Cuatro años consecutivos entre las mejores barras de Asia: así se ha convertido un hotel de Tokio en referente mundial de la coctelería
Tokio tiene fama de sushi, de ramen, de sake. Y sin embargo este año ha metido a varios de sus bares en el ranking de las mejores barras de Asia, uno de ellos por cuarto año seguido.

Virtù, una barra imprescindible en Tokio. / Four Seasons
En 2026, Asia's 50 Best Bars ha vuelto a colar a un puñado de locales de Tokio en su lista. No es ninguna sorpresa para quien sigue el sector, pero sigue chocando un poco desde fuera: una ciudad que el imaginario colectivo asocia con el sushi y los locales de ramen de barra estrecha también lleva más de una década construyendo, en paralelo y casi sin que se note desde España, una de las escenas de coctelería más serias del planeta.

Distrito Empresarial de Otemachi al anochecer / Istock
Hay un bar en concreto que lleva cuatro años apareciendo en esa lista sin faltar ni una edición. Debutó en 2023 llevándose además un premio a la mejor incorporación nueva de toda Asia, y desde entonces no se ha bajado del ranking. Se llama Virtù, está en la planta 39 de un rascacielos del distrito financiero, y pertenece al Four Seasons Hotel Tokyo at Otemachi.
Cuatro años seguidos en la élite de Asia
Cuatro ediciones consecutivas en Asia's 50 Best Bars es un logro que muy pocos bares de la región pueden apuntarse. Virtù debutó en el puesto 20 en 2023, con el Disaronno Highest New Entry Award, el premio a la mejor entrada nueva de esa edición, siguió en el 11 en 2024, en el 18 en 2025 y este año figura en el puesto 26. Cuatro años, cuatro apariciones y ni una sola ausencia: pocos bares de la región pueden decir lo mismo.

Sala de Virtù. / Four Seasons
La proyección internacional no se queda en Asia. En World's 50 Best Bars, la versión global de la misma lista, Virtù ha aparecido dos años seguidos: puesto 42 en 2024 y puesto 45 en 2025.
Lo que sostiene a Virtù no es solo el ranking. En 2024 se llevó el Michter's Art of Hospitality Award, un galardón que entrega la propia organización de Asia's 50 Best Bars durante su ceremonia y que premia específicamente el trato al cliente. En 2025 llegaron el Tatler Asia's Best-in-Class Award for Best Service y una mención de Forbes Travel Guide entre los mejores bares de hotel del año. Cuatro reconocimientos distintos, cuatro jurados con criterios distintos, y todos apuntando en la misma dirección.

Barra de Virtù. / Four Seasons
Aunque quizás la mejor forma de entenderlo es lo que dijo Emma Sleight, responsable de contenidos de Asia's 50 Best Bars, en un comunicado de Four Seasons del 18 de junio de 2024: "Virtù destaca como una coctelería con estilo y una carta de cócteles de primer nivel". Cuatro años después de su debut, esa sigue siendo, en esencia, la razón por la que la lista no deja de contar con ellos.
Tokio, la ciudad que bebe bien y no lo grita
El concepto japonés de omotenashi se suele traducir como "hospitalidad", pero se queda corto. Es más bien anticiparse a lo que el cliente necesita antes de que lo pida, y en una barra de Tokio eso se nota en cosas muy concretas: el hielo tallado a mano, el silencio con el que se prepara un cóctel, la temperatura exacta de un vaso antes de servir. No es teatro. Es un estándar de oficio que muchos bartenders japoneses llevan interiorizado desde su formación.

