La 'ciudad telaraña' europea que sorprende por su trazado urbano es perfecta para visitar después de los 50 años: con una plaza hexagonal, joyas del barroco siciliano y un famoso reloj solar
Este pueblo se ha convertido en un referente desde hace más de tres siglos por su curioso trazado urbano: es un hexágono perfecto que llama la atención de viajeros de todo el mundo.

La 'ciudad telaraña' europea: su plaza principal es un hexágono perfecto / Istock / SimonSkafar
Italia está llena de ciudades icónicas: sus plazas, iglesias y palacios reflejan siglos de historia en los que arte, poder y urbanismo caminaron de la mano. Pocas localidades sorprenden tanto como Grammichele, una pequeña población del interior de Sicilia que esconde una de las propuestas urbanísticas más singulares del país. Lo que a pie de calle parece una tranquila ciudad siciliana adquiere una dimensión completamente distinta cuando se observa desde el aire: su trazado forma un perfecto hexágono, una rareza arquitectónica que la ha convertido en un auténtico tesoro para viajeros y amantes de la historia.
Este enclave no suele aparecer entre los grandes iconos turísticos del país, pero precisamente ahí reside parte de su encanto. Es un destino para quienes disfrutan descubriendo lugares diferentes, una ciudad nacida de las ruinas que convirtió la arquitectura en una forma de mirar al futuro.

Adriana Fernández
Una ciudad reinventada: así nació la 'ciudad telaraña'
Su historia está ligada a una de las mayores tragedias naturales que ha vivido la isla. A finales del siglo XVII, un devastador terremoto arrasó buena parte del sureste y redujo a escombros numerosos pueblos de la región de Val di Noto. Entre ellos se encontraba Occhiolà, el asentamiento original cuyos habitantes tuvieron que buscar un nuevo lugar donde empezar de nuevo. A apenas unos kilómetros de distancia nació entonces Grammichele, concebida no como una simple reconstrucción, sino como un ambicioso proyecto urbano adelantado a su tiempo.

Las calles de Grammichele (Sicilia, Italia) / Istock / NORRIE3699
La iniciativa fue impulsada por el príncipe Carlo Maria Carafa, que encargó el diseño de la nueva ciudad al arquitecto Fra Michele da Ferla. Ambos imaginaron un trazado inspirado en los ideales racionalistas de la época, donde el orden geométrico debía facilitar la vida cotidiana y simbolizar un futuro mejor para quienes habían perdido sus hogares. El resultado fue una ciudad organizada en torno a una gran plaza central de la que parten calles perfectamente alineadas, formando una estructura hexagonal casi perfecta que sigue asombrando más de tres siglos después.
Un hexágono perfecto desde el cielo: qué ver en la ciudad
La Piazza Carlo Maria Carafa es el corazón de esta figura geométrica, una plaza hexagonal que constituye el centro exacto de toda la ciudad. Desde ella nacen las principales vías, aunque la perfección de su diseño se aprecia mejor desde una fotografía aérea. También se encuentran algunos de los edificios más representativos de la ciudad. Entre ellos destaca el Palazzo Comunale, sede del Museo Cívico, donde se conservan piezas arqueológicas y documentos que ayudan a comprender la singular historia del municipio.

Vista aérea de Grammichele (Sicilia, Italia) / Istock / SimonSkafar
¡Y ojito con su reloj solar! Una de las piezas centrales de la plaza es una escultura de bronce de grandes dimensiones creada por el artista Murat Cura. La figura representa a un hombre arrodillado, atrapado simbólicamente por el paso de las horas y rodeado por estructuras circulares que evocan una esfera armilar, uno de los instrumentos astronómicos más utilizados durante siglos para estudiar el movimiento de los cuerpos celestes, es decir, marca las horas en el pavimento de la plaza.

El reloj solar de Grammichele (Sicilia, Italia) / Istock / Orietta Gaspari
A pocos pasos aparece la Iglesia Matriz, dedicada a Santa Catalina de Alejandría y San Miguel Arcángel. Su elegante fachada barroca recuerda que Grammichele forma parte del extraordinario patrimonio artístico del sureste siciliano.
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