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El destino más codiciado en otoño es el "mar rojo" de Japón: 2.000 arces centenarios, una tradición milenaria y la cultura del momijigari

La llegada del otoño transforma los paisajes de la región de Kansai en un exclusivo catálogo de flora rojiza rodeada de templos y montañas.

Japón en otoño experimenta una auténtica metamorfosis.

Japón en otoño experimenta una auténtica metamorfosis. / Istock

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Si Tokio es la faz vibrante y más impresionante de Japón, Kioto y la región de Kansai representan el corazón tradicional, la historia y la creencia espiritual de una de las culturas más arraigadas del mundo. Y es precisamente durante el otoño, cuando la región se transforma gracias con la llegada del llamado kōyō y, con él, el momijigari. ¿Te suena? No te preocupes, nosotros te lo contamos.

Japón en otoño.

Japón en otoño. / Istock

La región japonesa de Kansai se sitúa en la isla principal de Honshū, situada en el flanco izquierdo respecto de la capital nipona. Esta destacada geográficamente por la cuenca de Kioto, una de las ciudades más famosas del país y un terreno único gracias a su orografía: rodeada por tres lados por las montañas de Higashiyama, Kitayama y Nishiyama, su interior goza de un microclima de inviernos fríos y otoños secos y despejados perfectos para un invierno agradable, y un contexto fundamental para entender el porqué de sus paisajes.

El balneario más deseado de España para una escapada de otoño: cascadas, cuevas y termas al aire libre rodeadas de dos montañas icónicas

Adriana Fernández

Una metamorfosis cromática

El otoño en Japón es evidente, y sin embargo, muy diferente a los paisajes a los que acostumbramos puesto que, de igual manera que genera su propio clima, también cuenta con un exclusivo catálogo de flora, en muchos casos, endémica.

Cuestión de entenderse

El fenómeno kōyō celebra el cambio de color de las hojas, mientras que el momijigari responde al término que reza la tradición de contemplar los arces rojos, haciendo del tiempo un actor más en la vida de las estaciones.

Describiendo la postal de los meses previos a invierno, los arces japoneses, pero también su variedad enana de montaña y las meta secuoyas, se tiñen de rojo carmesí, escarlata, purpúreo y cobrizo. Continúan la paleta los naranjas y terracotas de la Zelkova japonesa, acompañadas de Ginkgos dorados y amarillentos y, por supuesto, igual que florecen, los cerezos en otoño se dejan caer anaranjados y, finalmente marrones.

El arce es uno de los grandes protagonistas en esta época del año.

El arce es uno de los grandes protagonistas en esta época del año. / Istock / AIIB

La estampa es inigualable, y perdérsela un delito, por eso estos son los lugares donde no querrás perdértelo.

El "Mar de Arces" del Puente Tsūtenkyō en el Templo Tōfuku-ji, Kioto

Te presentamos un cañón fluvial cubierto por un dosel denso de más de 2.000 arces japoneses de la variedad "de tres puntas", creando un "mar rojo" (Unkai) bajo el puente de madera.

Una vista similar se da desde la gran terraza de madera de Kiyomizu-dera, suspendida sobre una ladera de montaña rodeada por más de 1.000 arces rojos, con vistas panorámicas sobre la ciudad de Kioto.

El otoño se refleja en las aguas de Japón.

El otoño se refleja en las aguas de Japón. / Istock

Espejos de Agua y Reflejos Otoñales

El Estanque del Templo Eikan-dō, conocido como "Eikan-dō de las Hojas Otoñales", esconde cerca de 3.000 arces reflejados de forma simétrica en el estanque Hosho-ike; en el Pabellón de Oro los colores se contrastan entre el pan de oro del templo y el azul dorado del agua del estanque Kyōko-chi, sumado al rojo adyacente de los arces de la ladera.

Túneles de Naturaleza

A lo largo de la Vía férrea histórica que bordea el desfiladero del río Hozu, el Tren Romántico de Sagano atraviesa túneles formados por ramas de arces y cerezos silvestres pigmentados en Arashiyama en un viaje tan cómodo como único.

Una opción más urbanita es la Avenida de Ginkgos de Horikawa-dōri, un paseo envuelto entre ginkgos centenarios que forman una bóveda dorada y una tupida "alfombra amarilla" sobre las aceras al caer la hoja.

Una antigua pagoda en el otoño japonés.

Una antigua pagoda en el otoño japonés. / Istock

Montañas Sagradas y Bosques Ancestrales

Prepárate para impresionarte con las pagodas y estructuras de madera integradas en el complejo del Templo Danjo Garan en Kōya-san, en Wakayama, un bosque montañoso de cedros ancestrales interconectados con arces de alta montaña. Al estar a 800 metros de altitud, es además uno de los primeros lugares de Kansai en cambiar de color.

Como alternativa, el Parque de Nara, en la región homónima, ofrece una extensión de prados verdes y templos donde los ciervos Sika pasean bajo la canopia dorada de los ginkgos y las zelkovas.