Descubrimos Zamboanga, un trocito de España en pleno Asia

Pedir callos a la madrileña o bacalao a la vizcaína en Filipinas es toda una experiencia

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Alexpunker / ISTOCK

Si Zamboanga es conocida como la ciudad más hispana de Asia no es por contar entre su gastronomía local con muchos platos de origen español, que también, sino por su dilatada historia unida al colonialismo en Filipinas y por la actualidad con la que se utiliza una lengua criolla que se remonta al siglo XVII, el chabacano.

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Una ciudad orgullosa de su herencia cultural y su gran mestizaje que cuenta con lugares verdaderamente interesantes. Un destino poco conocido en esta parte del sudeste asiático que, sin embargo, es un sentido guiño a los hispanohablantes del mundo en este continente.

El fuerte nexo con la cultura española

La época de intensa piratería en los mares de Joló y Célebes provocó el origen de la ciudad de Zamboanga en 1635, año en el que se construyó una fortaleza militar para defender las posesiones coloniales españolas de la zona – reponiendo un punto defensivo existente anteriormente que desapareció a finales del siglo XVI -. El Fuerte Pilar, como se conoce popularmente hoy en día, sigue siendo el monumento más importante de la ciudad y el símbolo de un pasado fuertemente ligado a la presencia colonialista.

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Zamboanga se sitúa en el extremo suroeste de la isla de Mindanao, la segunda más grande del archipiélago que conforma la nación de Filipinas. Desde su posición privilegiada, esta exótica urbe es todo un ejemplo asiático de la mezcla de culturas y pueblos. Andar por sus calles significa maravillarse con su crisol de ambientes, estilos y lenguas, como es el caso del idioma criollo por excelencia de todo este cono de la isla de Mindanao y de la isla de Basilan, enfrente de Zamboanga. Hablamos del idioma chabacano, una herencia de más de dos siglos y medio de colonialismo que es hablado por las tres cuartas partes de la población de la ciudad de manera cotidiana, mientras que otra gran parte lo usa esporádicamente o lo mezcla con las lenguas oficiales de la región de Filipinas. En otra época sinónimo de vulgaridad – de donde procede la famosa expresión que conocemos en torno al vocablo «chabacano» -, debido a que era hablado en origen por los soldados españoles, analfabetos en su mayoría, cuando conversaban con la población nativa, fue convirtiéndose más tarde en una lengua consolidada gracias a la acción de los jesuitas que habían viajado a Filipinas para realizar su labor misionera y evangelizadora.

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El chabacano, cuyo uso se ha reducido a esta área del país, es por tanto historia viva de la influencia española en el archipiélago, y es motivo de orgullo para los habitantes de Zamboanga a pesar del carácter colonialista que lleva implícito. Un hecho que comparte con el catolicismo, también adoptado en esos siglos de dominación española pero que forma parte en la actualidad, de manera inequívoca, de la identidad de este territorio, como muestra el claro fervor por la patrona de la ciudad, la Virgen del Pilar, que da nombre al fuerte y la preciosa capilla aledaña para su veneración, siendo uno de los puntos turísticos más popularizados por las autoridades locales.

La hermosa Zamboanga

Desde que el pueblo indígena de los subanon poblara la península de Zamboanga, hace más de ochos siglos, fundando un asentamiento en la actual ciudad del mismo nombre, este punto del actual territorio de Filipinas ha recibido las alabanzas de sus pobladores por su belleza. Conocida como «la ciudad de las flores» en sus inicios y siendo popularmente reconocida en la actualidad como la urbe más latina de toda Asia, no podemos sino fijarnos en ella y descubrir qué es lo que la hace tan atractiva.

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Más allá de lo exótico de su ambiente, donde la mezcla de pueblos y culturas es apabullante, o de la fuerte herencia española del pasado colonial, Zamboanga es una población tropical situada frente al mar, en una zona de enorme belleza litoral. A pesar de que la ciudad ha fagocitado esta riqueza natural, no cabe duda de que sus alrededores presentan rincones dignos de admirar.

Mientras, el epicentro urbano de Zamboanga, el fuerte bajo la advocación de la Virgen del Pilar, marca el comienzo de cualquier visita. Desde este punto encontramos muy próximo el Paseo del Mar, un pequeño y extraño tramo de vía marítima, de gran ambiente, que es hoy en día el área que está más de moda, además del núcleo de partida de los ferris que viajan hacia las islas cercanas.

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Los mercados, las plazas y los parques son omnipresentes en el espacio urbano, al mismo tiempo que las mezquitas, a pesar de las arraigadas costumbres y tradiciones cristianas que marcan las fechas más señaladas de las festividades de la ciudad, como la del Pilar, la de la Inmaculada, la Semana Santa o la ofrenda de flores a la virgen durante el mes de mayo, al igual que ocurre en España.

Y, por supuesto, la ciudad más hispana de Asia no podría dejar de lado la gastronomía de influencia española, con platos tan castizos como los callos, las croquetas o el bacalao a la vizcaína, que se mezclan con otras elaboraciones de tintes mestizos con influencia de la cultura indígena local.