Daroca, el otro Albarracín que espera a ser descubierto

Asómbrate con uno de los recintos amurallados más extensos de toda España...

José Miguel Barrantes Martín
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Aragón es una tierra de gran riqueza histórica donde existen lugares especiales. Lugares que han conseguido enamorarnos por su belleza o su peculiaridad dentro del territorio de España. Uno de ellos, Albarracín, es seguramente uno de los pueblos que más interés ha despertado en la última década, por su encomiable labor de restauración, cuidado y conservación, así como por su belleza y su espectacularidad.

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Pero más allá de Albarracín, en un espacio de fronteras de la región aragonesa, encontramos una población que, a pesar de ser mucho menos conocida, se trata de una de las localidades más monumentales e impresionantes de la mitad norte de nuestro país. Un destino de la provincia de Zaragoza que guarda muchas similitudes con el famoso pueblo turolense, y que espera a ser descubierto y reconocido como le corresponde.

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Descubrir Daroca es perderse en el tiempo

Considerada una de las más hermosas localidades aragonesas, Daroca es una población declarada Conjunto Histórico-Artístico desde hace casi un siglo, situada en la depresión del río Jiloca, a casi una hora por carretera al suroeste de la capital de la región, Zaragoza.

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Con una dilatada historia a sus espaldas – ya nombrada en el Cantar del Mío Cid -, fue un gran centro comercial durante la Edad Media, propiciando la prosperidad del núcleo urbano y el desarrollo monumental de la villa. Casas señoriales, iglesias, conventos y un amplio patrimonio que han conformado con el paso del tiempo uno de los núcleos más monumentales de todo Aragón, con un entramado de calles empedradas donde se respiran diferentes estilos arquitectónicos marcados por el paso de diferentes culturas a lo largo de los siglos: musulmanes, judíos y cristianos.

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Fruto de la unión de estas tres culturas encontramos ejemplos de edificios que han tenido la influencia de varias de ellas. Tal es el caso de las primeras construcciones románicas con aportaciones mudéjares, como las iglesias de San Juan Bautista o «de la Cuesta» y Santo Domingo de Silos, que son referencias absolutas de todo Aragón.

Mientras, el templo más afamado de la población es sin duda la Basílica de Santa María de los Sagrados Corporales, Monumento Nacional, con diferentes elementos arquitectónicos que datan desde principios del siglo XIII hasta el siglo XIX. Su celebridad como centro de peregrinaje procede de la leyenda de los Sagrados Corporales, basada en el milagro que se produjo en torno a una reliquia que se conserva actualmente en una de sus capillas.

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Al margen de los edificios religiosos, el otro gran reclamo de Daroca procede de una faraónica obra civil del siglo XVI, conocida como «La Mina» que, a pesar de su nombre, se trata de una obra hidráulica consistente en un túnel de 600 metros de longitud bajo el cerro de San Jorge, cuyo cometido era el de aliviar las grandes avenidas de agua que asolaban la ciudad habitualmente anegando la calle Mayor.

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Ligado a «La Mina» encontramos también el popular ruejo de Daroca, una inmensa piedra circular que, según la leyenda, calló por la calle Mayor derribando la Puerta Baja de la ciudad y dando salida a las aguas de una gran riada producida años después de la construcción del gran túnel bajo el cerro. Una piedra que se muestra orgullosa hoy en día en el pueblo como recuerdo de aquel sensible acontecimiento para la población de Daroca.

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Una línea defensiva espectacular

El hecho de encontrarse en tierra de fronteras motivó la creación de un recinto amurallado de gran extensión, que con el tiempo se ha convertido en la seña de identidad de la población.

Creado entre los siglos XIII y XVI, el recinto amurallado que rodea la población ronda los cuatro kilómetros de longitud, siendo uno de los tres más largos de toda España, sólo superado por los de las ciudades de Ávila y Lugo. Una espectacular línea defensiva que recuerda enormemente al que encontramos rodeando al pueblo de Albarracín.

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Decenas de torreones – de los que se conservan catorce -, una muralla interminable presidida por el antiquísimo Castillo Mayor – conocido por la leyenda de la «Morica encantada» -, y las impresionantes Puerta Alta y Puerta Baja – con la significativa Fuente de los Veinte Caños junto a ella desde el siglo XVII - , forman un conjunto excepcional que representa la gran atracción de Daroca.

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Recorrer este recinto defensivo a través de la «Ruta de las murallas» nos permite alcanzar un buen número de puntos desde los que obtener unas vistas panorámicas maravillosas, poniéndonos en bandeja además el admirar desde lo alto todo el valor monumental de Daroca.