Descubre la bella Albi

En la región de Midi-Pyrénées, la ciudad de Albi es un bello tesoro en la orilla del río Tarn que todos deberíamos disfrutar alguna vez en la vida.

Clasificada como Patrimonio Mundial de la UNESCO en julio de 2010 e incluida en la red de Grandes Parajes de Midi Pirénées, la ciudad episcopal de Albi conserva su antigua fisionomía caracterizada por el Pont-Vieux, las fortificaciones que bordean el Tarn, el palacio de la Berbie y la potente catedral Sainte-Cécile.

Su arquitectura se caracteriza por el color rosado de sus edificios. Este color se debe a la arcilla utilizada en la construcción de su casco antiguo, donde las callejuelas se entrelazan alrededor de su catedral. Este casco antiguo llama la atención por el entramado de sus edificios, donde las vigas vistas de madera luchan en protagonismo con el rosa de los ladrillos. Además, jardines ocultos, fuentes, escaleras y otros tesoros del patrimonio francés se dan lugar entre las calles más viejas de la ciudad.

Pero, sin duda, el edificio más emblemático de Albi es la Catedral de Sainte-Cécile que domina la ciudad desde el siglo XV rodeada de restaurantes y comercios. Esta obra maestra del gótico meridional es una de las catedrales más visitadas de Francia, con permiso de Notre Dame, y aunque se tardó dos siglos en construir, la espera mereció la pena.

En cuanto a su historia, Albi es una ciudad marcada por la cruzada contra los cátaros, pero también por grandes y famosas figuras entre los que destaca Toulouse-Lautrec, pintor y cartelista de finales del siglo XIX que destacó por representar la vida nocturna parisina. En este sentido, Albi cuenta con el museo más importante del mundo consagrado al pintor con más de 1.000 cuadros de juventud, retratos principales, dibujos, carteles y litografías.

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