Cracovia: un paseo por la ciudad polaca más ‘cool’

La metrópoli más animada del país es una combinación perfecta de historia, cultura y vida nocturna

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: martin-dm / ISTOCK

Con una especial maestría para combinar la historia con la proyección futura, el aire de cuento con arte vanguardista, la seriedad con el desenfreno juvenil, Cracovia hace de esta coctelera de facetas un todo sumamente atractivo.

spooh / ISTOCK

El mismo por el que tal vez se considera que esta ciudad moderna, dinámica y cosmopolita es un bastión de la identidad polaca, tan influenciada por el trasvase de culturas que implica su largo pasado de ocupaciones.    

seregalsv / ISTOCK

Cracovia es la metrópoli más visitada del país (y para muchos también la más bonita) y el hogar de la que está renombrada como una de las mejores universidades de  Europa, famosa, además, porque en ella estudió Juan Pablo II. Esto, claro, le otorga una animación estupenda.

snoofek / ISTOCK

Los estudiantes son la causa y la consecuencia de que en su calles hiervan las terrazas, las cervecerías, los clubes de jazz, las discotecas… todo ello en una ecuación perfecta para los jóvenes: un ocio que destaca por lo económico y una efectiva red de transporte activa durante toda la noche.

efesenko / ISTOCK

De cervezas y bailoteos

Kazimierz, el antiguo barrio judío (no confundir con el gueto), es el lugar donde se hace visible esta realidad, el rincón que simboliza la renovación del siglo XXI que domina en esta ciudad, cuya extensa agenda de festivales atrae a gente llegada de todos los rincones del mundo. Aquí es donde las tardes-noches encuentran su razón de ser. Los bares están atestados, las tiendas lucen originales y la oferta de restaurantes (y no sólo de cocina hebrea) resulta espectacular.

Joel Carillet / ISTOCK

El centro de Kazimierz lo constituye la plaza Szeroka (es más bien una calle muy ancha), donde el restaurante Once upon a time (Szeroka, 1) recrea las casas judías, tal y como eran antes de la guerra. Y el alma está en la Plac Nowy, donde explota la animación: cafés, barecitos, puestos de comida, locales de moda…

efesenko / ISTOCK

La mayor plaza medieval

Pero Cracovia, que fue la antigua capital de Polonia y –junto con Quito- la primera ciudad en el mundo declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1978, es mucho más que su ambiente fabuloso. También es el lugar ideal para los interesados en el turismo religioso, que hallarán decenas de iglesias impresionantes (góticas, barrocas…) así como la huella de su querido Papa. 

TomasSereda / ISTOCK

Recorrer el casco histórico, abrochado por el bonito parque de Planty, implica sumergirse en el pasado. Empezando por la Rynek, el lugar al que conducen todos los caminos. Una plaza gigantesca (la más grande de la Europa medieval) salpicada de monumentos como la Lonja de Paños, la iglesia de Santa María con sus dos torres desiguales, la Torre del antiguo ayuntamiento o el divertido Museo Subterráneo, que recrea la historia de la propia plaza con su antaño carácter comercial. 

TomasSereda / ISTOCK

La Universidad y el castillo

Un must de la ciudad es el Museo Czartoryski, donde se apreciar una joya única: La dama del armiño de Leonardo da Vinci. Y otro, inexcusable, es el barrio universitario, donde no hay que perderse el Colegium Maius: no sólo es una joya de la arquitectura gótica sino también un interesante museo con los tesoros astronómicos de Copérnico, su alumno más ilustre. 

tomch / ISTOCK

Y para completar la ruta monumental, quedará sólo subir al castillo, en la colina de Wawel, visitando antes la catedral y al paso de tiendas de antigüedades y de porcelana, de artesanía y de recuerdos. Ya arriba, en la majestuosa fortaleza, disfrutar de la panorámica de la ciudad con la mítica brecha del río Vístula.

B&M Noskowski / ISTOCK

Ráfagas de la memoria

Hay también un lugar reservado para los forofos de la historia, para quienes quieran confirmar cómo la infamia del hombre puede superar lo más insospechado. Porque en Cracovia es imposible permanecer ajenos a lo que fuera el gueto, del que tan sólo se conserva un pedazo de muro. Para recordarlo está la escalofriante plaza de los Héroes del Gueto, en la que los judíos esperaban para ser deportados a los campos de exterminio. 

ivotheeditors / ISTOCK

También el Museo de Schindler (sí, el de la película de Spielberg) que es otro hito de la memoria. En la misma fábrica donde este informante de las SS salvó a unas 1.200 personas, se exhibe hoy un paseo por la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Para que nunca se olvide lo que no debe volver a pasar. 

MediaProduction / ISTOCK