Oslo es, más que nunca, el último grito (no solo el de Munch)

El museo Munch abrirá en otoño. Te contamos esta y otras novedades que hacen que la capital noruega sea un destino obligado este año.

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: william87 / ISTOCK

Si hay una ciudad que se está transformando en Europa en los últimos años, esa es Oslo. La capital del país escandinavo es un fiel reflejo de la solvencia económica de Noruega y de su gran avance social y cultural en los últimos tiempos. En este sentido, 2020 es un año clave pues confluyen importantes acontecimientos ligados a esa evolución de la gran urbe europea en la que se está convirtiendo Oslo, sin hacer mucho ruido pero con paso firme y a una velocidad de vértigo.

Opera House.  | Arvid Malde

Fundada hace casi mil años en el extremo interior de un fiordo – accidente geográfico ligado estrechamente a Noruega -, la ciudad está rodeada de lagos, bosques e islas; todo un ejemplo a seguir en la conjunción de la vida urbana y el respeto del medio ambiente, que le ha valido para ostentar durante 2019 el título de Capital verde europea.

Oslo se abre al mundo...

...y llega cargada de sorpresas asombrosas. La ciudad por excelencia donde descubrir al icónico pintor noruego Edvard Munch, autor de la célebre obra El grito – considerado el segundo cuadro más famoso del mundo, por detrás de la Mona Lisa -, donde se nos presenta toda una oferta refrescante y vanguardista que no nos dejará indiferentes.
2020, el año en el que Oslo se destapa.

Ayuntamiento de Oslo. | Nuffern

La capital cuenta con lugares excepcionales que no han pasado desapercibidos a los ojos viajeros de quienes han descubierto Noruega anteriormente. El Ayuntamiento, un tosco edificio en su exterior, destaca sin embargo por unos interiores llenos de magnificencia y belleza. Sitio emblemático por ser el escenario donde se celebra anualmente la entrega del Premio Nobel de la Paz cada 10 de diciembre, es uno de los puntos que no debemos perdernos.

Otro lugar evocador es el Museo Kon-Tiki, situado en la península de Bygdøy, donde se concentran algunos de los museos más espectaculares de la ciudad y donde seguramente podamos respirar un ambiente más puramente noruego a través de su folclore. El Museo Kon-Tiki conserva varias de las míticas embarcaciones que el intrépido Thor Heyerdahl usó en las increíbles expediciones que le catapultaron a la fama mundial en el siglo XX.

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También en esta península son imprescindibles el Museo Fram – que contiene la emblemática nave que usó Roald Admunsen en su conquista de los polos -, el Museo de los Barcos Vikingos – donde se muestran las embarcaciones de este tipo mejor conservadas del mundo -, o el Museo Folclórico Noruego, donde se pueden visitar 155 casas tradicionales del país, con construcciones de madera impresionantes.

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Ya fuera de la península, no hay que olvidar una visita al Parque Vigeland, con sus famosas esculturas, toda una atracción que representa uno de los lugares más visitados de toda Noruega; también basado en la escultura, otro de los espacios verdes más valorados de la ciudad es el Parque Ekerberg, con obras de artistas internacionales salpicando el bosque.

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Los parques son solo un reflejo de la maestría con la que Oslo ha sabido conjugar la cercanía con la naturaleza y una arquitectura renovada que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad.

Sin lugar a dudas, la zona más representativa de esta nueva arquitectura que ha ensalzado la imagen de Oslo a cotas internacionales es la del puerto. Edificios como la Casa de la Ópera o el Museo Astrup Fearnley dan buena muestra de ello. Un espacio industrial que fue profundamente renovado para dar lugar a una moderna área peatonal y de servicios, que junto con todo el espacio ocupado por el Proyecto Barcode ha cambiado completamente el skyline de la ciudad.

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Pero si hay un edificio que va a conseguir levantar pasiones en esta línea litoral es el nuevo Museo Munch, firmado por el arquitecto español Juan Herreros, que se convertirá tras su apertura en otoño en un nuevo símbolo de Oslo y su reseña más universal gracias a la importante colección que albergará de este genial pintor.

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Anunciado como el museo más grande del mundo dedicado a un artista, la pinacoteca expondrá una buena parte de las 28000 obras que legó, dispuestas en varias de las trece plantas con que contará el edificio, con El grito a la cabeza, reemplazando la antigua idea de acoger la colección en la Galería Nacional de Noruega. 

Todo un reclamo que se une a muchas otras manifestaciones culturales que complementarán esta gran inauguración y que se verán respaldadas por otras aperturas como la de la nueva Biblioteca pública de Oslo en el mismo emplazamiento urbano – se espera que comience su andadura a finales de marzo -, aumentando los motivos para llegar hasta Oslo a conocer la nueva imagen que nos presentará en 2020.