De vacaciones a Estonia en invierno

Los visitantes invernales del país báltico podrán disfrutar de sus deportes favoritos además de un rico entorno natural.

Foto: Niall Benvie/Corbis

Estonia cuenta con una rica naturaleza dividida en parques naturales que en invierno amanecen con una capa de nieve que resplandece a la vista del ser humano. Este es el momento para disfrutar de los silenciosos bosques y las tranquilas islas estonias gracias a las rutas de trecking, al esquí o a los trineos tirados por perros.

Lo cierto es que el invierno estonio es sólo apto para aquellos preparados para el frío y la nieve pero quien se atreva disfrutará de una naturaleza espectacular. Así, los parques nacionales de Estonia ofrecen la posibilidad de deslizarse por sus ríos -antes de que se congelen- en canoa, practicar esquí de fondo a través de sus profundos bosques o esquí alpino y snowboard en lugares como Otepaa, la estación más importantes del país.

Además, lagos, ríos y estanques congelados e incluso el mar Báltico, son lugares ideales para la práctica del patinaje sobre hielo. En Tallin, capital de Estonia, se encuentra la pista de patinaje al aire libre más famosas del país. Concretamente junto a la iglesia de San Nicolás, en la antigua ciudad medieval de la urbe, pequeños y mayores podrán disfrutar del hielo.

Los pequeños de la casa tienen un Kalliküla un destino ideal y es que aquí se puede vivir una divertida aventura gracias a los trineos tirados por perros, a los safaris de nieve y al patinaje sobre hielo.

Uno de los entornos que más llaman la atención de Estonia son sus ciénagas. Son muchos los lugares donde contratar excursiones a estos curiosos parajes, en los que lejos de habitar ogros, habitan animales como osos, alces, ciervos, jabalíes, linces, zorros, lobos, liebres, ardillas e innumerables aves.

Desde luego viajar a Estonia en invierno ofrece todo un abanico de posibilidades que disfrutarán los amantes de la naturaleza y los deportes de invierno.