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La desconocida ciudad de Portugal que parece sacada de una película de Disney: con un castillo de lo más colorido y románticos palacios, fue declarada Patrimonio de la Humanidad

Descubrimos una de las localidades más pintorescas del país, situada a 40 minutos en tren de Lisboa.

La ciudad portuguesa repleta de castillos coloridos

La ciudad portuguesa repleta de castillos coloridos / Istock / bloodua

A pesar de ser nuestro vecino, Portugal sigue siendo un gran desconocido para mucha gente. Exceptuando las ciudades de Lisboa, Oporto y Braga, o los archipiélagos de Azores y Madeira, la mayoría de localidades del país pasan prácticamente desapercibidas, a pesar de ser lugares de gran belleza, donde la historia y la cultura se respiran en sus calles, y en los que vivir experiencias únicas.

Vista panorámica de Sinta, con el Palacio Nacional de Sintra

Vista panorámica de Sinta, con el Palacio Nacional de Sintra / Istock / alxpin

Situada a unos 25 kilómetros de la capital, la ciudad de Sintra es una de estas localidades anónimas. Perfectamente comunicada con Lisboa -el trayecto en tren es de unos 40 minutos-, Sintra ofrece la oportunidad de vivir una aventura de lo más mágica; con sus pintorescos palacios y los bosques y acantilados que la rodean, la ciudad es realmente una de esas joyas que no te puedes perder. Además, desde 1995 la ciudad forma parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad en la categoría de paisaje cultural.

Ciudad multicolor

Remontándose hasta el siglo II a.C., cuando formaba parte de los territorios de la ciudad romana de Olissipo (la actual Lisboa), Sintra cuenta con una población de casi 400.000 habitantes, y tiene la gran suerte de no sufrir del turismo de masas. Si bien tiene todo tipo de hoteles y alojamientos, son muchos los turistas que optan por hospedarse en la misma Lisboa, y trasladarse en tren hasta Sintra para una excursión de un día.

Palacios por doquier

El elemento que hace conocida la ciudad de Sintra son la cantidad de castillos y palacios que alberga, todos ellos con fachadas pintadas de todos los colores que uno pueda imaginar. Presidiendo la ciudad desde lo alto de una loma, el Palácio da Pena es la joya de la corona. Obra maestra del Romanticismo del siglo XIX -conformado por edificios de diferentes estilos (neogótico, neoislámico, neorenacentista)-, el palacio fue, hasta el siglo XX, residencia de verano de la familia real portuguesa.

Junto a éste, son muchísimos los palacios que convierten a Sintra en una ciudad digna de aparecer en una película de Disney. Algunos de estos son el Castelo dos Mouros, una espectacular fortaleza árabe del siglo VIII; el Palácio Nacional de Sintra, antiguo palacio de verano de la realeza que destaca por sus dos chimeneas blancas; el Chalet da Condessa d’Edla, con claras influencias suizas y alpinas; o el Palácio de Monserrate, un edificio del siglo XIX de estilo romántico y con influencias indias.

Un centro con mucha historia

Constantemente eclipsado por la magnificencia de los palacios que alberga la ciudad, el casco antiguo de Sintra -repleto de callejuelas empedradas y plazas con encanto- ofrece a los visitantes una manera única de descubrir el pasado de esta ciudad tan emblemática. Además de iglesias y edificios históricos en casi cada esquina, el centro histórico es también un muy buen lugar para degustar la gastronomía local, ya sea para comer un buen bacalhau à brás o para disfrutar de las dulces queijadas.

Paseando por la ciudad podrás descubrir, junto con los espectaculares palacios, sitios tan maravillosos como la Quinta da Regaleira, uno de los lugares más enigmáticos de Sintra. Se trata de una espectacular finca rodeada de jardines con de pasajes secretos, grutas oscuras y cascadas escondidas, todo presidido por una mansión de influencias góticas y repleta de referencias a la masonería y a los templarios; como el conocido Pozo Iniciático, cuyas escalera circular desciende nueve niveles hasta una red de túneles subterráneos.