La curiosa isla olvidada que alimenta a la selección de fútbol de El Salvador
Perdida en el indómito oriente salvadoreño, La Pirraya combina su vida tradicional pesquera con este deporte.

En La Pirraya, la pasión por el fútbol nace entre redes y olas. Durante generaciones, la pesca se ha encargado de vertebrar la economía local, pero, en los últimos años, sus habitantes han encontrado en la arena de la isla un sustento inesperado basado en sus habilidades futbolísticas, que les ha servido como una maravillosa ventana al mundo exterior.

Navegando entre manglares
Acabamos de llegar a la bahía de Jiquilisco, ubicada en Usulután, una de las regiones más salvajes de El Salvador cuyas tierras están sembradas por plantaciones de cacao entre las que corretean capibaras. A bordo de una barca, recorremos los manglares que la encierran. Estos son hogar de la mayor cantidad de aves marinas del país y de otras 87 aves migratorias, muchas en peligro de extinción. El lugar también es hábitat de varias especies de tortugas. De protegerlas se encarga ProCosta, una ONG con la que se vuelca toda la comunidad.

Navegando por las calmadas aguas hacia mar abierto, atisbamos impresionantes panorámicas presididas por playas vírgenes, volcanes e islas sobre las que se levantan palafitos. En estas ínsulas bañadas por el océano Pacífico, los días dan comienzo con el sonido de los motores de las lanchas, puestos en marcha por los pescadores que parten al amanecer en busca de pescado y marisco. Muy popular en la zona es la concha, un molusco presente en gran parte de los platos salvadoreños.

Combinar las redes con el balón es algo bastante habitual en La Pirraya. Mientras que las mujeres y los niños limpian y preparan el pescado capturado por la mañana, los pescadores se transforman en jugadores de fútbol playa para enfrentarse con emoción a la arena caliente e irregular, las piedras y las porterías hechas con tubos de plástico. La adversidad del terreno es la mejor escuela para desarrollar y perfeccionar un talento innato que más tarde brillará en torneos internacionales.
Una isla que representa el alma de El Salvador
Conocidos como “Guerreros de Playa” por su historia y sus habilidades imparables con el balón, defienden su hogar a pesar de haber recibido atractivas ofertas de otros países. En sus humildes salones, exponen con orgullo sus trofeos y las imágenes del equipo en sus campeonatos por el mundo.
Talento, pero también pasión y superación salen de las arenas de La Pirraya, dejando constancia de que, incluso en los lugares más remotos y humildes, surgen historias que traspasan fronteras. Pero La Pirraya no es la única isla de la región conocida por sus futbolistas. Las vecinas San Sebastián y Rancho Viejo también han visto saltar a la fama a sus habitantes, quienes, antes de salir de ellas para jugar en la selección de El Salvador, ya se enfrentaban entre ellos en partidos locales. Una historia que dio comienzo en 2004, cuando empezaron a ser visitadas por personal de la Federación Salvadoreña de Fútbol.
Pero el fútbol playa no solo ha llevado esperanza y reconocimiento a la comunidad. Además de inspirar a los más jóvenes, ha servido para situar en el mapa a estas islas perdidas de El Salvador, atrayendo a entrenadores, curiosos y turistas deseosos por conocer el origen de tanto talento.
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