Los destinos más zen del mundo

Por su espiritualidad, por su paisaje sereno, por la calma que destilan, he aquí los lugares más adecuados del globo para recargar las pilas y encontrarse con uno mismo.

Noelia Ferreiro
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Tulum (México)

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La gran joya de la Riviera Maya no sólo es famosa por su yacimiento, declarado Patrimonio de la Humanidad y conformado por unas fotogénicas ruinas milenarias que se erigen, imponentes, a la orilla del Caribe. También lo es por esa atmósfera de paz que se respira en su paisaje inalterado, en ese mar turquesa que irradia vibraciones de felicidad.

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También ayudan, claro, los apacibles resorts de lujo que salpican el lugar sin estridencias, completamente integrados en la naturaleza, y que resultan perfectos para desconectar con su oferta de yoga en la mañana, almuerzos con vistas prodigiosas y cenas iluminadas con velas para que solo sea el maravilloso entorno lo que ocupe el cuerpo y la mente. 

Templo Bahá’i de Sudamérica (Chile)

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También se llama Casa de Adoración a este templo emplazado en la precordillera de Los Andes, en Santiago de Chile. Un centro proyectado por el estudio de arquitectura canadiense Hariri Pontarini, que promueve la unidad a través de una libre participación en un ambiente sereno y desprovisto de rituales o ceremonias. Su curiosidad radica en que no tiene iconos ni imágenes: la propuesta es apreciar en silencio el bello escenario natural, enmarcado por montañas gigantes y con la capital chilena camuflada en el horizonte. En definitiva, se trata de un espacio abierto a todos, en el que se promueve el afecto cordial y los vínculos de unidad según la doctrina bahá’í.

Valle Sagrado de los Incas (Perú)

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El enorme valle que sirve de antesala a la maravilla de Pachu Picchu es un lugar místico por antonomasia puesto que los incas imaginaron que se trataba de la proyección terrestre de la Vía Láctea, de una suerte de pasarela que conectaba el mundo de los hombre con el de los dioses.

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Por ello y por su deslumbrante belleza trazada a base de piedras milenarias y coloridos pueblos escoltados por los Andes, es un destino perfecto para reconectar con la Pachamama o Madre Tierra. Las caminatas en estos parajes peruanos son una forma de meditación activa.

Borobudur (Isla de Java, Indonesia) 

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El mayor y más impresionante monumento budista de todos los tiempos invita a realizar un viaje cargado de espiritualidad. Por algo dicen que recorrer este gigante de piedra, la mayor atracción turística de Indonesia, es emprender un paseo por las enseñanzas místicas que marcan el camino a la iluminación.

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Emplazado a cuarenta kilómetros de Yogyakarta, en la confluencia de dos ríos y al abrigo de un cuenco de montañas, todo en este templo, declarado Patrimonio de la Humanidad, goza de espiritualidad y misterio. De hecho, el viaje por sus distintas plataformas invita a llegar al último estado de la perfección para alcanzar el Nirvana.

Bagán (Myanmar)

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Otro destino donde hallar la paz podría ser este maravilloso yacimiento de la antigua Birmania. Porque caminar por estos 42 kilómetros cuadrados a orillas del río Ayeyarwadi, cubiertos de ruinas campaniformes que encierran reliquias de Buda, es una experiencia sobrecogedora.

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También lo es elegir uno de los templos para encontrarse a solas y descubrir en su interior deidades femeninas, animales fantásticos, rostros apacibles que meditan con los ojos cerrados… Pero lo más zen que puede hacerse en este lugar es disfrutar de la estática visión del conjunto, especialmente al atardecer, con las agujas a contraluz sobre la bruma.