Las ciudades más espectaculares de la Ruta de la Seda 

Un recorrido por 10 ciudades legendarias que servían de unión entre el Mediterráneo y las “tierras lejanas” de Oriente, en lo que se conoce como Ruta de la Seda. 

Martín Álvarez
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Foto: Mlenny / ISTOCK

Se dice que, según la tradición oficial, la ruta de la seda comunicaba dos de las grandes metrópolis del mundo antiguo: la capital china de Chang’an y el gran centro político de Occidente, Roma. Dos ciudades separadas por más de 8.000 kilómetros que se recorrían a través de miles de conjuntos de caminos. 

Caminos que tenían dos extremos formados las dos grandes capitales que, si bien partían de China hacia Occidente tuvieron muchos otros destinos a lo largo de los siglos. Paradas, en forma de ciudades de una espectacular belleza, que a día de hoy siguen siendo grandes reclamos por mantener intacta la esencia de esta ruta.  

Samarcanda, Uzbekistán 
Samarcanda, Uzbekistán | Lina Shatalova / ISTOCK

Lo que no se sabe con exactitud es la fecha exacta en la que esta ruta empezó a surgir. Lo que si se sabe es que su denominación es más reciente de lo que se puede creer y se debe a un explorador y geógrafo alemán llamado Ferdinand von Richtofen. Cuando recorrió por primera vez esta ruta le dio el nombre de ‘Seidenstrasse’ (en español “ruta de la seda”). 

Esta ruta vivió su máximo esplendor, según la historia, en el siglo IV a.C., cuando la extensión del comercio chino hasta el Mediterráneo fue consecuencia directa de las campañas militares de Alejandro Magno, que construyó un imperio que se extendía desde Grecia y Egipto hasta Afganistán e India. 

Ese imperio hizo que mantuviera el control de los territorios occidentales de la ruta de la seda, quedando sellada definitivamente la comunicación entre el mundo oriental y el occidental. Pero no basta quedarse con esta ruta era, ante todo comercial, pues también sirvió como una importantísima difusora cultural. 

Dunhuang, China 
2. Dunhuang, China  Esta ciudad se encuentra junto al temible desierto de Taklamakán y es en la actualidad la puerta de entrada de China a Asia Central. Este lugar es conocido por albergar las cuevas de Mogao o de los mil Budas. Pero también por su conjunto de santuarios excavados en la roca que hoy son Patrimonio de la Humanidad.  | rickwang / ISTOCK

Esta ruta tenía como producto principal, como no podía ser de otra forma, la seda. Pero también el satén, el almizcle y las piedras preciosas como los rubíes, los diamantes y las perlas. Un comercio que era bilateral de un lado a otro pero que, históricamente y por los bienes que se transportaban, siempre fue mucho más importante el que se dirigía de Oriente a Occidente. 

Entre ellos, y en un larguísimo camino, se dejaban ver ciudades monumentales que se fueron empapando de la cultura y la vida de una ruta que nos ha dejado ciudades espectaculares e históricas como estas...