De ruta cultural por la Repúiblica Checa

Eduardo Grund

La República Checa puede vanagloriarse con toda propiedad de ser un país de la Unesco, pues teniendo en cuenta su limitada extensión (78.866 kilómetros cuadrados, algo menor que Andalucía) posee una de las mayores proporciones de monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad en relación a ella. Por eso cuidan con esmero este patrimonio testigo de la historia, conservándolo con mimo y restaurando los monumentos que lo precisen, como recientemente ha sucedido con la Villa Tugendhat en Brno, reabierta esta pasada primavera tras dos años de experimentar una profunda restauración. Algo digno de reseñar teniendo en cuenta que fue la penúltima declaración de la Unesco en la República Checa. En concreto, en 2001, hace once años.