Contrastes a la orilla del Tormes

No vamos a perder el tiempo en etiquetas, pero es curioso comprobar cómo la Hacienda Zorita reúne lo mejor de un relais con las virtudes de moda de los wine hotels . Así como es difícil obviar que su estructura contrapone piedra (de Villamayor) y agua (del río Tormes) y los colores que lo representan son el verde de los viñedos y el rojo teja de sus vinos, que bien podrían ser dos tonos antagónicos.

Del mismo modo, su historia decisiva en el descubrimiento de América -Colón se reunió allí con los dominicos que promoverían su viaje a las Indias- y la rabiosa modernidad de algunos de sus detalles -como la pantalla suspendida y las mesas luminosas de la bodega- nos dan una pista más sobre la resolución en este hotel de la hipótesis heraclitiana: la armonía de los contrarios. Pero no todo es obra de los promotores del hotel, mucho mérito en esto lo tienen los anteriores moradores, los dominicos, que supieron encontrar un rincón verdaderamente fuera del mundo para edificar con paciencia muchas de las fuentes de placer de los huéspedes actuales. Sobre todo el edificio principal, la Casa Grande, cuyos colores miel varían con la posición del sol gracias a la camaleónica y caliza piedra de Villamayor, que hasta huele de un modo especial, a tierra y a pan reciente.

La entrada a Hacienda Zorita se convierte en un espectáculo que desconecta automáticamente el estrés en el corazón del viajero. A la izquierda, el Tormes, y sobre él un sólido molino del siglo XIX que pronto se convertirá en suite. A la derecha, la antigua capilla donde ahora conviven el mejor vino de la finca, el Durius Magister, con una colección de arte sacro dominico de los siglos XVI al XVIII. Tras ella se asoman dos sequoias sempervirens -las más viejas de Europa y las únicas rodeadas de viñedos- que Vázquez Coronado trajo de América para los frailes en 1580. Y al frente, la figura imponente de sobria fachada pétrea y cinco alturas que fue convento, casa hospitalaria, harinera y, ahora, exclusivo alojamiento. Si el recorrido se hace de noche, la magia se completa con antorchas artificiales frente a la colección de estatuas alegóricas a las cuatro estaciones que jalonan el breve paseo.

Al llegar a la Casa Grande, el primer indicativo del lujo que nos espera es el acogedor salón con chimenea de la planta baja. En él los diferentes ambientes se marcan a base de muebles de distintos estilos, que reunidos no chirrían en absoluto. En todos ellos apetece echarse una buena siesta o poner los pies en alto para leer en un entorno silencioso y suavemente iluminado. Comunicado con él, el comedor, antiguo refectorio, tiene bajo su suelo al Tormes. Su carta está repleta de platos creativos, pero sobre todo ofrece a buen precio los vinos que se elaboran en la hacienda y los asociados a la marca Durius.

Todo el edificio está repleto de detalles de buen gusto, como un ascensor pintado que apenas delata su presencia entre los espesos muros. Estas mismas paredes se conjugan con las tablas nobles del mobiliario para ofrecer una sensación completa de paz en las 22 habitaciones de vigas de madera y vistas al Tormes. La suite fray Diego de Leza cuenta además con una terraza de piedra desde la que otear la franja de agua dulce corriendo entre los viñedos. Los baños resultan amplios; las camas, un monumento a la pereza; las alfombras de las habitaciones, muy suaves para los pies descalzos, y las mantas bordadas con la marca de la hacienda serán nuestro mejor compañero en esta bucólica etapa otoñal. Si a todo esto le unimos el encantador museo enológico, la tienda de productos naturales y vinos, la vanguardista bodega donde se realizan catas y la pérgola a orillas del río Tormes -sólo apta si el tiempo acompaña-, tenemos uno de esos hoteles en los que pasar un inolvidable fin de semana sin apenas salir de sus términos.

Situación: el acceso a la Hacienda Zorita se toma antes de llegar a Valverdón, en el kilómetro 8,7 de la carretera de Salamanca a Ledesma.
Habitaciones: 22 dobles y una suite. Todas ellas con baño, teléfono, caja fuerte, minibar, televisión, secador y vistas al Tormes. En todo el hotel hay conexión sin cables a Internet.
Precio: doble, 110 €. Suite, 160 €.
Servicios e instalaciones : salón con chimenea, restaurante, terraza, servicio de lavandería, visita guiada por la finca, museo enológico y tienda de vinos, alimentos naturales y recuerdos.
Contacto: Tel. 923 129 400, 902 109 902 y www.haciendas-espana.com
Un detalle : El restaurante y la tienda de la Hacienda Zorita ofrecen los excelentes vinos de elaboración propia a un precio muy razonable.