Los cuatro desfiladeros más bellos y espectaculares (casi) del planeta

Son sendas espectaculares, barrancos imposibles, farallones espectaculares, hoces agrestes, y abismos de belleza desgarradora. Recorremos 4 de los lugares más fascinantes de la península, esos donde la mano del hombre no tiene nada que hacer. Sólo asomarse, y asombrarse.

Irene González
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Foto: Juan García Aunión / ISTOCK

Las hoces ofrecen los paisajes más espectaculares de la naturaleza. Son lugares singulares donde la desgarradora belleza de sus abismos, desde las zonas más altas, resulta soberbia. En ellos, la impresionante imagen de sus farallones, el mimetismo de su fauna, y el poderoso rugir del agua que los erosiona, los convierte en lugares fascinantes e irresistibles. Son los últimos reductos que el hombre ha sido incapaz de manipular. La diversidad orográfica de la Península ofrece los desfiladeros más bellos e imposibles del planeta.

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Hemos ido en su búsqueda, y hemos encontrado 4 de los más bellos, y diferentes entre si. Las hoces de Beteta y del Tragavivos, en plena Serranía de Cuenca, quebrando un paisaje mimado por la naturaleza, han sido causadas por el curso del Guadiela. Se esconden al norte de las tierras conquenses, con sus mil y un atractivos. Muy cerca se halla el balneario de Solán de Cabras, donde la virtud sanadora de sus aguas ya era conocida por los romanos. 

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Después cayó en el olvido, hasta que en el siglo XVII un pastor notó que sus cabras curaban la sarna bebiendo de las fuentes del valle. Es imprescindible llegar a la histórica villa de Beteta, que se cuelga de una ladera coronada por el castillo de Rochafrida. El desfiladero malagueño de Los Gaitanes ofrece paisajes portentosos, donde sus cortados, su botánica, y su fauna, son de infarto. Es tal su belleza y majestuosidad , que hace un par de años, se restauró para su visita el antiguo Caminito del Rey, una impresionante pasarela, no apta para cardiacos, en pleno corazón de Málaga.

Josefa Salmerón

El sendero, considerado como uno de los más peligrosos del mundo, ofrece un emocionante recorrido a más de 100 metros de altura por el Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes. El titánico trabajo de recuperación ha sido galardonado en los Premios Unión Europea de Patrimonio Cultural Europa Nostra por la magnífica obra de ingeniería y por el innovador sistema constructivo, que ha dejado intacto parte del camino original dentro de un paisaje realmente impresionante.

Junta de Andalucía

El estrecho de La Yecla, en Burgos guarda sensacionales gargantas y desfiladeros cuajados de buitres leonados, halcones peregrinos y águilas. La Yecla aúna medio ambiente e historia, ya que muy cerca se encuentra el Monasterio de Silos, donde su escuela de miniaturistas y copistas, así como sus orfebres y esmaltistas, alcanzaron renombre mundial. En Los arribes del Duero llama la atención que, pese a ser una zona tan espectacular, resulte tan desconocida.

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Sus impresionantes cortados, donde los más profundos se encuentran en Aldeadávila de la Ribera, son únicos en el mundo. Entre sus muchos miradores, dos de los más impresionantes son el Picón del Águila y el Picón de Felipe. Desde ellos, el paisaje sobrecoge. Asómate y asómbrate en este recorrido desde el que podrás tocar el cielo.

Las hoces de Beteta y del Tragavivos. Cuenca

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El curso del Guadiela, entre Beteta y Vadillos, se encajona entre altos y majestuosos farallones calizos, formando la impresionante Hoz de Beteta, que es Paraje Natural. Cerca hay un desconocido laberinto de tilos centenarios, bojes, sauces, acebos, avellanos y tejos, envueltos en el murmullo del agua.

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Otra hoz cercana es la de Tragavivos, a la que se accede por una pista forestal que parte desde el Puente Vadillos. Tragavivos acaba en la perdida aldea de Santa Cristina, en cuya herrería la tradición sitúa la estancia de Cervantes por unos días junto a su yerno, el herrero, y una de sus hijas.

El desfiladero de los Gaitanes. Málaga

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La comarca malagueña del Guadalteba, sus paisajes, su escarpado relieve, los grandes abismos y sus horizontes infinitos, conforman en desfiladero de los Gaitanes. En la zona se unen tres ríos, el Guadalhorce, el Guadalteba y el Turón, lo que permitió la creación de tres embalses para la producción de energía eléctrica. El río Guadalhorce ha excavado un impresionante cañón recorrido por una soberbia obra llamada El Caminito del Rey, que se realizó en tiempos para unir ambos extremos, el poblado de El Chorro y los embalses. Aquel sendero centenario se ha recuperado gracias a una obra espectacular. El actual Caminito del Rey ofrece un lugar privilegiado donde observar un espectáculo insuperable, y una arqueología industrial única.

El estrecho de La Yecla. Burgos

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En el macizo llamado Peñas de Cervera, un pequeño y en apariencia insignificante arroyo, ha excavado la roca caliza hasta provocar el insólito y bello desfiladero de La Yecla. Se encuentra muy cerca del monasterio de Santo Domingo de Silos, y en tierras donde se fraguó el futuro reino de Castilla. Es causante de este extraordinario desfiladero es el arroyo del Cauce. Esta corriente, después de salir de las angosturas de La Yecla, se desliza hasta alcanzar el arroyo Mataviejas, el mismo que baña el Monasterio de Silos. Posee imposibles saltos de agua entre rocas, y espectaculares pozas circulares dentro del cauce rocoso del desfiladero.

Los arribes del Duero. Zamora

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Pocas veces se podrá contemplar en nuestra geografía un entallamiento de río tan singular, profundo y prolongado como el que causa el Duero donde hace frontera entre tierras zamoranas, salmantinas y portuguesas. Durante siglos, el cauce del Duero ha ido horadando el granito y la pizarra hasta producir un magnífico cañón que llaman los arribes. Los arribes se abren entre la comarca zamorana de Sayago y la salmantina de la ribera, con una longitud de 150 kilómetros y un desnivel de más de 500 metros.

Los Arribes del Duero

Desde el mirador de Pereña los arribes se muestran fabulosos. Los farallones enseñan abismos que aturden y la contemplación del serpenteante cauce, recrea una panorámica imposible.