Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tromsø: un viaje a la capital de la Laponia noruega

Entre auroras boreales, legado polar y vida universitaria: la urbe moderna y vibrante que hoy lidera el turismo ártico en el norte de Europa

Vista de Skaland, en la isla de Senja

Vista de Skaland, en la isla de Senja / Cristina Candel

Entre fiordos profundos que serpentean su naturaleza salvaje, casitas bajas teñidas de colores vistosos y un manto blanco iluminado por la calidez de las luces del norte, aparece a 350 kilómetros sobre el Círculo Polar Ártico la ciudad de Tromsø, la llamada Puerta del Ártico, una urbe localizada en un escenario indómito donde el lugar que le rodea impera por encima de todas las cosas.

5 lugares imprescindibles para decir que conoces Noruega

Adriana Fernández

A medida que el avión desciende, entre las cumbres blancas de los Alpes de Lyngen, se despliega un paisaje níveo y luminoso que termina en la espectacular pista de aterrizaje de la ciudad, sobre el fiordo de Tromsøysundet. El aire, limpio y helado, y la luz tenue que ilumina los alrededores de la ciudad dan la bienvenida a los viajeros a la capital del Ártico. Inesperadamente moderna, plagada de color, con una vida social y nocturna extremadamente activa y una historia marcada por exploradores, pescadores y cielos que se tiñen de verde en invierno (y que nunca se apagan en las noches de verano), Tromsø se ha convertido en uno de los destinos más atractivos, dispares y singulares al que viajar en Europa. Y es que la ciudad más grande del Norte de Noruega recibe con los brazos abiertos a viajeros de todo el mundo interesados en descubrir qué hay tras el paralelo más septentrional del planeta Tierra.

Tromso y sus alrededoresPueblo de Langbaren

Tromso y sus alrededoresPueblo de Langbaren / Cristina Candel

De exploraciones polares a caza boreal

La historia polar ha marcado desde siempre el rumbo de Tromsø, además de su herencia vikinga y el legado sami —comunidad que todavía sigue presente—; esta última, especialmente, ha mantenido a la sociedad ligada a sus tradiciones ancestrales, como su fuerte vínculo con la naturaleza y el cuidado de los renos. Pero si hay algo por lo que se conoce hoy esta región noruega, es por haberse convertido en el epicentro del turismo para el avistamiento de auroras boreales. Su ubicación en el Óvalo Auroral, una posición geográfica alrededor del polo geomagnético, permite que desde Tromsø y sus alrededores se disfrute con mayor intensidad y frecuencia del espectáculo de luces del norte, hasta el punto de que más de 200 noches al año las auroras boreales iluminan su cielo. La caza de auroras en los alrededores de la región se ha convertido en uno de los pilares económicos de esta pequeña ciudad ártica, donde hoteles, operadores turísticos y guías han enfocado su trabajo a esta experiencia que cada año atrae a más de 300.000 turistas internacionales.

Puerto de Tromsø

Puerto de Tromsø / Cristina Candel

Tromsø se convierte así en la base de operaciones de estas excursiones, especialmente, de septiembre a finales de marzo, la mejor época para verlas, aunque lo cierto es que es en las proximidades de la ciudad donde más se disfrutan estos avistamientos, en zonas con menos contaminación lumínica y mejores condiciones climáticas. Esta actividad turística es parte del atractivo de recorrer los alrededores de Tromsø, sin embargo, la capital ártica también merece una visita pausada que permita comprender al viajero toda su herencia histórica y cultural.

Pabellón de música, Tromsø

Pabellón de música, Tromsø / Cristina Candel

Panorámica a la Puerta del Ártico

La mejor forma de descubrir la dimensión de Tromsø es subiendo hasta la cima del monte Storsteinen, a 420 metros de altitud sobre el nivel del mar. La subida, en teleférico, dura cinco minutos y permite conocer cómo se despliega la panorámica de su naturaleza, rodeada de montañas y fiordos, una orografía que ha marcado por completo la vida en esta isla ahora conectada al continente por su puente homónimo. Los que busquen una experiencia más pausada pueden subir caminando hasta el mismo punto, solo durante primavera y verano, a través de Las Escaleras del Sherpa, una ruta de trekking de hora y media de duración con 1.300 escalones de piedra.

