Las ciudades universitarias más divertidas de Europa

Vuelta al cole, a la pila de apuntes, a los exámenes. Pero también (seamos francos) a las cervezas post-clase, a las fiestas, al flirteo estudiantil. Nada como estos destinos europeos para conjugar ambas facetas: el estudio y la diversión.

Noelia Ferreiro
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Salamanca (España)
La ciudad que acoge a la más antigua de nuestras universidades es, más que solera y abolengo, más que un referente de la lengua y la cultura española, un lugar cargado de ambiente en el que la animación estudiantil pasa por un crisol de culturas. Con el campus integrado en el centro histórico en lo que conforma uno de los conjuntos patrimoniales más impactantes del país, el curso aquí discurre entre salida y salida nocturna, con la esperanza de que la famosa rana tallada entre las mil filigranas de la fachada ayudará a aprobar, como por arte de magia, todas las asignaturas.

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Bolonia (Italia)
Famosa por su universidad (la docta es uno de sus sobrenombres) es también esta bella ciudad italiana caracterizada por sus soportales (40 kilómetros de arcadas que le han valido el título de Patrimonio de la Humanidad) y por ese perfil cobrizo que le confiere el ladrillo. Una universidad que data de 1088 (es, por tanto, la más antigua del mundo occidental) y que ha visto desfilar a estudiantes de la talla de Petrarca, Copérnico y Umberto Eco. Aquí los alumnos no se resisten a sus múltiples bares y tratorías donde la fiesta no hace más que empezar… para terminar, casi siempre, arañando la madrugada.

Coimbra (Portugal)
Cuna de la sabiduría es esta ciudad portuguesa con su preciada universidad (durante siglos, la única del país), que ha ejercido su influjo en la arquitectura, las tradiciones y el urbanismo. Ocupa los edificios del Palacio Real de la Alcazaba (donde nacieron casi todos los reyes portugueses de la Casa de Borgoña) y mantiene desde hace siglos antiguas costumbres académicas. Como la Queima das Fitas, la fiesta grande de los estudiantes, que se extiende a lo largo de ocho días cargaditos de conciertos, bailes, desfiles... y algún que otro exceso.

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Cracovia (Polonia)
La ciudad donde reside la que está considerada la mejor universidad de Polonia (famosa, además, porque en ella estudió Juan Pablo II) es también la más animada del país y para muchos, además, la más bonita. Una combinación perfecta para los estudiantes, que además hallarán una oferta de ocio económica (la comida, la cerveza… las discotecas) y una efectiva red de transporte activa durante toda la noche. Nada extraña que, pese al frío, Cracovia, tan dinámica y cosmopolita, sea una de las ciudades universitarias más demandadas en Europa.

Granada (España)
Otra de nuestras joyas urbanas se cuela en la lista de las más divertidas por razones que resultan obvias. Y es que a los estudiantes que llegan a la ciudad nazarí bajo la excusa de la universidad, nada les pirra más que esa costumbre tan nuestra del tapeo, esto es, la de alegrar las cañas y el vino con un generoso aperitivo. Y convengamos que en esto Granada es la reina universal. Más allá de la juerga, la ciudad gasta una belleza, ya se sabe, capaz de enamorar hasta el más insensible. Y eso también cuenta.

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Gante (Bélgica)
El gran mérito de esta ciudad universitaria del corazón de Flandes ha sido su resistencia a convertirse en mero escaparate, a pesar de contar con un extraordinario casco antiguo que podría ilustrar un lienzo preciosista. Muy al contrario, en Gante la vida está en la calle, como demuestra la animación constante de Graslei (el Muelle de las Hierbas), a orillas del río Lys, donde bulle la algarabía de los estudiantes. También las terrazas rivalizan por avivar el ambiente y, por supuesto, las cervecerías, en las que se puede degustar hasta 250 tipos de este néctar dorado con el que la ciudad, seguramente, parecerá más hermosa si cabe.

Manchester (Reino Unido)
Aunque gozan de mayor reputación las prestigiosas Oxford y Cambridge, la ciudad universitaria británica que mejor se distingue por la fiesta sólo podía ser Manchester. Y no sólo porque se trata de una institución empeñada en organizar eventos de todo tipo para sus alumnos sino también porque la propia metrópoli, industrial y futbolera, goza de una escena vibrante de clubes nocturnos, donde la comunidad homosexual juega un papel importante. Además la música ha dado aquí grandes bandas (The Smith, Oasis…) y esto es algo que se percibe claramente.   

Copenhague (Dinamarca)
Ni fría ni reservada. A quienes no conozcan la capital danesa les sorprenderá saber que más bien al contrario. Porque aunque sus temperaturas son gélidas en invierno, el termómetro de la fiesta no gana para mercurio: un ambiente nocturno único, en el que se sale relativamente tarde y donde los locales abren hasta horas intempestivas (incluso organizan las llamadas fiestas de madrugada). Estudiar en esta ciudad, cuya universidad no tiene rival en lo que se refiere a la investigación, es todo un privilegio.