El destino perfecto para disfrutar de aguas turquesas espectaculares y biodiversidad deslumbrante: es el lugar de nacimiento de Freddie Mercury

En este destino puedes bañarte en unas aguas de ensueño, disfrutar de animales marinos y terrestres en primera persona y conocer una cultura completamente opuesta a la nuestra. Es el viaje ideal si buscas tranquilidad con el punto justo de aventura.

El destino que combina naturaleza en estado puro y una cultura que te sorprenderá.
El destino que combina naturaleza en estado puro y una cultura que te sorprenderá. / Istock / den-belitsky

Hay lugares en el mundo que merecen ser visitados al menos una vez en la vida, y quizás no son los que tú estás pensando. Por supuesto que es para muchos un sueño poder visitar las siete maravillas del mundo o tumbarte a la bartola en las Maldivas, o incluso poder visitar un glaciar en la Patagonia argentina. Sin embargo, mi cometido hoy es hablarte de un lugar que no todo el mundo tiene tan presente, pero que es una auténtica joya. Hoy, hablamos de Zanzíbar; un paraíso que sabe a historia, huele a especias y te ofrece mar turquesa por toneladas.

Laberinto coralino y una herencia viva

Lo que verás al llegar te tomará por sorpresa, pues las fachadas parecen hechas de piedra coralina, y el aroma a clavo y canela se mezcla con el salitre del mar. Stone Town, centro histórico de la isla principal (Unguja), es Patrimonio de la Humanidad desde el 2000, y no es para menos. Sus callejones estrechos y pintorescos esconden puertas talladas, zocos que nunca duermen y una historia tejida con hilos árabes, indios y europeos.

Imagen de unas mujeres paseando por Stone Town.

Imagen de unas mujeres paseando por Stone Town.

/ Istock / Tobias Helbig

Dentro de sus joyas arquitectónicas están el Old Fort (Ngome Kongwe), que domina el paseo marítimo y ahora es escenario de música y danza; la Casa de las Maravillas, que fue el primer edificio con ascensor y electricidad en África Oriental; y la Catedral de Cristo, erigida en lo que fue el antiguo mercado de esclavos, un recuerdo que impacta y enseña a la vez.

Viajera explorando la ciudad de Stone Town en la isla de Zanzíbar, Tanzania.

Viajera explorando la ciudad de Stone Town en la isla de Zanzíbar, Tanzania.

/ Istock / VisualStories

Perderse por Stone Town es tener la posibilidad de vislumbrar convivencias culturales, antiguos palacios sultanales, el bullicio de los daladalas (minibuses locales), y el arte callejero que convierte cada esquina en una galería improvisada. No te pierdas el mercado de Darajani al amanecer o un ‘roof top’ al atardecer frente al mar. Ah, y para los amantes de la música, agárrate; Stone Town es el lugar de nacimiento de Freddie Mercury, la voz de Queen. No podemos obviar, por tanto, que es un lugar mágico. 

Playas de foto y mar a escala humana

Zanzíbar es famosa por su litoral de arena blanca, coral y aguas cálidas. Al norte, Nungwi y Kendwa son clásicas por su oferta de fiesta nocturna, fiestas de luna llena y mar sereno, incluso cuando baja mucho la marea. Al este, Paje, Jambiani y Bwejuu son más relajadas, con viento suficiente para el kitesurf. Pero, aunque a los españoles nos guste mucho, aquí no todo es fiesta; también hay paseos por casitas de pescadores y un remanso de calma.

Vacaciones de verano en Kendwa, isla de Zanzíbar; paisaje tropical con palmeras, arena blanca, mar azul claro.

Vacaciones de verano en Kendwa, isla de Zanzíbar; paisaje tropical con palmeras, arena blanca, mar azul claro.

/ Istock / den-belitsky

Y si lo tuyo es bucear o hacer snorkel, no te pierdas el Mnemba Atoll o el Chumbe Island Coral Park, llenos de coral y peces tropicales. Diferentes tours te permiten ver tortugas, morenas, delfines y los bancos de peces que convierten el agua en un recital de vida. Si me preguntas, las playas de Zanzíbar no tienen nada que envidiar a las playas de Maldivas o cualquier lugar que encabece las guías de destinos de playa. Créeme.

Un viaje por el olfato

Zanzíbar no solo te ofrece arena y coral, sino que también es The Spice Island por derecho propio. En una de sus granjas podrás oler y probar especias recién recolectadas: clavo, canela, nuez moscada, vainilla… Un paseo sensorial que dura unas dos o tres horas y es una ventana perfecta a la economía y cultura local. Si cogieras una bolsa con esas especias en el aeropuerto, tendrás Zanzíbar siempre en casa. 

Spice vendedor en Zanzíbar.

Spice vendedor en Zanzíbar.

/ Istock / EirikE

Selva, monos y manglares

Entrar en Jozani-Chwaka Bay National Park es cambiar radicalmente de escenario, pues pasas del sol y la playa a una sorprendente biodiversidad. Aquí viven los famosos monos colobo rojo de Zanzíbar, especie endémica, además de mariposas, aves y árboles gigantes. Los manglares de la bahía de Chwaka son un ecosistema que fascina por su complejidad, y la entrada al parque se usa para financiar escuelas locales. Pasear por sus senderos te conecta con el lado más verde de la isla. Y es que, en mi opinión, un buen destino debe ser lo más completo posible; y aquí Zanzíbar aprueba, ¡y con nota!

Festivales muy distintos

Si coincides en febrero, estás de suerte, pues Stone Town vibra con Sauti za Busara, el festival de música africana más importante de la zona, que atrae a unas 20.000 personas al año. Allí escuchas Taarab tradicional, hip hop, afrobeat y percusiones en vivo, tanto en el Old Fort como en callejones improvisados. No es un concierto, es más bien una fiesta cultural fascinante.

Clima, visados y respeto

La mejor época para ir es entre enero–febrero o junio–octubre, temporada seca con cielos despejados y calor sin sofocos. Recuerda solicitar e-visa y un seguro de viaje, lo normal en Tanzania. Es importante que tengas en cuenta que Zanzíbar es mayoritariamente musulmana, así que fuera de la playa, viste con respeto y cúbrete. Respetar la cultura es parte de cada viaje.

Síguele la pista

  • Lo último