De ruta por las Estancias Jesuíticas de Córdoba

La provincia argentina de Córdoba cuenta con un gran patrimonio eclesiástico de la Compañía de Jesús, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Foto: Revista viajar

LasEstancias Jesuíticas de Córdoba, de más de 400 años de antigüedad, fueron declaradasPatrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000 y ahora, gracias al nombramiento del nuevo Papa, se han convertido en una ruta imprescindible pero los turistas más devotos que viajen hasta Argentina.

La ruta comienza en pleno corazón de Argentina, en la ciudad de Córdoba, plagada de iglesias, conventos y antiguas casonas conocidas como la Manzana Jesuítica y que eran utilizadas por los misioneros como sustento económico de la congregación.

Pero pronto la ruta sale de la ciudad para adentrarse en el mundo rural de la provincia de Córdoba donde aún se aprecia la fusión de lo nativo con estilos más barrocos propios de la conquista española. Aquí encontramos el caserón colonial La Caroya, la primera estancia organizada por la Compañía de Jesús en 1616 y a unos 44 kilómetros de la ciudad de Córdoba. La Caroya está rodeada por una gran arboleda y por vides y, tras ser vendido al Colegio Monserrat, también jesuita y el más antiguo del país, se convirtió en ungran productor de maíz, trigo, frutas y miel, entre otros productos. Además, durante las guerras independentistas del siglo XIX se convirtió en la primerafábrica de armas blancas. En 1859 pasó a manos del gobierno que desde 1876 lo destina a albergue para inmigrantes italianos. Desde 1878 los nuevos colonos empiezan a organiza la Colonia Caroya, actualmente una localidad de más de 20.000 habitantes.

Muy cerca de La Caroya se encuentra la Estancia de Jesús María, construida a partir de 1618 y la una de las más importantes en cuanto a producción vitivinícola gracias a la elaboración del vino "lagrimilla de oro", elaborado a partir del mosto de 48 mil cepas. En tiempo colonial esta estancia formaba parte del llamado Camino Real que comunicaba los puertos del Atlántico con las zonas mineras del Alto Perú, por lo que concentraba aborígenes asalariados y unos 300 esclavos. Esta estancia está formada por la iglesia, la residencia, la bodega, restos de antiguos molinos, el perchel y el tajamar.

La tercera de las Estancias Jesuíticas de Córdoba declaradas Patrimonio de la Humanidad es la de Santa Catalina, de 1622. Se encuentra a unos 70 kilómetros de la ciudad de Córdoba y actualmente es depropiedad privada y la más grande de todas. Tras la expulsión de los jesuitas de España y territorios de ultramar en el siglo XVIII, Don Francisco Antonio Díaz compró la estancia y aún hoy sigue perteneciendo a su familia. Es por esto que para visitar las Estancia hay que pedir permiso, pero bien merece la pena. Dentro se encuentra la primera gran obra de los jesuitas en ingeniería hidráulica: los conductos subterráneos para el abastecimiento de agua desde Ongamira, a vario kilómetros de distancia. Esto le permitió ser uno de los centros de producción pecuaria más importantes de Argentina con miles de cabezas de ganado vacuno y ovino. Además, su iglesia es un ejemplo del barroco colonial de la época digno de admirar. También contaba con una herrería, carpintería, un batán y dos molinos.

Al sur de Córdoba encontramos laEstancia Jesuítica de Alta Gracia hoy convertida en Museo Nacional junto con la Casa del Virrey Liniers. Esta estancia es del siglo XVII y tiene su origen en Juan Nieto cofundador de la ciudad de Córdoba y al que se entregaron unas tierras en 1588. Al morir éste, su viuda, Estefanía de Castañeda, se casa con Alonso Nieto de Herrero, que al enviudar ingresa en la Compañía de Jesús, a quien dona todas sus tierras y crean la Estancia de Alta Gracia. Tras la expulsión de los jesuitas pasa a manos privadas y el Estado lo expropió a mediados del siglo XX. Actualmente, el museo cuenta con 17 salas donde se intenta mostrar la vida en la Estancia durante los siglos XVII, XVIII y XIX.

La última de las Estancias Jesuíticas de Córdoba es La Candelaria cuyo origen religioso se remonta a 1683. Esta Estancia cuenta con una pequeña iglesia, la residencia y la ranchería, donde vivían los esclavos que trabajaban en ella. La Candelaria se considera una de las estancias más originales arquitectónicamente hablando ya que todos los edificios están organizados en torno a un patio central rectangular. Esto se debe a que era a menudo atacada por malhechores por lo que se construyó a modo de fortín con altos y gruesos muros. La Candelaria se encuentra a más de 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba y actualmente es de propiedad estatal.