¿Creías que ya lo habías visto todo? Aún te queda Luxemburgo

Viajamos a la capital del Gran Ducado, una de las ciudades más bellas e injustamente ninguneadas de Europa

José Miguel Barrantes
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Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Suiza… son países turísticos por antonomasia, con miles de destinos que cualquier persona sería capaz de reconocer sólo con nombrarlos; y entre todos ellos, en el corazón de la Europa occidental y de la zona conocida como «Banana Azul», el Gran Ducado de Luxemburgo, uno de los territorios más injustamente olvidados del continente y que, afortunadamente, renace en 2020 como uno de los lugares marcados como tendencia durante este año.

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Allí nos aguarda la ciudad de Luxemburgo, capital del Gran Ducado, una población de apenas 120.000 habitantes entremezclada de corrientes culturales y lenguas, inmersa de lleno en la identidad europea a través de varias de las principales instituciones de la Unión, y con un patrimonio y una localización excepcionales que hacen que, si aún no la conoces, estés de enhorabuena, pues te aguarda una grata sorpresa…

Un emplazamiento de cuento con Patrimonio de la Humanidad

A pesar de ser la capital de uno de uno de los países más pequeños de Europa, la ciudad de Luxemburgo despliega una grandiosidad propia de una villa histórica que, en la actualidad, ocupa un lugar relevante en el «Viejo Continente». 

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Los ríos Alzette y Pétrusse se unen en el núcleo de la ciudad encajados entre escarpes pronunciados que determinan la curiosa y bella configuración de la ciudad, que es una de sus señas de identidad, formando un anillo de naturaleza, bosque, agua y puentes en torno al centro de Luxemburgo, constituyendo un conjunto realmente bello.

Dividida entre una parte alta y una baja, las diversas soluciones de movilidad entre las diferentes alturas de la ciudad son un obstáculo que no impiden los fáciles accesos y el correcto trasiego de sus habitantes, por lo que la visita a la capital se puede llevar a cabo perfectamente a pie recorriendo todos sus rincones sin necesidad de utilizar cualquier otro medio.    

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Marcada por la existencia del Castillo de Luxemburgo, que significó el inicio de la ciudad hace más de mil años, hoy en día se conservan buena parte de las fortificaciones que a lo largo de los siglos fueron construyéndose para defender el sitio y que la han hecho acuñar el apodo de «Gibraltar del norte». 

Una zona de la parte baja, junto con estas antiguas fortificaciones, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco debido a su enorme valor. 

Rincones imprescindibles

Entre los múltiples lugares que merecen una visita en Luxemburgo, lo cierto es que uno de ellos destaca por encima de todos. Se trata de los Casemates de Bock, situados en un gran promontorio que se asoma a la ciudad y que propició la creación del castillo primigenio a partir del cual se fue desarrollando la urbe.

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Este promontorio sirvió a partir del siglo XVII, bajo el dominio español, como punto estratégico en el que se fueron creando toda una serie de defensas y fortificaciones – agrandadas posteriormente según fueron siendo conquistadas - formadas por varios pisos de galerías subterráneas con una extensión de más de 23 kilómetros. Un enorme espacio, único en Europa, que es posible recorrer mientras nos asomamos desde ahí al resto de la ciudad como si de un balcón se tratase.

Y si hablamos de vistas espectaculares, otro de los puntos esenciales de Luxemburgo que siempre está en boca de los más avezados transeúntes de la parte antigua, es el Chemin de la Corniche, una vía que nos regala vistas magníficas sobre los edificios y casas de la parte baja y el río Alzette, en especial sobre el afamado barrio de Grund – declarado  Patrimonio de la Humanidad -, uno de los espacios más recomendables para recorrer de Luxemburgo por su especial ambiente, y que junto con los barrios de Pfaffenthal y Clausen forman la parte baja de la ciudad.

Los ríos Alzette y Pétrusse se unen en el núcleo de la ciudad. | tibu / ISTOCK

Justo en el barrio de Grund encontramos uno de los iconos de la parte baja, la Abadía de Neumünster, fácilmente identificable por su tamaño; a muy poca distancia de la abadía nos topamos también con uno de los numerosos museos que nos ofrece la población, el  importante Museo Nacional de Historia Natural, una visita muy recomendable.

Ya en la parte alta, no podemos dejar de lado la Catedral de Santa María, el Palacio Gran Ducal o recorrer la zona del Ayuntamiento, así como visitar otro museo especialmente destacable y que merece plenamente nuestra atención. Hablamos del Museo de Historia de la Ciudad de Luxemburgo, otro de los iconos de la capital y que ha lavado su cara para ofrecernos su mejor versión en 2020.

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Por último, y ya fuera del centro histórico, no podemos irnos sin una visita al barrio de Kirchberg, conocido como el Barrio Europeo, pues aquí se levantan algunas de las principales instituciones europeas, como el Tribunal Europeo de Justicia, el Tribunal de Cuentas o el Banco Europeo de Inversiones.

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