¿Te suena de algo la Costa de Ópalo? El desconocido litoral del norte de Francia

120 kilómetros de maravillosas vistas y playas...

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: DEBOVE SOPHIE / ISTOCK

El norte de Francia nos depara lugares poco conocidos fuera de sus fronteras e incluso poco frecuentados por sus mismos ciudadanos. Es el caso del litoral más septentrional de su territorio continental, que a diferencia de otras franjas de este tipo como la Costa Azul, han sido poco castigadas por las grandes afluencias de turistas a lo largo de los años.

La Costa de Ópalo | Serbek / ISTOCK

La Costa de Ópalo, el último tramo del litoral francés antes de llegar a Bélgica, se muestra espectacular con rincones aún salvajes, paisajes espléndidos y bellos espacios naturales.

Un destino formidable aún por descubrir

Nos encontramos en el punto más próximo a las costas inglesas, donde casi se pueden escuchar los ecos bulliciosos de la gran metrópoli londinense, en una zona histórica del paso de Calais que se asoma al Canal de la Mancha.

Vista a la Costa de Ópalo, exactamente en Calais | DEBOVE SOPHIE / ISTOCK

La Costa de Ópalo fue bautizada así por el pintor y escritor Édouard Levêque allá por los comienzos del siglo XX – aunque designando una porción mucho más pequeña que la considerada actualmente –, quien se vio seducido por el reflejo de los rayos del sol sobre el mar del Norte, que al alcanzar las aguas adquirían un precioso tono parecido al de la piedra preciosa, ayudado por la influencia de los blanquecinos acantilados de la zona.

Merendero en la Costa de Ópalo | DEBOVE SOPHIE / ISTOCK

Este desconocido litoral que abarca hoy en día desde la comuna de Bray-Dunes hasta la de Berck-sur-Mer, a lo largo de unos 120 kilómetros, es una de las franjas costeras menos conocidas y más bellas de Francia. Un magnífico conjunto de paisajes de dunas, acantilados, marismas, estuarios, reservas naturales y la presencia de poblaciones con un encanto especial, hacen de este gran tesoro del norte del país galo uno de los destinos más atractivos para aquellos viajeros que busquen rincones poco frecuentados.

Vista a la Costa de Ópalo, en Francia | DEBOVE SOPHIE / ISTOCK

Escenario de múltiples episodios durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la Costa de Ópalo esconde largas playas de arena blanca que son uno de sus mayores reclamos junto con los célebres cabos Blanc-Nez y Gris-Nez (Nariz Blanca y Nariz Gris, respectivamente), siendo este último el punto más cercano a las costas inglesas, a tan solo un poco más de treinta kilómetros.

Una buena muestra de naturaleza y de pueblos costeros

Una decena de sitios naturales como las bahías de Canche y l’Authie, las Dunas de l’Ecault, la reserva del Platier d’Oye o las marismas de Clairmarais, Saint-Omer y Cassel, no dejan lugar a dudas de la riqueza de la Costa de Ópalo. Miles de hectáreas protegidas, algunas Reserva de la Biosfera de la Unesco, que dan cabida a numerosas especies, especialmente de aves, formando un paraíso ornitológico.

Extensa playa en uno de los litorales de la Costa de Ópalo | DEBOVE SOPHIE / ISTOCK

Por otro lado, toda esta franja litoral disfruta de la presencia de largas playas con entornos de dunas en las que la estampa más característica, debido a los vientos provenientes del Canal de la Mancha, son las cometas y los divertidos carros a vela. Las comunas de Bray-Dunes o Malo-les-Bains son dos de las más apreciadas y populares para pasar una tranquila jornada playera.

Bray-Dunes, en la Costa de Ópalo | Jens Deppner / ISTOCK

A las actividades ligadas al mar hay que unir la gran oferta balnearia de la zona, con un total de veinte estaciones a lo largo de este litoral, localizadas en diferentes poblaciones: Audresselles, Wimereux, Merlimont, Hardelot…

Pese a la presencia de ciudades de mayor entidad como puedan ser Calais o Dunkerque, Boulougne-sur-Mer representa el centro neurálgico de la Costa de Ópalo, presumiendo de contar con el primer puerto pesquero creado en Francia y con su famoso campanario estilo «beffroi», Patrimonio de la Humanidad de la Unesco junto con los cercanos de Béthume, Arras, Calais y Hesdin.

Calais, en la Costa de Ópalo | clubfoto / ISTOCK

A ambos lados de Boulogne-sur-Mer, que ocupa además una posición central en la Costa de Ópalo, otras localidades como Le Touquet-Paris-Plage o Wimereux, son dos auténticas joyas con sus preciosas casas de la Belle Époque. Precisamente saliendo desde Wimereux hacia el norte nos topamos con la playa salvaje de la Punta de las Ocas, así como con las poblaciones de Ambleteuse – bajo la atenta mirada del fuerte militar del siglo XVII – y la coqueta Audresselles, un pueblo de pescadores muy valorado por los amantes de la gastronomía para degustar pescados y crustáceos.