Curiosidades de Venecia para amarla todavía más

La belleza líquida de esta ciudad italiana esconde, junto a su misterio y romanticismo, historias sorprendentes 

Noelia Ferreiro
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Hay una Venecia trazada a la medida de los enamorados, que no hallarán otra ciudad más romántica sobre la faz de la tierra. También hay otra Venecia para los rastreadores de la estela del cine, en uno de los lugares al que mejor favorecen las cámaras. Y otra para los amantes del arte, que quedarán abrumados con las reminiscencias de Tiziano, Tintoretto, Canaletto y Tiepolo. 

Con Santa María de la Salud como telón de fondo, atardece el Gran Canal de la espléndida ciudad de Venecia, en Italia.  | RudyBalasko / ISTOCK

Pero también hay otra Venecia de a pie que esconde tras su belleza unas cuantas curiosidades. Algunas se conocen en parte, otras resultan más chocantes. Pero todas contribuyen a amar mucho más si cabe a la tal vez más imprescindible de las ciudades italianas.

Suspiros ¿de amor o de agonía?  

El más emblemático de los puentes de Venecia destila tal halo de romanticismo que hasta existe una leyenda que está dirigida a las parejas: al pasar en góndola por debajo de su arco hay que darse un beso apasionado, puesto que sólo así se garantiza el amor para toda la vida.

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Sin embargo, sus orígenes nada tienen que ver con este almibarado fin. El Puente de los Suspiros debe su nombre no a los resoplidos lánguidos de los enamorados, sino a los bufidos agónicos de los presos que cruzaban camino a la cárcel. Porque esta suerte de pasadizo construida para unir el Palacio Ducal con los calabozos era lo último que veían (y desde allí la impresionante laguna) antes de ingresar en prisión. Hoy los turistas se dedican arrumacos bajo su belleza de piedra o lo atraviesan por encima en la visita al palacio y a través de un itinerario secreto. 

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Muchos gondoleros… y una gondolera

No hay símbolo más identificable de Venecia que sus afamadas góndolas, cuyo paseo es para muchos un plan imperdonable. Góndolas que son siempre negras (hay quien las llama las limusinas venecianas) para evitar la competencia entre sus propietarios por tratar de decorarlas sin límite en un alarde de poder.

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Al son de Oh, sole mío (canción , por cierto, napolitana, que nada tiene que ver con Venecia) las góndolas son empujadas por unos carismáticos personajes ataviados con una camiseta de rayas y un sombrero de paja. Personajes masculinos hasta el año 2010, cuando este trabajo dejó de ser sólo para hombres. Desde entonces existen 400 gondoleros… y una sola gondolera.   

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La plaza donde no se puede comer

¿Qué decir de la Piazza de San Marco, en el mismo corazón de la ciudad, aquí donde comienza y termina cualquier viaje a Venecia? Pues que probablemente sea una de las más bonitas del mundo, a la que el mismo Napoleón definió como “el salón más bello de Europa”.

Una de las plazas más famosas del mundo y siempre repleta de turistas. Es el lugar más bajo de la ciudad por lo que es el primero en inundarse cuando crece el agua y alberga los más importantes edificios de la ciudad a su alrededor como son la Basílica de San Marcos, el Palacio Ducal, la Torre del Reloj, la Procuradoria, el célebre Campanille... | JaCZhou

Más allá de su espectacularidad, también hay que señalar que se trata del punto más bajo de la ciudad y que esto quiere decir que es el primero en inundarse. Hablamos, claro, del fenómeno del acqua alta, que suele ocurrir entre octubre y marzo, cuando la plaza se llena del agua de la laguna y las autoridades colocan pasarelas para el tránsito de los ciudadanos. Lo que muchos no saben es que en ninguno de los casos (ni seca ni anegada) se puede comer en plena calle (ni un bocadillo ni unas pipas) puesto que está considerada un museo a cielo abierto. 

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El ‘ciao’ se inventó por estos pagos

Se puede decir que la palabra italiana más universal procede, en efecto, de Venecia, puesto que su etimología deriva una expresión véneta: “sciao vostro”, que no quiere decir otra cosa que “esclavo vuestro”. Era la forma que empleaban de manera respetuosa los venecianos cuando se cruzaban entre sí y que después derivó en el famoso saludo.

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El teatro que resurgió de sus cenizas

Puede que no sea casualidad que el teatro de ópera más famoso de Venecia (y probablemente de toda Italia) lleve el nombre del mito del ave Fénix, aquel pájaro inmortal que siempre renace de sus cenizas.

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Una historia que le va como anillo al dedo a este auditorio que ha sido devorado por las llamas nada menos que tres veces.  La primera en sus orígenes, cuando era el Teatro San Benedetto; la segunda en 1836, reconstruido después en tan sólo un año y la tercera, cuando ya el maleficio parecía superado, en 1996, cuando volvió a quedar calcinado, esta vez a causa de un incendio provocado.