Cueva del Castañar, (una) de las más exclusivas del planeta

El Monumento Natural Cueva de Castañar, descubierto hace 5 décadas, posee un valor geológico incalculable. En la extremeña comarca de Las Villuercas-Ibores-Jara se esconde la mejor joya espeleológica de nuestro país. En todo el planeta sólo hay 5 cuevas similares a la del Castañar, y la tienes que ver.

Irene González
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Foto: pixeldigits / ISTOCK

En la comarca de Las Villuercas-Ibores-Jara se esconde la mejor joya espeleológica de nuestro país, un auténtico bosque mineral, con más de 570 millones de años de historia. Se creó tras la infiltración incesante del agua sobre la roca caliza, que formaron paredes cuajadas de finas agujas de cristal, e impresionantes estalactitas y estalagmitas. Los extraordinarios minerales que se forman dentro de las cuevas, y sus originales formaciones geológicas, la dan una deslumbrante belleza natural. Al parecer, a finales de los años 60 del siglo pasado, un vecino de Castañar de Ibor, mientras sembraba garbanzos, notó cómo su mula se hundía, era como si la tierra se la tragase. Con rapidez sacó a la mula de aquella trampa y vio como se había formado un agujero en el suelo, del que salía un chorro de vapor de agua. Sabía que era algo insólito pero no tenía ni idea de la magnitud de lo que estaba ocurriendo.

Así, por casualidad, se descubrió la Cueva de Castañar. Más adelante, los estudios que realizó el entonces Instituto Geológico y Minero, confirmaron la existencia de una formación geológica de gran valor. Para acceder a la cueva hay que descender por una escalera a través de un estrecho túnel, de unos 15 metros de longitud, por el que se llega a la galería principal, donde comienza el periplo por un laberinto mágico y cuajado de sorpresas. En un recorrido que dura algo menos de 1 hora, se transita por más de 2000 metros de longitud a una temperatura ambiente de 17 grados. Entre paredes de alfileres de cristal, e impresionantes formaciones geológicas, se convierte en un recorrido relajante y silencioso, que hechiza. Una singularidad de esta cueva es la antigüedad de sus rocas, que se depositaron en un medio marino, hace aproximadamente unos 500 millones de años. Quizás sea la única gruta abierta en España, en rocas tan antiguas. Toda una exhibición única, ya que en todo el planeta, solo existen 5 cuevas similares a la del Castañar.

No es de extrañar que este tesoro que esconde Extremadura, sea un objeto de deseo, que únicamente se puede disfrutar desde mayo hasta septiembre. Está oculta en las comarcas de las Villuercas, los Ibores y Jara, probablemente una de las zonas con mayor atractivo de nuestra geografía. Una tierra de excepcional belleza, con impresionantes paisajes naturales. Ríos cristalinos, bosques de castaños y de robles, olivares, dehesas de alcornoques y encinas, conforman un impresionante paisaje, donde es imprescindible detenerse para descubrir su ancestral cultura, historia, y por supuesto, su excelente cocina donde reina el ajoblanco, las migas, la miel y sus colosales quesos con Denominación de Origen de los Ibores.

Fresnedoso de Ibor

Se alza en el norte, cerca de los Montes de San Bartolomé y el río Ibor. Fresnedoso ofrece unos insólitos e impresionantes paisajes y unas increíbles piscinas naturales. Guarda un importante legado de arquitectura popular entre estrechas callejas, y arcos de ladrillo visto, donde sobresale el templo de San Antón Abad, de los siglos XV y XVI. Insuperables su miel con Denominación de Origen Villuercas-Ibores, y sus bordados.

Castañar de Ibor

 

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Con un entorno de enorme riqueza natural, Castañar de Ibor está enclavado en la ladera de un cerro. Su Ayuntamiento, en la zona más alta de la villa, ofrece desde su balconada, unas vistas privilegiadas. Aquí también se alza la recoleta Iglesia de San Benito Abad, del siglo XVI. Aunque sus orígenes no están bien documentados, guarda restos megalíticos como el dolmen de El Gambete o Los Tres Mojones.

Robledollano

Una frondosa naturaleza de bosque de matorral, alcornocal, encinares, jaras, brezos, madroños, robles y olivos conforman un espectacular paisaje lleno de riqueza e impresionantes valles. La micología es otro atractivo, junto a una gastronomía ligada al aceite de oliva, los quesos o la miel. Interesante su iglesia parroquial del siglo XVII, con un precioso altar de azulejos talaveranos.

Navalvillar de Ibor

Navalvillar de Ibor aparece colgada en una de las laderas de la sierra de Villuercas, en un enclave natural de montañas entre las que discurre el río Ibor. Es valorada sus productos culinarios elaborados artesanalmente. Sus quesos, su miel, sus castañas y aceitunas, son extraordinarios, así como sus roscas de Muégado. Según la leyenda, esta zona de los Ibores procede de los tiempos de la Mesta, cuando los pastores, cansados de subir cuestas con los ganados, deciden establecerse en unas alquerías, que poco a poco, formaron estas villas y pueblos.

Cabañas del Castillo

Sin duda, es una de las zonas más bellas de la comarca, en pleno corazón de la Sierra de Villuercas, entre escarpados picos y angostos valles. Las ruinas de su castillo medieval, de origen musulmán, se elevan en las descarnadas peñas. En tiempos fue ocupado por las órdenes militares cristianas de los Caballeros de Trujillo y la de Calatrava. Su iglesia de Virgen de la Peña, de estilo mudéjar del siglo XIV, resulta espectacular.

Navezuelas

Navezuelas siempre ha estado aislada por su lejanía de vías de comunicación importantes. Por ello ha conservado sus tradiciones, y sobre todo, sus rasgos físicos, propios del norte de Europa, una de las pruebas de que los visigodos se asentaron aquí. Su entorno es rico en flora y fauna, tanto por su enorme diversidad, como por la relevancia de sus especies. En sus atalayas habitan auténticas joyas como los buitres leonados,  águilas reales, halcones peregrinos y cigüeñas negras.

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