Comienza el espectáculo de los jacintos púrpura: la floración en abril del Bosque de Hallerbos

Bienvenidos a este mágico escenario a media hora de Bruselas

Noelia Ferreiro
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Foto: Bombaert / ISTOCK

Es uno de los espectáculos naturales más impresionantes del mundo. Un acontecimiento que apenas dura un par de semanas entre mediados de abril y principios de mayo: es entonces cuando el conocido como Bois de Hal o Hallerbos, un bosque de más de 550 hectáreas emplazado a pocos kilómetros de Bruselas, se cubre completamente con un manto de jacintos púrpura.

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El resultado es la recreación de un bosque completamente azul como si se tratara de un cuento de Disney. Una escena que, por su impacto visual, constituye uno de los momentos más esperados por los amantes de la flora, por lo que atrae a miles de visitantes cada año.

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¿Pero a qué se debe este fenómeno? Básicamente, a la flor jacinto bluebell que, gracias a un sustrato que encuentra en el mismo suelo, exhibe un color que va desde el azul pálido hasta el violeta intenso. Con estas tonalidades va rodeando los troncos, tapizando los caminos y extendiéndose hasta las orillas de los arroyos. Así hasta conformar un auténtico blue forest.

El momento cumbre

No es fácil asistir a este espectáculo que, como todo lo bueno, resulta breve y efímero. Una dificultad a la que se añade la imposibilidad de prever cuándo es el momento álgido. Como todos los designios de la naturaleza, es imprevisible: los jacintos no florecen en la misma fecha cada año porque, entre otros muchos factores, influye la variación del clima.

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Sin embargo, sí está más que comprobado que la segunda mitad de abril suele ser la mejor época. El periodo de siete a diez días en el que la floración coincide con el brote de las hojas de las hayas es el más impactante. El azul de los jacintos, combinado con el verde brillante de las hojas jóvenes, otorga al bosque un efecto mágico.

Después, según los árboles se vuelvan más frondosos, las flores irán perdiendo intensidad: los rayos de sol continuarán incidiendo sobre ellas a través del follaje, pero un poco menos cada día. Y cuando las hayas estén recubiertas de hojas, la luz no ya podrá alcanzarlas y entonces el bosque se tornará más oscuro y los colores pasarán del azul púrpura al azul grisáceo.

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Una historia convulsa

Hallerbos formó parte alguna vez del Bosque de Soignes, el mayor hayedo de Europa que se extiende sobre la parte sur de la capital belga. Un bosque que, en la época, contaba con 1125 hectáreas, mas del doble de la superficie actual.

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A raíz de la revolución francesa y la integración de lo que hoy sería Bélgica al imperio napoleónico, este lugar pasó a formar parte del patrimonio nacional, primero francés y posteriormente de los Países bajos. Hasta 1931, cuando se convirtió en parte integrante del recién independizado estado belga.

Tristemente, durante la Primera Guerra Mundial, los bombardeos lo destrozaron casi en su totalidad: sobrevivieron tan sólo un puñado de robles y hayas… y los jacintos que, indiferentes a la barbarie humana, continuaron desplegando sus colores con la llegada de cada primavera.

Peter Bromley

Afortunadamente, entre los años 30 y 50, se llevó a cabo una tarea de reforestación que explica el joven aspecto que luce hoy este bosque que, más allá del manto azul, está plagado de tesoros de la naturaleza: flores de otros muchos colores, pinos y gigantescas secuoyas y simpáticos ejemplares de fauna como la ardilla roja y la curruca y el reyezuelo, aves que con sus cantos ponen una bucólica banda sonora.