El destino al que viajan los ricos de Madrid en Navidad: un pueblo con casas de cuento, pistas de esquí y en mitad de los Alpes suizos
Se trata de unos de los destinos más exclusivos y famosos de toda Europa, con paisajes de ensueño y casas de cuento.

Los viajes de lujosiempre han llamado la atención de todos, aunque solo unos pocos pudieran permitírselos. Dicen que el dinero no da la felicidad, pero lo que sí es cierto es que facilita muchas cosas, sobre todo a la hora de viajar en un momento en el que los precios no hacen más que subir. Los más ricos de Madrid tienen un refugio de lujo en Suiza, que es donde suelen pasar la Navidad.

La gran Julie Andrews también tenía una casa allí con su marido Blake Edwards, y bautizó aquel lugar como "el último rincón del paraíso en un mundo de locos". Se trata de Gstaad, un pequeño remanso de paz y tranquilidad en el corazón de los Alpes suizos. La jet set madrileña -y europea en general- pasa aquí sus vacaciones, en un lugar donde el tiempo parece detenerse entre montañas nevadas y burbujas de champán.
El refugio de los más famosos
Hay pocos lugares más exclusivos y privilegiados que Gstaad: chalets de estilo alpino, hoteles emblemáticos, las tiendas más caras, 200 kilómetros de pistas de esquí... Julie Andrews no era la única que veía este lugar como un paraíso en la década de 1970, también lo hacían Grace Kelly, Audrey Hepburn o Roman Polanski. Hoy el testigo ha pasado a los madrileños. Ejemplo de ello son Tamara Falcó y su marido Íñigo Onieva.

Hay otras estaciones de esquí en la zona, como St. Moritz o Aspen, que son muy similares, pero sin la tranquilidad y la discreción que se encuentra en Gstaad, una postal idílica de calidad y glamour. Este destino siempre ha sido un lugar de retiro para las celebrities, por sus casitas de madera sacadas de un cuento de los hermanos Grimm, pero no siempre en Navidad. Eso fue a partir de los años 60, cuando la revista Time lo eligió como el 'it place' de la aristocracia europea.
Qué se hace en Gstaad en invierno
Más allá de los famosos que han pisado y siguen disfrutando de Gstaad, cuenta con muchos atractivos que hacen que cualquiera quisiera pasar allí semanas o incluso años. Entre ellos está el Glaciar 3000, el único glaciar esquiable del Oberland bernés y una de las tres mejores zonas de esquí de fondo del país. Sus exclusivas pistas como Wispile o Eggil también albergan clubes y restaurantes donde reponer fuerzas.

En ellos se pueden degustar delicias como la fondue de queso suizo en locales como La Cave, del hotel boutique Olden o la Fromagerie del Gstaad Palace. Una de las mejores discotecas es GreenGo, también del Gstaad Palace. Allí es donde acude todo aquel que quiere dejarse ver en cuanto cae la noche alpina, que es en torno a las cinco de la tarde en invierno.

El esquí es un deporte que se practica en gran medida en este pueblo, pero también es muy popular el 'après ski', pasear por las preciosas callejuelas nevadas para hacer el shopping más exclusivo entre tiendas de Cartier, Rolex, Chanel, Chopard, Louis Vuitton, Hermés o Moncler. Es uno de los bulevares más cortos pero también de los más famosos de toda Suiza.
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