Así es la asombrosa isla tropical donde nació Roland Garros

Un pedazo de Francia perdido en el océano Índico

José Miguel Barrantes Martín
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Cuando pensamos en paraísos cercanos solemos pensar en lugares que se encuentran a no demasiada distancia del lugar donde nos encontramos. Pero hay ocasiones en los que la lejanía física no es el factor más influyente para sentir la proximidad de un punto. A veces conseguimos esa cercanía gracias a cuestiones que nos hacen percibir una cierta familiaridad, como pueden ser la cultura o el sentimiento de pertenencia. Tal es el caso del destino que proponemos en esta ocasión, una de las conocidas como «Islas Vainilla». Un territorio que se sitúa en pleno océano Índico y que, sin embargo, forma parte de la integridad de Europa. Un lugar que emerge de las aguas en el confín del mundo terrestre habitado pero del que salió la figura de Roland Garros, la persona que dio su nombre al famoso torneo de tenis parisino.

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Un paraíso natural de récord

Situada al este de la gran isla de Madagascar, Reunión forma parte de un conjunto de tierras emergidas que, a pesar de la gran distancia entre ellas, forma una unidad geológica, motivo por el que se considera un archipiélago, el de las Mascareñas. Siendo un departamento de ultramar de Francia, pertenece a la Unión Europea dentro de lo que ésta considera territorios ultraperiféricos. Ocupada ya por los franceses desde el primer tercio del siglo XVII, la isla de Reunión cuenta con una población que es, sin embargo, una amalgama de culturas y religiones, donde la mezcla criolla es la nota predominante.

Se trata de una isla volcánica que exhibe con toda su fuerza esta característica al contar con uno de los volcanes más activos del planeta, el Piton de la Fournaise, de 2631 metros de altitud. Además, cuenta con la cota más elevada de todo el océano Índico, con 3070 metros de elevación sobre el nivel del mar - en tan sólo 2500 kilómetros cuadrados de extensión que ocupa la isla -, por lo que forma una enorme barrera montañosa que se levanta impetuosa en mitad de las aguas, creando un clima especial caracterizado por las copiosas lluvias que se dan en una buena parte de su territorio. En efecto, la combinación del clima tropical de la latitud, junto con la gran altitud que irrumpe bruscamente en el océano Índico, hacen de Reunión la isla más lluviosa del planeta. Un hecho que le ha llevado a batir varios récords, como el de la mayor precipitación caída en el espacio temporal de 24 horas, con 1880 litros por metro cuadrado, así como la mayor cantidad recogida en una hora, con 261 litros por metro cuadrado.

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Las grandes precipitaciones medias anuales, que superan ampliamente los 10000 litros por metro cuadrado, han hecho de Reunión una isla de naturaleza exuberante que se ha convertido en su mayor atractivo y valor para destacar del resto del mundo. Su territorio acoge bosques maravillosos y cascadas que se combinan con un terreno volcánico que sirve de base y da personalidad a todo el conjunto haciéndolo único.

El reclamo del volcán del Piton de la Fournaise, que deleita a los visitantes frecuentemente escupiendo lava por su cráter, no empaña la magnificencia del otro gran volcán de la isla – aunque inactivo -, el Piton des Neiges, con su famoso Trou de Fer, un enorme agujero del que se precipitan caídas de agua desde los 300 metros de altura, formando un espectáculo natural como pocos en el planeta. Por otro lado, fruto del derrumbe de este colosal volcán cuya cúspide es el punto más elevado del océano Índico, se formaron varios circos por los que recorre una de las rutas senderistas más apreciadas de toda la isla, con miradores que quitan el hipo como el de La Roche Merveilleuse. Decimos una de las rutas porque en realidad existen innumerables caminos por su territorio, por los que es posible recorrerlo a pie para conocerlo a fondo. Un hecho que ha dado fama mundial a Reunión entre los amantes del trekking.

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Pero toda esta exuberancia natural no sólo se queda en el plano terrestre. Playas, arrecifes coralinos y una reserva natural marina excelente se suman a la oferta, siendo además un punto idóneo para avistar un gran número de cetáceos a lo largo del año, con más de veinte especies surcando sus aguas circundantes en diferentes épocas o viviendo permanentemente.

Una población con un personaje ilustre

Más allá de la Naturaleza paradisíaca de la isla de Reunión, los puntos de mayor población se concentran en las partes bajas alrededor de los volcanes, en la línea de costa. Mientras, otros núcleos más pequeños se reparten entre las laderas de las elevaciones, y es aquí donde encontramos los pueblos más auténticos y bellos, como es el caso de Hell Bourg, situado en el circo de Salazie - el más célebre de todos ellos turísticamente -, que destaca por su conservación de la arquitectura típica criolla. Reunión forma parte de la alianza de las Islas Vainilla  - un grupo de islas que son las mayores exportadoras mundiales de esta cara especie -, por lo que no es difícil encontrarse en el camino con plantaciones de este cultivo, algunas de las cuales pueden visitarse.

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En el norte de la isla se encuentra la capital de Reunión, Saint-Denis, una población con ciertos aires coloniales que ha adquirido grandes proporciones con el paso del tiempo. Es en ella en la que nació un día de octubre de 1888 Eugéne Adrien Roland Georges Garros, uno de los pilotos más carismáticos de la aviación francesa, piloto de combate durante la Primera Guerra Mundial, gracias a la que adquirió fama mundial por sus victorias para los aliados y por su contribución decisiva en la mejora de la mecánica en la combinación de las aspas y la ametralladora. Muerto durante la contienda al ser derribado por un aviador alemán, Roland Garros batió varios récords a lo largo de su vida, como el del vuelo a mayor altitud y el de haber realizado el primer viaje sin escalas a través del mar Mediterráneo.

Debido a la popularidad que adquirió por sus méritos como piloto, el torneo de tenis de Roland Garros decidió adoptar su nombre en 1925 – momento en el que se convirtió en una competición de ámbito internacional -, así como lo haría posteriormente el aeropuerto de la propia isla de Reunión, en homenaje al ilustre personaje.

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