Los franceses también tienen su «Doñana»: Parque Natural de Camarga, en la Costa Azul

Un espacio natural cercano hermanado con nuestro icónico Parque Nacional

José Miguel Barrantes Martín
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En la mitad de la franja mediterránea francesa, entre algunos de los territorios más poblados de Francia, se extiende un remanso de paz donde la naturaleza cobra el protagonismo.

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El Parque Natural Regional de Camarga, el resultado de una comunión perfecta entre el mar y las aguas del río Ródano, ofrece una vasta superficie con varios ecosistemas cuya similitud con el Parque Nacional de Doñana, en España, ha llevado a su hermanamiento con el fin de conservar y poner en valor dos espacios naturales únicos a escala europea.

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El «Doñana francés», declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco

Los más de 800 kilómetros de recorrido desde Suiza que dibuja el río Ródano hasta su desembocadura en Francia terminan en el delta de Camarga, abrazado por los dos brazos en los que se divide el curso fluvial en su último tramo, el Gran Ródano y el Pequeño Ródano.

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Con un total de 86000 hectáreas de llanuras, declaradas Reserva de la Biosfera por la Unesco, en las que se funden las aguas dulces con el mar Mediterráneo, formando paisajes de enorme belleza como estanques, marismas, albuferas, dunas, salinas… que son el hábitat de un gran número de especies animales, entre las que destacan las aves.

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Los humedales, al igual que ocurre en el Parque Nacional de Doñana, son la seña de identidad de un espacio natural donde las aves encuentran el asentamiento perfecto en sus rutas migratorias con África. Esta característica, unida a la similitud de los ecosistemas que presentan en sus delimitaciones geográficas, hizo que el Parque Regional de Camarga y su homólogo español se hermanasen simbólicamente en 2008; una fecha a partir de la cual se han venido realizando continuamente proyectos de cooperación.

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A los cientos de especies de aves, con el flamenco rosa como símbolo del parque, se unen otros animales como los toros y los caballos, que han pasado a formar parte habitual de los paisajes de Camarga.

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Las zonas inundadas del delta fueron reguladas en la segunda mitad del siglo XIX gracias a la construcción de diques de contención que limitaban las crecidas anuales. Gracias a ello se comenzó a desarrollar toda una economía ligada a la agricultura y la ganadería. En el primero de los casos, cereales, arrozales y viñedos son los cultivos más característicos de la zona; mientras, los ya citados toros y los caballos acompañan y complementan la actividad agropecuaria y representan uno de los mayores atractivos del parque.

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Un parque para disfrutar de la naturaleza y lo local

La zona de cultivos del norte del delta forma paisajes envidiables y se establece como la antesala de la parte sur y la franja de litoral de Camarga, donde se localizan los espacios más naturales del parque regional.

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Los grandes estanques y las marismas, así como las albuferas, constituyen la ubicación perfecta para contemplar las grandes bandadas de aves que pueblan estos humedales, mientras los campos circundantes plagados de especies herbáceas o de cañaverales nos regalan estampas bellísimas. La vegetación adaptada a este medio salino se funde con especies populares como las lavandas – no olvidemos que nos encontramos en la región de Provenza -.

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El Parque Ornitológico de Pont de Gau es seguramente el más representativo del parque en cuanto a los humedales, y donde es posible observar en toda su plenitud las colonias de flamencos rosas.

Las zonas de la Capelière y la Palissade representan también lugares idóneos desde donde se puede partir a través de los senderos para adentrarse en los humedales, con sendos observatorios para el avistamiento de las aves.

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La franja litoral, con sus 73 kilómetros, es otro de los espacios indispensables. Las extensas y bellas playas consecuencia de la evolución histórica del delta, van desde la playa de L’Espiguette – una de las más impresionantes – hasta la de La Gracieuse, y se pueden recorrer a pie o a caballo.

El otro gran atractivo son las salinas, que podemos visitar con excursiones guiadas desde la localidad de Aigues Mortes.

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Son muchas las actividades que se pueden llevar a cabo en el parque, desde deportes náuticos hasta paseos en barco, conciertos, safaris, circuitos en 4x4 o degustar la cocina local acompañada de uno de los excelentes vinos que se producen en estas tierras de la Camarga.

Un destino alejado de las grandes aglomeraciones donde la tranquilidad y el contacto directo con la naturaleza son sus estandartes; el «Doñana francés» es un lugar por descubrir, próximo a España y todo un referente biológico de la Europa occidental.