Provincia de A Coruña: paso a paso por los otros caminos de Santiago

No son tan populares como otras rutas jacobeas, pero estos recorridos, que se desarrollan íntegramente en la provincia de A Coruña, nos adentran en sus soberbios paisajes de verdes infinitos y costas indómitas.

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Foto: D. R.

La provincia de A Coruña es un destino para amantes de la naturaleza, del buen comer, de mitos e historia. Un territorio hecho a la medida del caminante que quiera descubrir, zancada a zancada, la belleza de su entorno, sus recortadas costas y sus monumentales ciudades. Santiago de Compostela es el destino que eligen cada año miles y miles de peregrinos de las más diversas procedencias que llegan a esta meta sagrada siguiendo diferentes rutas. Sin embargo, la primera de las que hoy proponemos no es como todas, porque el Camiño Fisterra-Muxía es la única que no tiene Compostela como meta, sino como punto de partida. Y desde ahí se dirige hacia el Atlántico recorriendo la espectacular Costa da Morte hasta arribar a Finisterre el lugar mítico donde hasta la Edad Media se creía que se acababa el mundo conocido.

El Camiño Fisterra-Muxía nos adentra en la belleza de la provincia de A Coruña. | D. R.

El recorrido admite muchas variaciones, de forma que podemos diseñar un trazado a medida para conocer, a nuestro antojo, hasta una decena de municipios de la provincia. En esta ocasión hemos elegido una caminata en cuatro etapas: Santiago de Compostela-Negreira (21,3 km), Negreira-Olveiroa (33,2 km), Olveiroa-Fisterra (30 km) y Fisterra-Muxía (28,8 km). A lo largo de esta hoja de ruta nos saldrán al paso lugares llenos de encanto como los pazos de A Albariña y el Cotón (Negreira), los bosques del entorno del Río Xallas o la pequeña Ermita de San Pedro Mártir (Cee). Ya en Fisterra, hay atractivos destacables como el Camposanto do Fin da Terra, el Castelo de San Carlos o el propio faro, que desde que fue erigido en 1853 protege una de las costas más peligrosas del mundo. Es esta una tierra que ha dado lugar a infinidad de leyendas. Una tierra envuelta en misterio, de hecho, durante miles de años se pensó que cada noche el sol se apagaba en estas aguas atlánticas, y más allá de este cabo sólo existía una región de tinieblas y monstruos.

Tras una última caminata de una treintena de kilómetros llegamos a Muxía, donde no podemos dejar pasar la ocasión de visitar su enclave más destacado: el Santuario da Virxe da Barca y, junto a él, las piedras mágicas, origen de otra de los muchos relatos que conforman la identidad de esta parte del mundo. Cuenta la leyenda que a esta punta de tierra se acercó por mar la virgen en una barca de piedra para alentar al apóstol Santiago en su cometido evangelizador. Las llamadas piedras mágicas son los vestigios de aquel hito mítico: la Pedra de Abalar (lo que sería el cuerpo de la embarcación) y la Pedra dos Cadrís (las velas) son hoy venerados como un lugar de culto popular.

Parque Natural Fragas do Eume. | D. R.

Una segunda alternativa para gastar las botas adentrándonos en los más espectaculares parajes coruñeses es el Camino Inglés. Menos concurrido que otras rutas más célebres para llegar a Santiago, este camino debe su nombre a los peregrinos procedentes de los países escandinavos, los Países Bajos, el norte de Francia y principalmente de Inglaterra, Irlanda y Escocia llegaban por barco al norte de España entrando en Galicia por los puertos de Ferrol o A Coruña guiados por la luz del Faro de Hércules. Este es un trayecto marcado por los contrastes, que nos permitirá atravesar importantes villas costeras a las orillas de las rías y aldeas medievales que nos descubren la cotidianidad de la vida rural de la provincia de A Coruña. Etapa por etapa conoceremos lugares llenos de historia y belleza como Ferrol –con sus imponentes construcciones militares y su arquitectura modernista– o Betanzos –con sus bellas galerías, su precioso casco histórico que esconce joyas góticas magníficamente conservadas–.

El Camino Inglés es el menos concurrido de las rutas jacobeas. | D. R.

Otro enclave que bien merece que nos detengamos para disfrutarlo sin prisas es el Parque Natural Fragas do Eume, uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de Europa. Su protagonista es el río Eume, atravesado por diferentes puentes y abordado por una variada y frondosa vegetación. Este es un escenario natural donde todo es agua, verdor y las piedras de monasterios centenarios como el de Santa María de Monfero o el de San Xoán de Caaveiro, un asombroso conjunto de edificaciones de estilo románico, admirablemente encaramado a un complejo terreno. Historia, magia y naturaleza a nuestros pies.