife o Fairbanks resultan especialmente interesantes por su posición y condiciones. Tromsø suma una gran oferta de excursiones para perseguir cielos despejados; Islandia destaca si se quiere construir un road trip alrededor de la experiencia; Groenlandia aporta icebergs y aislamiento; y Lofoten, uno de los escenarios costeros más fotogénicos.
En todos los casos, merece la pena reservar varias noches. Una aurora necesita actividad solar, oscuridad y, sobre todo, un cielo suficientemente despejado: viajar hasta el Ártico durante una sola noche y esperar que todo coincida multiplica el riesgo de volver sin verla.

Increíble paisaje con casas tradicionales de madera roja en la orilla del fiordo Offersoystraumen con las auroras boreales bailando en el cieloisto / Istock / VADYM LAVRA
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Imaginar una noche bajo las auroras es fácil; lo complicado suele ser organizar el viaje para aumentar las oportunidades de encontrarlas. Elegir entre Noruega, Finlandia, Suecia, Islandia o destinos más remotos como Groenlandia, Canadá y Alaska implica valorar fechas, conexiones, clima, número de noches y qué experiencias merece la pena incorporar durante el día.

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Contar con expertos que conocen estos destinos permite convertir esa idea inicial en un recorrido coherente y adaptado a cada viajero. Por eso, Club VIAJAR se ha unido con PANGEA para ayudarte a dar ese paso y empezar a viajar a tu manera. Un viaje a medida permite elegir dónde merece la pena pasar más noches, combinar la búsqueda de auroras con alojamientos y experiencias especiales y contar con un equipo que acompaña antes, durante y después.
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