Claves para esquiar en los Alpes cantábricos

Así es como se conoce a las estaciones del Principado de Asturias, donde los amantes del deporte blanco tienen una cita ineludible

Noelia Ferreiro
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Foto: Valgrande-Pajares

Verdes cumbres y playas salvajes. Ciudades tocadas por la historia y pintorescas villas marineras. La fabada y el cachopo. Los casadielles y los carballones. La inigualable sidra natural. Todo esto es Asturias, sus iconos universales. Pero tiene también el Principado una faceta menos conocida: es ésta una tierra de nieves, ideal para la práctica del esquí.

Fuentes de Invierno

Aquí donde se vive de forma especial la temporada invernal, existe un buen puñado de pistas estupendas, tranquilas, alejadas de la masificación que encontramos en otras regiones. Pistas emplazadas a menos de cien kilómetros de las grandes urbes asturianas y que, como marca de la casa, están inmersas de lleno en la naturaleza, a apenas un tiro de piedra de espectaculares parques naturales.

Valgrande-Pajares

Dos son las mecas del deporte blanco que se encuentran en este territorio: Valgrande-Pajares, en el concejo de Lena, y Fuentes de Invierno, en el concejo de Aller. La primera, el gran clásico de la nieve de Asturias, es una de las estaciones pioneras de toda España, abierta al público desde los años 20. La segunda es apenas una recién nacida, inaugurada en el año 2007 y caracterizada por la versatilidad. Entre ambas suman 30 kilómetros de pistas, adaptadas a todo tipo de público: desde el principiante que pretende iniciarse en los descensos, hasta el apasionado esquiador experto en las distintas modalidades y habitual de las pistas más exigentes.

Fuentes de Invierno

Y es que ambas estaciones asturianas cuentan con todo lo necesario para vivir una aventura perfecta: escuela de esquí, servicio de alquiler de equipos, remontes de última generación, cañones de nieve, cafeterías, alojamientos, restaurantes, snowpark para freestyle, áreas innivadas, esquí de fondo, esquí nocturno… Y por supuesto, un equipo de profesionales dispuestos a iniciar al viajero en el mundo de la nieve o a ayudarlo a perfeccionar la técnica.

Valgrande-Pajares

Esquiar en la cordillera cantábrica permite tener acceso no sólo a estas dos estaciones, sino a cuatro en total. Las dos asturianas se han unido a las de San Isidro y Leitariegos, en la vertiente leonesa de la cordillera: la primera, en el límite con Aller y la segunda, entre la provincia de León y Cangas del Narcea. De esta forma el deporte blanco se enriquece con un gran dominio esquiable. 

San Isidro / ISTOCK

Aunque el esquí y el snowboard son las prácticas más comunes, también en estas estaciones es posible conquistar la nieve de manera mucho más autónoma: crampones, raquetas de nieve, grandes recorridos de esquí de travesía e incluso freestyle (que cuenta cada vez con más adeptos) son algunas de las fórmulas que brindan los Alpes Cantábricos para aquellos que se decantan por el disfrute extremo.

 

Y para quienes el esquí no sea, definitivamente, su plato fuerte, siempre quedará un sinfín de posibilidades. Emplazadas en un privilegiado entorno, estas estaciones son un buen punto de partida para explorar los atractivos de Asturias de la forma más divertida: senderismo, bicicleta o incluso una escapada cultural pueden ser grandes opciones más allá de la nieve.

Otra alternativa es combinar montaña y mar o naturaleza y ciudad. Porque en Asturias es posible pasar, en poco menos de una hora, de la nieve de las cumbres a la orilla de la playa. Desde la estación Valgrande-Pajares, por ejemplo, Oviedo queda a tres cuartos de hora y, a unos minutos más, aguarda la oferta cultural que ofrecen Gijón o Avilés. Desde Fuentes de Invierno la excursión pasa por iglesias románicas, casas solariegas y pozos mineros, que se alternan con bellos paisajes como las Hoces del Río Aller o la Ruta de Foces del Pino.