Langbaren, en Senja

Vistas de Tromsø / Cristina Candel

Desde esas altitudes, a sus pies, se observa uno de los símbolos arquitectónicos más representativos de la ciudad y del Polo Norte, la llamada Catedral del Ártico. Conocida en noruego como Ishavskatedralen, traducida literalmente como “la Catedral del océano Ártico”, fue diseñada en 1965 por Jan Inge Hovig, un arquitecto cuya propuesta transformó este edificio religioso en un verdadero icono visual del Ártico. Su particular forma triangular, compuesta por 11 paneles de hormigón recubiertos de aluminio, que se asemejan a témpanos de hielo, evoca la imagen de las montañas árticas del paisaje polar, conectando la construcción con su entorno natural.

Langbaren, en Senja

Langbaren, en Senja / Cristina Candel

Una urbe polar

Moderna y cosmopolita, pero sin perder una pizca de tradición e identidad ártica, Tromsø ha sabido compaginar a la perfección una ubicación geográfica exclusiva y muy particular con los avances contemporáneos. Si durante el siglo XIX la ciudad se consolidó como un importante centro de comercio ártico y de rutas comerciales que conectaban Rusia con Europa occidental, fue en el siglo XX cuando llegó su punto de máximo crecimiento con la creación en 1968 de la Universidad de Tromsø, conocida como UiT (The Arctic University of Norway). Convertida en la universidad más septentrional del mundo, esta institución logró transformar profundamente la ciudad atrayendo a jóvenes de todo el país, así como del extranjero, impulsando la investigación ártica y el perfil académico y científico de la ciudad, así como servir de motor de crecimiento cultural, social y económico para Tromsø. Gracias a ello, la ciudad se ha convertido en un epicentro de investigación climática y ártica, con instituciones científicas de renombre, museos históricos y miles de estudiantes que aportan ambiente juvenil a toda la metrópoli.

Biblioteca y Archvo Municipal de Tromsø

Biblioteca y Archivo Municipal de Tromsø / Cristina Candel

Una de las grandes ventajas de Tromsø es su disposición. Compacta y caminable, permite recorrerla a pie de un extremo a otro haciendo paradas en sus lugares más icónicos. El corazón de la ciudad se articula alrededor de Storgata, su calle principal, repleta de tiendas, cafés, restaurantes y pequeños comercios donde encontrar desde souvenirs hasta productos locales. Es allí, precisamente, donde se encuentra el pub más antiguo de la ciudad, Ølhallen. Abierto a principios del siglo XX, este espacio decorado con fotos antiguas y un oso disecado ha sido desde entonces un punto de encuentro histórico para locales y marineros.

Considerada la cervecería más al norte del mundo, tiene la particularidad de que en su interior se elaboran cervezas locales artesanas, como la Mack Pilsner, la más conocida. Unos pasos más adelante, bajo el nombre de Raketten Bar & Pølse, aparece un pequeño quiosco de 3,6 metros cuadrados, fundado en 1911 por Margit Løkke. Este singular restaurante es conocido en la ciudad —y fuera de ella— por servir uno de los platos más particulares de esta zona del mundo: perritos calientes de reno, un bocado con sabor local que vale la pena probar. Y en la misma calle, a pocos metros, hay que parar a admirar el edificio Verdensteatret, el cine más antiguo de Noruega; un precioso cine art nouveau que desde su inauguración en 1916 se convirtió en un centro cultural para la ciudad que en la actualidad acoge el Festival Internacional de Cine de Tromsø.

Auroras en la isla de Soomarøy

Auroras en la isla de Soomarøy / Cristina Candel

La parte antropológica e histórica de Tromsø se desvela a través de algunos de sus museos más icónicos, que también se encuentran en los alrededores de esta vía. Uno de esos emblemas es el Museo Polar, dedicado a la historia de la exploración polar y la vida en el Ártico. Su ubicación, cerca del puerto y en un antiguo edificio aduanero de 1830 construido a la manera tradicional, es otro de sus grandes atractivos. En su interior se narra la vida en esta zona del mundo, pero también se cuenta sobre la valentía y el ingenio de quienes exploraron los confines del norte, con figuras como Fridtjof Nansen y Roald Amundsen, dos de los grandes exploradores polares noruegos pioneros en la conquista de los Polos.

