Déjate seducir por siete joyas madrileñas, fascinantes, y cercanas a la capital

Sus exteriores han sido utilizados por Master Chef, para rodar películas, o para perderse por unos rincones de ensueño. Están muy céntricas y son villas exquisitas. Y es que, el entorno de Madrid, está de moda.

Irene González
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Si la ciudad de Madrid está cuajada de encanto, patrimonio, arte y singularidades, las villas que rodean a la capital, no se quedan atrás. Sus cerca de 200 municipios, un tanto velados por el brillo de la capital, poseen recónditos atractivos. Esconden parajes y rincones que no podrías imaginar. Son pueblos donde perderse entre su gran encanto, con parajes naturales de singular belleza, embalses, valles y enormes hitos de la historia y de la cultura españolas.

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Algunos se alzan entre enormes lagunas glaciares, y otros, fueron los predilectos de los reyes para pasar la primavera. Pero todos son tan seductores, que se convierten en un plan irresistible de fin de semana. Torrelaguna, la Villa natal del poderoso Cardenal Cisneros, regente de Castilla, se encuentra a menos de 50 kilómetros del centro de la urbe.

Esta localidad serrana se eleva desde el curso del Jarama, hasta las estribaciones de la sierra. Sus zonas más bajas están marcadas por el Canal de Isabel II, con numerosas conducciones de agua y embalses. Para construir sus murallas en el siglo XI se aprovecharon como fosos naturales los arroyos de Matarchivos y Malacuera. 

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Entre sus muchos tesoros, posee la bellísima iglesia de Santa María Magdalena, monumento histórico y casi el mayor exponente gótico madrileño. Otro icono es el conjunto del hospital de la Santísima Trinidad, que fue construido en el XV, aprovechando la mezquita del IX y la sinagoga. Aranjuez, que es Real Sitio desde el XVI, ostenta el título de Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO. También a menos de 50 kilómetros esta hermosa ciudad, antaño privilegio de reyes y nobleza, es un inmenso monumento verde.

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El Real Sitio de Aranjuez posee una belleza única en Europa, y una vega, sensacional, lo que hizo que el antiguo palacio de los Maestres de la Orden de Santiago, fuera elegido por los monarcas como lugar de recreo. El Palacio Real, sus jardines, embarcaderos, lagos, y estancias reales, son un lujo. Al igual que pasear por las calles adyacentes a la gran plaza de San Antonio, en la que confluyen las fachadas de la Casa de los Oficios del XVI, y la Casa de Infantes, ambas unidas por la iglesia de San Antonio.

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Alcalá de Henares es la ciudad de Cervantes, del Arcipreste de Hita, del cardenal Cisneros, de Antonio de Nebrija, y de Manuel Azaña; de la Universidad, de la Biblia Políglota Complutense y de la primera Gramática Castellana. 

Además es la única de las ciudades madrileñas que es Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO. Muy cerca de la capital, aquí historia, Iglesias, cultura, gastronomía y el mejor ambiente, van de la mano. Esta Villa es para recorrerla una y mil veces. El palacio Arzobispal, Iglesia magistral catedral, la Casa de los Lizana, la Casa Museo de Cervantes, el Palacio de Laredo, y como no la Universidad, son sólo algunos de los miles de maravillas que posee Alcalá.

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La sensacional muralla medieval, tan musulmana como castellana y cristiana, que rodea parte de su casco histórico, hace de Buitrago de Lozoya una villa que hechiza. A unos 70 kilómetros al norte de Madrid, casi a los pies de la sierra de Guadarrama, es el mejor ejemplo de fortificación medieval que se conserva en la Comunidad de Madrid, y es Monumento Nacional desde 1931. Su castillo del XIV, uno de los recintos fortificados mejor conservados de la península, se amalgama con la muralla en un perímetro de cerca de 800 metros.

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Su puente del Arrabal, que quizá sea al XIV, remansa las del río Lozoya, un auténtico foso natural de defensa. Interesante el museo que acoge parte del legado de Pablo Picasso, y los bosques de encinas, robles y pinos que envuelven esta desconocida villa. 

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Una gran joya madrileña es Chinchón, y su plaza Mayor, considerada como una de las más bellas del mundo. De forma irregular y una estructura de galerías y 234 balcones de madera, es única. Sus primeras casas con soportales y balcones se construyeron en el XV, y en el XVII, quedó totalmente cerrada.

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En ella se han celebrado fiestas reales, proclamaciones, juegos de cañas, corridas de toros, ejecuciones; autos sacramentales, religiosos, políticos y militares; y ha sido corral de comedias, y plató de cine. A menos de 50 kilómetros de Madrid, es uno de los lugares con más encanto de la península. En la villa destaca el Convento de San Agustín convertido en Parador, y el Castillo de los Condes de Chinchón.

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Patones de Arriba es uno de esos sitios a los que siempre apetece volver. Es Conjunto Histórico, un auténtico museo de pizarra, un paraíso de la rehabilitación de un entorno rural singular. En su patrimonio histórico destaca la iglesia de San José, del siglo XVII, y hoy centro de iniciativas turísticas. Es una de las villas con mayor encanto, un rincón ideal para perderse, o tapear entre sus varias tabernas y bares con gran sabor. 

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En Patones se puede practicar el piragüismo, el senderismo, cicloturismo, la escalada, y la espeleología. Junto a Patones está la vieja presa del Pontón de la Oliva, donde muy cerca se oculta la cueva del Reguerillo, con grabados rupestres prehistóricos, y Monumento Histórico Artístico. Cerca, las presas de Navarejo y de la Parra, una multitud de arroyos, y el imponente embalse de El Atazar.

Turismo La Hiluera

Otro rincón increíble de las tierras madrileñas es La Hiruela. A unos 100 kilómetros al norte, es un pequeño municipio serrano bañado por el río Jarama. Con apenas dos calles y unos 60 habitantes censados, La Hiruela conserva intacto su tejido urbano original, unas casas de piedra, adobe y madera, que apenas han sufrido alteraciones desde el XVIII. El Pilón, la Carbonera, el antiguo Colmenar, el molino harinero, y el museo Etnográfico son algunas de sus riquezas.

Otra, es su espectacular entorno natural en la dehesa de la Hiruela, un bosque de abundantes robles, avellanos, abedules y enebros que en primavera luce en todo su esplendor. Obligatorio ascender al mirador del Puerto, donde se contempla una vista espectacular de este hermoso paraje Reserva de la Biosfera, por la UNESCO.