
Cultura, innovación y vida urbana: una ruta por estas dos ciudades te descubrirá la Europa más cosmopolita
Estas urbes del país helvético están rodeadas de privilegiados entornos naturales, un escenario idóneo donde conviven cultura, historia y diseño.
Suiza es conocida por sus idílicos paisajes dibujados por cumbres nevadas que rozan el cielo e inmensos lagos glaciares, pero aquellos que buscan una faceta más urbana descubrirán que sus ciudades son tan fascinantes como sus entornos naturales.
Modernas, enérgicas y abiertas al mundo, Zúrich y Ginebra ensalzan la cara más cosmopolita de Suiza en un ambiente elegante, contemporáneo y extremadamente multicultural. Cada una con sus propios encantos, estas urbes son epicentros culturales y económicos de referencia en Europa. La primera destaca con su mezcla de tradición y vanguardia, mientras que Ginebra lo hace como capital diplomática mundial, un foco de gran diversidad cultural. Juntas forman un tándem indispensable para un viaje a Suiza.

Zúrich, cultura y creatividad junto al lago
Zúrich ha sido uno de los refugios intelectuales más reseñables de Europa. Este hecho parece sorprender a los viajeros que la visitan atraídos por su sofisticación contemporánea y se encuentran con un hervidero creativo, repleto de ideas y debates. Al fin y al cabo, para desarrollar esa modernidad cargada de originalidad, la creatividad de Zúrich ha sido un factor primordial. Tampoco es casual que aquí naciera el movimiento dadaísta. Esto sucedió principalmente en el Cabaret Voltaire, refugio de artistas e intelectuales exiliados por la guerra.
En la actualidad, esa energía cultural se mantiene intacta, y podemos ser partícipes de ella en lugares como el casco histórico (Altstadt), con sus callejones de piedra donde se alzan impresionantes iglesias que abordan una gran variedad de estilos arquitectónicos (la románica Grossmünster, conocida por sus impresionante vidriedas de Marc Chagall, destaca entre ellas). Estos edificios medievales contrastan con museos de renombre internacional, como el Kunsthaus Zúrich, que reúne desde maestros medievales hasta creadores contemporáneos, sobresaliendo obras de Munch, Monet, Picasso o Giacometti. Por otro lado, el Museo Nacional Suizo, instalado en un edificio en forma de castillo que parece salido de un cuento, ofrece un interesante recorrido por la historia del país.

Seguiremos este recorrido por Bahnhofstrasse, la calle comercial más lujosa de Suiza, sin dejar a un lado distritos creativos como Züri-West. En este antiguo barrio industrial convertido en laboratorio urbano no faltan galerías, diseño y establecimientos con rica gastronomía.
Además de sus atractivos culturales, Zúrich se caracteriza por su naturaleza, con el lago que lleva su nombre como protagonista. Este envidiable espacio público es frecuentado por lugareños y visitantes en cualquier época del año, en invierno se disfrutan sus vistas desde las cafeterías que lo rodean, mientras que en verano sus aguas refrescan los días más calurosos.

Ginebra, elegancia y diplomacia con vistas al Mont Blanc
Reconocida como “la capital internacional de la paz”, en Ginebra tienen sede numerosas instituciones dedicadas al diálogo y a la cooperación, factor vital que ha forjado esta ciudad como epicentro multicultural europeo. Caminar por sus calles es empaparse de esa mezcla de idiomas y estilos de vida.
Situada a orillas del lago Lemán, cuenta con una ubicación privilegiada entre montañas. El lago está coronado por su Jet D´Eau, una gigantesca fuente que nació como un fallo técnico pero que se ha acabado convirtiendo en el emblema de Ginebra.

Además de pasear alrededor del lago y descubrir otros de sus atractivos, como su impresionante reloj floral, explorar el casco antiguo será imprescindible. Dominado por la catedral de San Pedro, cuenta la historia de Ginebra en sus calles, salpicadas por cafeterías, librerías y otros establecimientos con mucho encanto. En ellas también queda la huella de los grandes maestros relojeros que aquí se establecieron. Aún es posible visitar sus compañías transformadas hoy en museos o boutiques históricas.
Entre los museos de esta urbe, nadie debe perderse el MAMCO (Museo de Arte Contemporáneo). A todas estas visitas hay que sumar la atractiva agenda de festivales, conciertos y eventos internacionales que hacen de Ginebra una ciudad imparable.