Cuenta atrás para la mayor regata de vela del mundo, la Barcolana de Trieste

Un espectáculo con miles de embarcaciones que hay que ver una vez en la vida

José Miguel Barrantes Martín
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Tras la fallida 52ª edición en 2020 de la Barcolana de Trieste por cuestiones meteorológicas y a pesar de la pandemia, 2021 se reencuentra del 1 al 10 de octubre con un evento único tanto por su espectacularidad como por todo lo que atrae hacia este rincón del norte de Italia junto al mar Adriático. 

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Considerada la mayor regata de vela del mundo, la Barcolana es mucho más que un acontecimiento deportivo y las últimas ediciones celebradas han refrendado su posicionamiento turístico como una cita ineludible que hay que presenciar al menos una vez en la vida.

Una regata maravillosamente caótica

Las imágenes aéreas de la Barcolana ocupando con miles de embarcaciones el golfo de Trieste es una de las estampas náuticas más bellas de las que podamos encontrar en el mundo.

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Concentrada en unos pocos kilómetros de la costa nororiental del mar Adriático, esta regata de récord - entró recientemente en el Libro Guinness de los Récords como la mayor regata de vela del mundo - congrega cada año a cientos y cientos de embarcaciones de todo tipo y miles de regatistas que participan en el evento. Las últimas participaciones, con más de 2600 barcos de vela tripulados y más de 16000 inscritos, dan buena cuenta de la magnitud de esta espectacular cita que atrae a personas de todo el mundo para vivirla en primera persona.

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El segundo domingo de octubre de cada año desde 1969 se da el pistoletazo de salida a una regata de apariencia caótica en la que participan todo tipo de veleros, de tamaños y condiciones heterogéneas. Los más experimentados tripulantes guían sus veleros junto a otros de tipo amateur en una compleja y emocionante competición que pasa por lugares tan emblemáticos de Trieste como el Castillo de Miramar, la Plaza de la Unidad o el Faro de la Victoria, siendo este último el icono más representativo de la regata por las preciosas instantáneas que se capturan junto con los cientos de embarcaciones surcando las aguas.

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La configuración del golfo y la presencia junto a la costa del famoso karst de Trieste favorece la observación de la regata por parte de los numerosísimos espectadores que acuden al evento - más de doscientos mil en las últimas ediciones, según las estimaciones -. El despliegue de medios de la competición viene acompañado además por la celebración de otras pequeñas regatas paralelas con diferentes temáticas, así como numerosos espectáculos culturales y festivos con motivo de ella que se llevan a cabo en la ciudad, por lo que la experiencia turística no puede contar con más alicientes para acercarse a conocerla.

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Las cincuenta y una embarcaciones inscritas de la primera edición contrastan poderosamente con las más de 2600 de los últimos años, lo que refleja claramente la importancia y relevancia internacional que ha tomado una regata que ha llegado a convertirse en la más populosa del mundo y en una de las más vistosas y emocionantes.

Trieste, una ciudad italiana diferente

La Barcolana de Trieste es una excelente excusa para conocer en profundidad una de las ciudades más peculiares y diferentes de Italia.

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Situada en un rincón apartado de la península itálica, a orillas del Adriático y junto a la frontera con Eslovenia, se trata de una población famosa por sus elegantes edificios y su aspecto monumental.

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La Plaza de la Unidad - una de las plazas más grandes de Europa abiertas al mar - es quizás el más impresionante de sus espacios urbanos. Junto a ella, el Canal Grande - su postal más reconocible -, nos conduce la vista hacia un escenario sublime mientras, en uno de sus costados, en la calle Gioacchino Rossini se suceden cafés históricos.

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El interesante casco viejo de Trieste es, sin lugar a dudas, un perfecto espacio urbano en el que disfrutar del paseo entre palacios, iglesias y, cómo no, la Catedral de Giusto Martire, uno de los principales monumentos de esta delicada ciudad de aires centroeuropeos que convive, al mismo tiempo, con una intensa vida marinera.