Cóctel de Virtù. / Four Seasons
A eso se suma el producto. La coctelería japonesa contemporánea ha encontrado su propia voz mezclando shochu (un destilado tradicional, normalmente de arroz, batata o cebada) y whisky japonés con ingredientes de temporada: yuzu, ume (la ciruela japonesa, que se suele encurtir o macerar en licor), hojicha (té verde tostado, de sabor más suave y ahumado que el té verde normal), shiso y hinoki, la madera de ciprés japonés que aporta un amargor casi resinoso a bitters y siropes. No son ingredientes exóticos metidos con calzador: son los que cualquier bar serio de la ciudad tiene en su despensa.
Esa mezcla de disciplina y producto local es la que ha convertido a Tokio en un destino de coctelería por derecho propio, y no solo en la anécdota de un viaje pensado para comer sushi. Quien va a la ciudad y solo mira restaurantes se está dejando media experiencia en la mesa.

Barra de Virtù, en el Four Seasons Otemachi. / Four Seasons
Virtù, donde Tokio se encuentra con París
El concepto de Virtù se resume en una frase que repiten desde el propio hotel: "Where Tokyo meets Paris". En la práctica es una carta que cruza destilados franceses (coñacs, vermuts, aperitivos clásicos) con producto japonés de temporada.
Entre sus clásicos hay margen para varios estilos. El Virtù Martini (ginebra y vodka japoneses, vermut francés y un bitter casero de hinoki) es la puerta de entrada más lógica, y ese mismo bitter reaparece en el Signature Highball, con umeshu de la casa y mezcla de whiskies, el trago más fácil de beber de toda la carta. Pero si hay un cóctel que resume por qué esta barra compite entre las mejores de Asia es el Smoked Ume Fashioned: umeshu de brandy elaborado en casa, bourbon Michter's, whisky japonés y de nuevo hinoki, confirmado por la propia ficha oficial de Asia's 50 Best Bars como uno de los cócteles de referencia del local.

Cóctel de Virtù. / Four Seasons
El equipo tampoco se limita a comprar destilados: también los produce. A finales de 2025 lanzaron, junto a la bodega de Yamanashi Hiyori, una tónica propia llamada KARUI, hecha con yuzu, shikuwasa, jabara y extracto de piel de uva Koshu, además de tres vermuts de la casa (SÈCHE, SHIRO y AKA, con yuzu, miel local y hojas de cerezo). Son detalles que explican, más que cualquier premio, por qué la carta de Virtù no se parece a la de cualquier bar de hotel.
Al frente de todo esto está Keith Motsi, head bartender y responsable de bebidas del hotel, que ganó el Altos Bartenders' Bartender Award en 2023 y que ha pasado por barras de varias ciudades asiáticas y europeas antes de aterrizar en Tokio.

SÈCHE, SHIRO y AKA: los tres vermuts de la casa. / Four Seasons
El espacio en sí ocupa la planta 39 de la torre Otemachi One Tower, dentro de un hotel que se queda con las seis plantas más altas del edificio, la 34 a la 39. Ciento noventa habitaciones, interiorismo de Jean-Michel Gathy, arquitectura de Skidmore, Owings & Merrill, e inaugurado en 2020. Desde la barra se ve el Tokyo Skytree recortado contra el resto del skyline; desde otras zonas del hotel, el Palacio Imperial.
Otemachi y alrededores: qué más hay por ahí
Otemachi es, ante todo, el corazón financiero de Tokio, pegado al distrito de Chiyoda y a un paso del Palacio Imperial, con sus jardines y su foso abiertos. No es la zona más fotogénica de la ciudad para el turista de postal, pero tiene ese punto de Tokio real, de oficinistas y rascacielos, que contrasta bien con una noche de coctelería en la planta 39.
Para comer cerca, la recomendación con más peso es est, el restaurante hermano de Virtù dentro del mismo hotel: cocina francesa contemporánea con una estrella Michelin, al frente el chef Guillaume Bracaval. La propuesta gastronómica de la propia Virtù tampoco se queda corta: tempura, tacos de wagyu A4, un okonomiyaki de bogavante, tsukune de pato (unas brochetas de pollo picado a la parrilla, típicas del yakitori) y hasta un gofre de caviar firmado por el propio Bracaval, así que entre plantas del mismo edificio se puede resolver una cena entera de nivel sin salir del hotel.
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