Parece Bali, pero está al lado de España: la ciudad de surferos con puertas azules donde veraneaba Jimi Hendrix

Con apenas 70.000 habitantes, Esauira combina historia fenicia, surf, arte y pescado a la brasa frente al Atlántico.

Una preciosa ciudad marroquí que te enamorará y que es perfecta para verano.
Una preciosa ciudad marroquí que te enamorará y que es perfecta para verano. / Istock

A poco más de dos horas de vuelo desde España, en la costa occidental de Marruecos, Esauira (Essaouira) guarda el secreto de quienes viajan por la vida con los pies descalzos, sed de mar y la mirada abierta. Bohemia, ventosa, blanca y azul, esta ciudad atlántica lo tiene todo: una medina que es Patrimonio de la Humanidad, playas de arena fina, zocos llenos de color y un espíritu creativo que sobrevive desde los años 70, cuando disfrutaron de sus playas Jimi Hendrix, Frank Zappa o Cat Stevens. ¿Te vienes?

La historia de Essaouira

Situada al norte del cabo Sim y frente a las islas Púrpuras, Essaouira se alza sobre una historia milenaria. Los primeros asentamientos iban en busca de un animal que crece en sus costas del que se extraía el pigmento morado, pero por sus costas pasaron, uno detrás de otro, fenicios, griegos, cartagineses y romanos. Ya en el siglo XVI, los portugueses construyeron un fuerte y una muralla y le dieron el nombre de Mogador. Los franceses destruyeron ese legado, pero en el siglo XVIII cuando el sultán Mohammed III la reconquistó, la rediseñó y la reconstruyó. Con ayuda de un arquitecto francés, transformó una ruina en una urbe de calles amplias y perpendiculares fáciles de transitar y de defender.

Las callejuelas de Essaouira son un viaje en el tiempo

Las callejuelas de Essaouira son un viaje en el tiempo

/ Unsplash / Sander Traa

La ciudad se divide en tres zonas: la medina, la kasbah y el mellah (antiguo barrio judío). La medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2001, se diferencia de otras ciudades marroquíes en que su trazado sigue un orden racional de calles perpendiculares que facilita la orientación. Aquí no hay tráfico motorizado: solo carretas y paseantes que transitan sus avenidas de casas blancas con puertas y ventanas azules. El lugar con más encanto se encuentra en las calles adyacentes a la muralla, donde se concentran talleres ebanistas y pintores.

Sin embargo, para ir a tomar algo, nada mejor que la plaza Moulay Hassan, el epicentro social. Rodeada de restaurantes y terrazas, es el lugar perfecto para un té a la menta, una bissara caliente o para ver la vida (y los turistas) pasar.

La muralla está flanqueada por artesanos y artistas

La muralla está flanqueada por artesanos y artistas

/ Unsplash / Rigel Ibis

Qué ver en Essaouira más allá del centro histórico

El puerto pesquero, flanqueado por las murallas y protegido por bastiones almenados, sigue siendo el corazón de la ciudad. Aquí llega cada día la pesca del día, que se puede comprar directamente en los puestos del mercado, e incluso degustar a la brasa si así lo solicitas.

Justo al lado se encuentra la Skala de la Kasbah, una plataforma con cañones europeos recuperada de la ruina portuguesa que protege la ciudad apuntando al horizonte marino. Desde aquí, la vista sobre el Atlántico y el ir y venir de las gaviotas es una experiencia de cine. Y no es solo una forma de hablar: esta muralla es la primera imagen que vemos en el Otelo de Orson Welles.

El ambiente callejero de la ciudad impresiona casi tanto como su medina

El ambiente callejero de la ciudad impresiona casi tanto como su medina

/ Unsplash / Gemmmm

Así es la playa de Esauria

Pero hemos prometido un destino balinés, y es a la playa a donde nos dirigimos. El arenal es fino, dorado y mira directamente sobre el Atlántico. El mar bravo, azotado por los vientos alisios, hace de este rincón en un destino ideal para amantes del surf, el windsurf o el kitesurf.

La playa de Essaouira es como viajar a Bali sin tener que coger dos aviones

La playa de Essaouira es como viajar a Bali sin tener que coger dos aviones

/ Unsplash / Peter Schulz

Lejos del bullicio de Marrakech y de los resorts de Agadir, Essaouira conserva un equilibrio poco común entre autenticidad, belleza y calma. Un destino ideal para aquellos que buscan la relajación y el ambiente bohemio de Bali sin pasar más de 2 horas en avión.

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