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Decorada con los huesos de 40.000 personas y Patrimonio de la Humanidad: la iglesia más impresionante de Europa está a una hora de Praga y apenas recibe turistas

El tallista František Rint transformó en 1870 miles de esqueletos humano en una obra de arte única con columnas de cráneos y una lámpara de araña.

Esta iglesia esconde uno de los despliegues artísticos más controversiales de Europa.

Esta iglesia esconde uno de los despliegues artísticos más controversiales de Europa. / Istock

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Si hay algo de lo que presumimos en España, es de patrimonio arquitectónico. Monumentos como el Acueducto de Segovia, la Mezquita-Catedral de CórdobaAlhambra de Granada o la Sagrada Familia de Barcelona, encabezan una larga lista de reconocimientos Unesco que no dejan de sorprender por su belleza, historia y ejecución impecable.

Indispensables de Praga

Como nosotros, países como China, México, Italia, Francia o Alemania se suman a este conjunto de imprescindibles internacionales Patrimonio de la Humanidad, y otros tantos, menos destacados, no dejan de sorprender con joyas únicas menos conocidas que esperan al otro lado del mundo a dejarte sin aliento.

España recoge una colección con un patrimonio aquitectónico único.

España recoge una colección con un patrimonio aquitectónico único. / Istock

La “Tierra Santa” checa

Es el caso de Sedlec, una ciudad del distrito periférico de Kutná Hora en la región de Bohemia Central, República Checa. Destacada por la Unesco desde 1995, la ciudad completa es un milagro histórico medieval, con estructuras como la Catedral de Santa Bárbara o la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora y San Juan Bautista, pero su mejor secreto se esconde bajo la iglesia del Cementerio de Todos los Santos: el Osario de Sedlec, una pequeña capilla subterránea que alberga los restos óseos de entre 40.000 y 70.000 personas, dispuestos meticulosamente para formar el mobiliario y la decoración del lugar.

Catedral de Santa Bárbara.

Catedral de Santa Bárbara. / Istock / Michael Garner

Crudo, macabro y literal, el osario nacía en 1278 con la promesa de la Tierra Santa, un puñado de suelo del Gólgota, el lugar de la crucifixión de Jesús, traído por el abad del monasterio y esparcido por el cementerio local. Derivado de esta nueva promesa cercana al descanso eterno, visitantes de toda Europa Central comenzaron a viajar hasta este punto para ser enterrados en este camposanto sacro, convirtiéndolo en un espacio altamente cotizado.

Arreglo decorativo en el interior de la capilla.

Arreglo decorativo en el interior de la capilla. / Istock

Pero por entonces los cuerpos seguían su muerte bajo tierra, y no fue hasta el transcurso de tres grandes eventos históricos, que este se desbordaría por completo. En el año 1328, la Peste Negra arrasaba el país con hasta 30.000 fallecidos, enterrados tras la pandemia. Las Guerras Husitas sumaron otros miles de cadáveres y la propia construcción del templo, ambos en el siglo XV, requirió desenterrar otras tantas sepulturas, trasladadas al sótano, ahora fosa común de todos ellos.

Interior de la Iglesia de Todos los Santos.

Interior de la Iglesia de Todos los Santos. / Istock

¿Cómo llegaron entonces a convertirse en la estructura que hoy vemos? La respuesta está en el tallista de madera František Rint, quien en 1870 se encargó de desinfectar y blanquear con cal los miles de huesos para esculpir una obra de arte hasta entonces sin precedentes.

Del caos al arte

Prohibitiva para los aprensivos, la capilla sorprende en su descenso con un despliegue artístico donde cada detalle está hecho con restos humanos: columnas cubiertas de cráneos, arcos, pasillos, guirnaldas hechas con pequeños huesos dispuestos meticulosamente en este conjunto macabro, y en su centro, una de las estructuras más impresionantes del osario: la gran lámpara de araña.

Lámpara de araña de huesos.

Lámpara de araña de huesos. / Istock / Leon Rafael

Hablamos de un elemento con al menos un ejemplar de cada uno de los huesos que componen el esqueleto humano, desde fémures y costillas hasta la vértebra más pequeña. En otra pared, colgado, el escudo de la familia Schwarzenberg propone una monumental réplica del blasón de los mecenas hecho enteramente de huesos, y firmado en la esquina inferior derecha con la figura de un cuervo picoteando la cuenca ocular de la cabeza de un soldado turco, que conmemora una histórica victoria militar de la familia.

Entrada a la capilla.

Entrada a la capilla. / Istock / Leon Rafael

A ambos lados, los restos se suceden en patrones que decoran las subidas y bajadas de los arcos apuntados y cruceros de medio punto, acompañados de otros como jarrones a base de fémures, pelvis y secciones vertebrales; o cuatro enormes estructuras cónicas erguidas en las esquinas, custodiadas tras las rejas.

El autor no dudó además en firmar este inventario cerca de la entrada, y aún hoy se preserva su firma, a base de pequeños huesos pertenecientes a brazos y piernas, escrita en la pared: “1870 F. Rint z České Skalice”.

Adornos hehos con huesos.

Adornos hehos con huesos. / Istock

Guía práctica: lo que sí y lo que no

Antes de iniciar tu viaje es importante que tengas en cuenta algunos de estos detalles: cómo llegar, reservar y ante todo, comportarte en un lugar como este, ya que una falta inintencionada podría costarte la visita.

La forma más sencilla desde Praga es el tren regional que sale de la Estación Central con un trayecto de una hora 1 hora hasta la estación Kutná Hora hlavní nádraží. Desde allí, el osario se encuentra a unos 10-15 minutos a pie.

Osario de Sedlec

Osario de Sedlec / Istock

Sabemos que es llamativo, pero olvídate de hacer fotos si quieres conservar tu entrada ya que, debido al comportamiento irrespetuoso de algunos turistas en el pasado, está estrictamente prohibido hacer fotos o vídeos dentro del osario desde el año 2020. Además, cuida tu vestimenta, se trata de una iglesia católica consagrada donde aún se celebran misas, por lo que deberás llevar hombros y rodillas cubiertos, así como mantener un silencio riguroso.