¿Quién dijo que Bruselas es aburrida? Un paseo divertido por la capital de Europa

Arte, ciencia emociones fuertes… hay para todos los gustos en la ciudad belga

Noelia Ferreiro
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Hay quien se fija sólo en su carácter institucional, en su condición de sede administrativa de la Unión Europea. Y en este sentido, claro, Bruselas les parece una ciudad formal y seria. Pero nada más lejos de la realidad. Más allá del llamado Barrio Europeo con sus principales organismos (el Parlamento, el Comité Económico y Social, el Consejo o la Comisión) la capital belga presume de ser un microcosmo de tendencias y una fuente inagotable de propuestas divertidas.

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Claro que hay que saber cómo exprimirla. Una primera visita no puede obviar los grandes hitos, coronados por la Grand-Place, la plaza más bella del mundo, que es Patrimonio Mundial de la Unesco. Ella y el personajillo más ilustre, el Manneken Pis, están en la lista de todo principiante, como también lo están (tirando de clásicos) la catedral de Saint Michel y Sainte Gudule, la iglesia barroca de Notre-Dame du Bon Secours y las Reales Galerías Saint-Hubert, con sus exclusivas tiendas de moda en un exquisito marco renacentista. Aquí, por ejemplo, podemos tomar un primer trago en una lujosa cervecería.

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Del Modernismo al Surrealismo

Después hay que salir a la calle y pasear con la cabeza bien alta para descubrir las joyas modernistas, su bella profusión de formas curvas, sus ornamentos creativos. Y es que esta corriente artística (que en francés se llamó art nouveau) gozó de una efervescencia singular de la mano de dos arquitectos cruciales: Victor Horta y Paul Hankar.

Centro Nacional del Cómic, Bruselas | Zinneke

La Casa Solvay, el Centro Nacional del Cómic, los hoteles Tassel y Van Eetvelde, el Museo de Instrumentos Musicales-Casa Old England y la Casa Taller de Horta son algunas de estas muestras. Si a ellas se añaden las huellas que donó para siempre a la ciudad la loca cordura del Surrealismo (capitaneada por Magritte), la faceta artística de Bruselas queda fuera de toda duda.

Cómics, ciencia, deporte…

Divertidísima es esta otra faceta de Bruselas basada en su consagración al cómic. Que por algo la ciudad ha alumbrado a personajes de la talla de Tintín, Spirou, Lucky Luke o los pitufos. Prueba de ello es su célebre ruta temática (única en Europa) a través de los murales que retratan a poulares personajes del mundo de la viñeta en los rincones más insólitos. Una ruta que nació como solución original a las paredes en mal estado y que hoy es un reclamo para aficionados de todo el mundo al llamado noveno arte.

Karmakolle

¿Y qué hay de la ciencia y el deporte? Pues también tienen su hueco al servicio de quienes quieran exprimir el lado lúdico de esta metrópolis. Especialmente en Heysel, aquel enorme espacio a cielo abierto que fue escenario de las dos exposiciones universales (1935 y 1958) celebradas en la capital belga. De la última de ellas, precisamente, quedó el Atomium, futurista icono de la modernidad erguido en uno de los extremos del parque.

Atomium, Bruselas | Gogosvm / ISTOCK

Para los más pequeños

Subir a su esfera más alta de este extraño monumento en el que fuera, en su día, el ascensor más rápido de Europa no sólo garantiza una fuerte emoción sino también una espectacular panorámica sobre la ciudad y, muy especialmente, sobre el cercano estadio Rey Balduino, hogar del Memorial Van Damme y de los partidos de la selección nacional. Estadio que, por cierto, propone un itinerario-juego para los forofos deportivos.

Jérémy-Günther-Heinz Jähnick

En Heysel también los niños hallarán su sitio. De una parte, Mini-Europe, con su reproducción liliputiense de los monumentos del Viejo Continente. De otra, el parque acuático Océade con su aventura pasada por agua. Y para los que se pierden en las alturas del firmamento, el Planetario, con todos los secretos de las estrellas, completa este paseo poco serio por la capital de Europa.