¿Conoces estos lugares de Europa? Si te gusta leer, disfrutarás con ellos…

Te harán recordar algunas de las grandes obras de la literatura universal

José Miguel Barrantes Martín
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Leer, esa apasionante actividad que nos hace imaginar, crear mundos imaginarios, aprender, pensar y, cómo no, viajar…

Hacemos un pequeño homenaje a algunas de las grandes obras de la literatura universal a través de ciertos lugares que han marcado o están presentes en sus páginas.

Darmstadt

En la margen derecha del río Rin y a muy poca distancia de la populosa ciudad de Fránkfort se encuentra la población de Darmstadt, una urbe de tamaño medio situada en la franja central de Alemania.

Allí, a escasos kilómetros a las afueras, un castillo en estado ruinoso pero con una buena parte aún de su estructura original se erige en lo alto de una elevación completamente arbolada sin que podamos sospechar a simple vista la fama que esconde tras sus piedras.

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Se trata, nada más y nada menos, que del Castillo de Frankenstein, una fortificación que responde a ese nombre desde mediados del siglo XIII, mucho antes de que Mary Wollstonecraft Godwin – conocida como Mary Shelley por su nombre de casada – escribiera la célebre obra en la que se da vida al moderno Prometeo, ya en el siglo XIX. 

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Según la tradición, aunque no exenta de controversia, fue este lugar en el que se inspiró la jovencísima escritora cuando imaginó aquella historia en la que se jugaba con la muerte. No solo por el topónimo, sino porque aquí nació, en el siglo XVII, el alquimista Johann Conrad Dippel, de quien se dice que pudo intentar estos mismos experimentos.

Baker Street

A muchos el nombre de Baker Street les trae a la memoria inmediatamente un personaje imaginario inconfundible, pero para aquellos que no lo relacionen en un primer momento diremos que era el lugar de residencia del más ilustre detective de todos los tiempos.

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En efecto, estamos hablando del irrepetible Sherlock Holmes, creado por Arthur Conan Doyle, que vivía en esta calle londinense, concretamente en el número 221B.

Esta céntrica vía de la capital inglesa está situada actualmente en el distrito de Marylebone, muy cerca de Regent’s Park, uno de los parques más insignes de esta ciudad. Paseando por ella nos toparemos, en los bajos de un edificio de tres plantas, con el Museo de Sherlock Holmes, un espacio de culto para los amantes de la serie de historias creadas en torno a su figura. Inaugurado en 1990, recrea perfectamente las condiciones de la casa ficticia que ocupaba el célebre personaje junto con su inseparable Doctor Watson y el ama de llaves, la señorita Hudson.

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Parque Nacional de Dartmoor

No nos movemos de Inglaterra y como si de un sabueso se tratara seguimos el rastro de Arthur Conan Doyle para dar con su novela más universal, El perro de los Baskerville.

No íbamos mal encaminados, pues en esta entrega de Sherlock Holmes los ingredientes de la historia se mueven entre la muerte de Sir Charles Baskerville y la maldición de la saga de los Baskerville, causada por un supuesto sabueso endemoniado cuya pista seguirán como hilo conductor.

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Esta conocida trama, considerada como una de las novelas más apreciadas del Reino Unido según las encuestas, está ambientada en Dartmoor, en el condado de Devon, el más occidental de los territorios ingleses con la excepción del turístico Cornualles.

Dartmoor es un gran páramo en cuyo seno se circunscribe el Parque Nacional del mismo nombre, característico por sus grandes extensiones yermas y por sus moles de granito.

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Isla de If

Hablamos en este caso del que seguramente sea uno de los puntos más ligados a la literatura de la geografía francesa.

El islote de If es una porción del archipiélago de Frioul situada en la costa Azul frente a la ciudad de Marsella, a tan solo una milla náutica. Una pequeña masa de tierra rodeada del mar mediterráneo que se ha hecho universalmente famosa gracias a la obra de referencia de Alejandro Dumas, El conde de Montecristo.

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Aquí se sitúa el Castillo de If, escenario de una gran parte del argumento de la novela al representar la prisión de Edmond Dantés, su protagonista, quien vio privada su libertad en este lugar por el largo periodo de trece años.

Una historia ficticia que, sin embargo, no estaba falta de una buena dosis de realidad, pues esta fortaleza edificada tras el primer cuarto del siglo XVI sirvió como cárcel real y de Estado desde prácticamente sus inicios hasta 1871.

Este castillo de planta cuadrada y tres torres, convertido hoy en día en atracción turística, es frecuentado por los visitantes gracias a trayectos en barco que parten desde el Viejo Puerto de Marsella.