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La otra ciudad medieval de casas colgadas que hay en el sur Europa (y que no tiene nada que ver con Cuenca)

Su silueta de fachadas que parecen flotar sobre la orilla rocosa del río es tan desafiante que consiguió impresionar incluso al mismísimo Stendhal.

El parecido de este pueblo de Francia con las casas colgadas de Cuenca es razonable

El parecido de este pueblo de Francia con las casas colgadas de Cuenca es razonable / Istock

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Casas colgantes que parecen desafiar al vértigo, con una altura de más de diez plantas, apoyadas directamente sobre la roca y con vistas al cauce del río que atraviesa la ciudad. Dicho así, cualquiera podría pensar que estamos hablando de las casas colgadas de Cuenca, pero no.

Hay un pueblo en el sur de Francia que, como la ciudad manchega, supone todo un reto para la ingeniería de la época. Porque si levantar un rascacielos hoy sigue siendo noticia, hacerlo en el siglo XVI parecía casi cosa de brujería. 

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Adriana Fernández

Las famosas casas colgadas de Cuenca nos recuerdan mucho a otras casas colgantes de Europa

Las famosas casas colgadas de Cuenca nos recuerdan mucho a otras casas colgantes de Europa / Istock / Sergi Formoso

Entre Lyon y Aviñón, en una zona de alta montaña

Las casas colgantes de Pont-en-Royans, una localidad situada a medio camino entre Lyon y Aviñón, se levantaron en el siglo XVI en una zona de alta montaña y rodeada de un paisaje natural de cuento: el Parque Natural Regional del Vercors.

Fachadas de colores apoyadas sobre la roca, como las de Cuenca

Fachadas de colores apoyadas sobre la roca, como las de Cuenca / Istock / Pascale Gueret

Fue precisamente su situación en lo alto de la colina, ubicación estratégica para el comercio de la época, lo que hizo que naciera este pueblo con encanto. Lo hizo a raíz de la construcción (cuatro siglos antes) de un puente que unía dos peñotes sobre el cauce del río y que favoreció el transporte de la madera, que sería utilizada para la fabricación de las galeras de la época, desde el interior hasta las llanuras del sur de Francia.

Qué ver en Pont-en-Royans

La historia del pueblo es curiosa. Gira en torno a ese puente que le da nombre y al molino de agua que sirvió, en sus inicios, para lavar y cardar lana; después, para cortar la madera con la que se fabricarían barcos. Y aunque el molino fue arrasado durante la segunda Guerra Mundial, hoy es un espacio de arte contemporáneo que recuerda la memoria del antiguo molino. 

El famoso puente que da nombre a este pintoresco pueblo del sur de Francia

El famoso puente que da nombre a este pintoresco pueblo del sur de Francia / Istock / aurelienantoine

Pero lo que realmente hace único a este precioso pueblo del interior de Francia es su silueta imposible a orillas del río Bourne. Casas colgantes de fachadas pintadas en tonos rosas, ocres y rojizos que parecen estar suspendidas, aunque en realidad están apoyadas sobre un macizo rocoso y escarpado. Tan sorprendentes, que impresionaron incluso al mismísimo Stendhal, el escritor francés que da nombre al síndrome de fascinación ante la belleza de una obra de arte o lugar, y que mencionó a Ponts-en-Royans en su obra ‘Memorias de un turista’. 

Una cascada, una piscina natural y vistas panorámicas

La sorpresa, en clave bonus track, llega en forma cascada: paseando a lo largo de las orillas del Bourne, se llega a un lugar bucólico y tranquilo, con piscina natural y cascada, ideal para hacer un alto en el camino y contemplar la silueta de las casas colgantes desde la distancia. 

Una piscina natural con cascada, la sorpresa al final del paseo en este pintoresco pueblo francés

Una piscina natural con cascada, la sorpresa al final del paseo en este pintoresco pueblo francés / Istock / Rudolf Ernst

Y una sorpresa más: si se continúa ascendiendo hacia lo alto del pueblo, se llega hasta barrio medieval de callejuelas pintorescas y jardines con vistas. El paseo termina en el mirador de los tres castillos, con increíbles vistas al pueblo y las gargantas del Bourne.