Diez razones para conocer el Lago Lemán

Por si no fueran suficientes las montañas nevadas y el espectáculo líquido de esta suerte de mar interior, desgranamos algunos motivos por los que este enclave suizo se cuenta entre los más bellos del mundo.

Noelia Ferreiro
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1. Los vinos de Lavaux

Es el paisaje más característico del lago, limitado por dos monumentos opuestos: el histórico Castillo de Chillón, y el contemporáneo Museo Olímpico de Lausanne. Una franja de viñedos en terrazas que se derraman sobre la orilla, salpicados de pequeñas bodegas. Los viticultores abren sus puertas al viajero para ofrecer sus fantásticos caldos ante un espectáculo único. Por algo fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 2. Comer y cantar

La gastronomía es uno de los grandes reclamos del Lago Lemán, en sus fogones tradicionales o en su versión más vanguardista. Imprescindibles los peces del lago, los quesos alpinos y, por supuesto, el chocolate.

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3. Un paseo en barco decimonónico

Se trata de esos melancólicos botes de la Belle Epoque, movidos por enormes ruedas. Con el buen tiempo, operan de forma turística por las aguas, con el atractivo añadido de disfrutar de un menú a bordo a cargo de un famoso chef. No falta, claro, una copa de champán con vistas.

 4. El Castillo de Chillón

Una postal de belleza innegable, a caballo de los cuentos de hadas y de los relatos terroríficos. Los Saboya tuvieron que ver en el origen de este fotogénico monumento, que es todo un símbolo de la región.

5. Joyas rurales

En la Ruta de la Petite Corniche salen al paso pequeños pueblos con un encanto innegable. Es el caso de Cully, abrazada por viñedos; Rivaz, con sus aires de la provenza francesa;  o Grandvaux, con sus característicos tejados de escamas y su recuerdo al Corto Maltés.

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6. De marcha en Lausanne

Al menos una noche se ha de descubrir la marcha nocturna de esta agradable ciudad. Te sorprenderán las terrazas atestadas de gente y los animados locales de moda que alargan la fiesta hasta la madrugada. Le Flon es el barrio indicado para ver y dejarse ver entre galerías de arte, bares y discotecas.

7. El festival de los tulipanes

Justo en esta fecha tiene lugar la explosión de la primavera en el pintoresco pueblo de Morges. Más de 400 variedades de esta flor se exponen en el Parque de la Independencia. Además, los miércoles y los sábados no hay que perderse el animado mercado de comida.

8. Y otras citas culturales

En el Lago Lemán el año discurre al ritmo de los grandes eventos. Y no sólo del archiconocido Festival de Jazz de Montreux, que atrae a las figuras de primera línea del panorama mundial. También el de Globos Aerostáticos, el de Cine Realista, el de Ópera, el del ballet de Béjart… Y es que la cultura ocupa un lugar especial en estos bellos parajes.

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9. Sus gentes

Estamos en la Suiza francófona y sus habitantes, enseguida lo muestran, sienten más proximidad con sus vecinos galos que con sus compatriotas alemánicos, de costumbres más nórdicas y recias. Un carácter más abierto y despreocupado, una inclinación innata al disfrute del día a día y un modo de ser podríamos afirmar que más latino. No en vano se dice que estamos en la capital suiza del art de vivre.

10. Viajeros al tren

Es otra forma de explorar la región. Trenes panorámicos o de cremallera, incluso funiculares, se inmiscuyen por los bellos paisajes con un billete global que incluye todos los medios de locomoción. Desde el mismo lago hasta las estribaciones del Monte Jura, del muelle de Montreux hasta los Alpes berneses… y también, cómo no, por las entrañas de los bucólicos viñedos.