Museo Polar de Tromsø

Museo Polar de Tromsø / Cristina Candel

Para tener una visión integral de la naturaleza y las culturas del Ártico, especialmente de la sami, además del fenómeno de las auroras boreales, la parada se encuentra en el Museo Universitario de Tromsø. Y, si lo que se busca es una experiencia centrada en la vida marina y los ecosistemas del Polo Norte, además de conocer el acuario más septentrional del planeta, se debe visitar Polaria. Su edificio, diseñado para parecer bloques de hielo empujados a tierra por el océano Ártico, guarda en su interior exposiciones que combinan ciencia con naturaleza y fauna local.

Puerto de Tromsø

Puerto de Tromsø / Cristina Candel

Cultura escandinava

Y para finalizar, nada mejor que sumergirse en la cultura del bienestar nórdico desde el puerto de Tromsø. Con 200 años de historia esta zona de la ciudad se convierte en otro de los espacios de recreo y ocio de la ciudad. Rodeado de antiguas casas y almacenes restaurados, en su muelle conviven, junto a los barcos tradicionales, buques de pesca y embarcaciones de expedición, espacios de restauración y cafeterías de especialidad con museos y tiendas locales. Además de un lugar de autocuidado muy singular y único de las tierras del norte: las saunas flotantes. Esencial de las tradiciones escandinavas, esta antigua cultura de la sauna junto al agua se ha convertido en un símbolo de bienestar integrado en la vida de la ciudad. Y en Tromsø no iba a ser menos.

Vistas de la localidad de Skaland, en la isla de Senja

Vistas de la localidad de Skaland, en la isla de Senja / Cristina Candel

En el centro del puerto se encuentra Pust, una de las saunas más bellas que puedas encontrar. Construida en madera y flotando sobre el agua, inspirada en los tradicionales racks noruegos que servían para secar pescado, este espacio invita a locales y visitantes a vivir en primera persona una de las tradiciones de wellness más antiguas de Noruega. Con unas espectaculares vistas al fiordo, las montañas y la Catedral del Ártico, la experiencia comienza adentrándose en la sauna para calentarse antes de bañarse en las gélidas aguas de su fiordo. El contraste entre el calor del interior y la baja temperatura del mar crea una sensación de renovación física y mental que, según dicen, ayuda a mejorar la circulación y reducir la inflamación gracias al choque térmico.

Sauna Pust en el puerto de Tromsø

Sauna Pust en el puerto de Tromsø / Cristina Candel

En invierno... y en verano

Gracias a su excelente ubicación y a la capacidad de sus muelles, el turismo de cruceros que recorren los fiordos se ha consolidado como una de las grandes alternativas para explorar los atractivos de Tromsø durante todo el año. Estos viajes no solo ofrecen a los viajeros la oportunidad de contemplar paisajes árticos espectaculares desde el mar, sino que también generan una considerable actividad en el puerto y en el comercio local. En invierno, los turistas aprovechan para ver las auroras boreales y hacer avistamiento de ballenas, además de excursiones en trineos tirados por perros o paseos en motos de nieve. Mientras, en verano, Tromsø y sus alrededores se convierten en un epicentro para hacer salidas en kayak, rutas de senderismo y visitas a otras islas de la zona insular.

  1. El pueblo detenido en el tiempo que parece un escenario de una película de Buñuel: arquitectura de entramados de madera, tradiciones ancestrales y el honor de ser el primer Conjunto Histórico-Artístico de España
  2. La región donde veranea la clase media de España: con las mejores playas vírgenes del país y chiringuitos donde comer una buena paella frente a puestas de sol infinitas
  3. De mercado más bonito del mundo a nuevo Patrimonio de la Humanidad: un fabuloso edificio modernista, conocido como el templo de la gastronomía de España, que ya es un icono del centro histórico de la ciudad
  4. La calle más bonita del mundo está en España: un callejón estrecho, repleto de macetas de flores en el corazón de la judería, y a solo un paso de una de las catedrales más impresionantes del mundo
  5. La ciudad con el récord de bares por habitante y título de Capital Gastronómica: dicen que su Barrio Húmedo es 'la mayor pasarela de tapas del mundo”
  6. La ciudad preferida de la clase media española para disfrutar de la primavera: tiene un edificio Patrimonio de la Humanidad y su catedral guarda uno de los objetos más importantes de la cristiandad
  7. El pueblo amurallado más pequeño de España está en Álava: fue premiado como la mejor villa fortificada del mundo, mantiene sus viviendas integradas en la propia muralla y conserva un pasadizo secreto de escape
  8. El pueblo de origen prerromano de Valladolid perfecto para una escapada: repleto de monumentos de estilo renacentista, está coronado por un imponente castillo del siglo XV