Distrito 7 de Viena

Situado muy cerca del centro de Viena, el distrito 7 se ha convertido en el favorito de los vieneses por su ambiente tranquilo y su nutrida oferta de restaurantes, tiendas singulares, cafés con encanto y tabernas típicas. Un oasis alejado de los turistas.

Luis Uribarri

El centro de Viena está perfectamente delimitado por el río Danubio y por el Ring (anillo), una gran avenida que lo circunda por completo. Pegado a ese anillo, en la parte opuesta al río, se encuentra el Distrito 7, un barrio que ha ganado mucho atractivo por su oferta de restaurantes, tiendas y museos y, sobre todo, por su calma alejada del centro turístico.

Llegando desde el Ring, la puerta de entrada al distrito es el Museums Quartier, situado frente a dos instituciones de la Viena imperial: el Museo de Bellas Artes (Kunsthistorisches Museum) y el de Historia Natural (Naturhistorisches), ambos en la magna Museum Platz. Inaugurado en 2001, el MQ ocupa las antiguas caballerizas reales y se ha convertido en uno de los complejos culturales más grandes del mundo. Alberga, entre otros, el Leopold Museum (con una exposición del artista noruego Edvard Munch hasta el 18 de enero), el Mumok (museo de arte moderno construido con fachadas ciegas de basalto gris), un museo para niños y un sinfín de galerías. Tras esta dosis de cultura hay que subir por Mariahilferstrasse, repleta de tiendas y comercios y una de las más concurridas de la ciudad. Un buen escenario para ver a los auténticos vieneses.

Llega la hora del café. En el número 13 de la calle Burgasse destaca Das Biedermeiercafé, que sorprende por su bonita fachada y su buen precio (1,90 €) comparado con otros cafés de Viena. El café hay que tomarlo con calma, como los vieneses. En la pequeña calle Mondscheingasse merece la pena entrar en Park, una tienda con los últimos diseños de moda austriacos e internacionales. La hora del almuerzo es temprana, y hay que tener el estómago a punto para una cerveza y guisos contundentes. Un lugar muy agradable es la cervecería 7 Stern Bräu, en Siebenstergasse, con grandes alambiques tras la barra y diferentes ambientes (incluido para fumadores). Las tiendas en Viena cierran pronto (a las 18 horas), así que conviene darse prisa para las últimas compras del día. Una ineludible es el chocolate, y en la misma calle de la cervecería está la famosa Schokov, pequeña pero con chocolates exquisitos y también exquisita atención al cliente. Para los nostálgicos del rock, en Neustifgasse 19 la tienda Sing Sing lleva de vuelta a los años 70 y 80 a quien entra, con ejemplares de vinilo para coleccionistas. La oferta de restaurantes del Distrito 7 es considerable y llena de tabernas típicas como como Boheme, con buen servicio y correcta carta de vinos. Si se quiere terminar la noche con una copa, en Neubaugasse, una de las calles que acota el distrito, hay dos sitios con buen ambiente: Camera Club (8 a la entrada, sin consumición) y Stylez Club. Y para dormir, el hotel Altstadt constituye toda una sorpresa: una antigua casa reconvertida en un moderno hotel de diseño, en una calle muy tranquila, con buenos precios y mejor desayuno.

Cementerios que son parques temáticos de la música
El cementerio central de Viena es casi un parque temático de leyendas de la música clásica. Alberga las adornadas tumbas de Josef y Johann Strauss, Brahms, Schubert, Beethoven, Von Suppé, Schonberg (con una tumba muy curiosa), Salieri... La de Mozart está en el cementerio de San Marcos, aunque no es el sitio exacto de sus restos, ya que fue arrojado a una fosa común.