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La ciudad que unió a Da Vinci y Maquiavelo para lograr su conquista es Patrimonio de la Humanidad y tiene arte islámico, bizantino y paleocristiano: “Sería imposible, a menos que sucediera un milagro, que resistieran a 3 ó 4 asaltos”

Pisa conserva uno de los conjuntos monumentales más importantes de Europa y protagonizó un episodio poco conocido del Renacimiento.

Es uno de los destinos más visitados de Italia gracias a su famosa torre inclinada

Es uno de los destinos más visitados de Italia gracias a su famosa torre inclinada / Istock / Laszlo Konya

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No muchas ciudades pueden presumir de haber obligado a trabajar sobre el mismo problema a dos de las mentes más influyentes del Renacimiento. A comienzos del siglo XVI, Leonardo da Vinci y Nicolás Maquiavelo participaron en los planes de la República de Florencia para recuperar el control de Pisa.

La torre y la catedral de la ciudad que unión a estos personajes históricos

La torre y la catedral de la ciudad que unió a estos personajes históricos / Istock / Roman Babakin

Sin embargo, la relevancia de este enclave toscano no se explica únicamente por aquel episodio. Mucho antes de convertirse en objetivo militar de Florencia, Pisa ya era una poderosa república marítima y había levantado algunos de los monumentos más extraordinarios de la Europa medieval.

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Redacción Viajar

La guerra que reunió a Da Vinci y Maquiavelo

La historia comienza en 1494, cuando Pisa aprovechó la inestabilidad política de la región y se rebeló para liberarse del dominio de Florencia. La antigua república marítima buscaba recuperar su independencia, mientras los florentinos intentaban restablecer el control sobre un enclave que consideraban estratégico.

Para lograrlo, la ciudad recurrió a dos figuras excepcionales: Leonardo da Vinci y Nicolás Maquiavelo. El primero diseñó un ambicioso proyecto de ingeniería destinado a aislar la ciudad; el segundo participó activamente en la estrategia política y militar de la campaña.

Uno de los proyectos más llamativos consistía en modificar el curso del río Arno para cortar el acceso de Pisa al mar y debilitar económicamente a la ciudad. La idea suena tan ambiciosa como compleja, y así era, por lo que, aunque finalmente no llegó a ejecutarse con éxito, es una clara muestra de hasta qué punto Florencia estaba dispuesta a emplear todos los recursos posibles para recuperar la ciudad.

Entre los documentos relacionados con la Guerra de Pisa apareció el siguiente comentario: “Sería imposible, a menos que sucediera un milagro, que resistieran a 3 ó 4 asaltos”. Esa frase histórica describe cómo, sin defensores en el interior y bajo fuego por dos flancos, estaban seguros de que la ciudad caería.

Una potencia marítima mucho antes del Renacimiento

Pero hay que retroceder aún más en la historia para llegar al origen de la importancia de esta ciudad. Entre los siglos XI y XIII, Pisa fue una de las grandes repúblicas marítimas italianas, junto a Génova, Venecia y Amalfi. Su flota comercial y militar navegaba por buena parte del Mediterráneo y mantenía contacto con territorios cristianos, bizantinos e islámicos.

Iglesia de Santa Maria della Spina

Iglesia de Santa Maria della Spina / Istock / Givaga

Aquella posición privilegiada permitió la llegada de influencias culturales y artísticas procedentes de distintos lugares, una mezcla que puedes ver a día de hoy en los monumentos más emblemáticos de la ciudad y que la hacen diferente a otros lugares de Europa occidental.

El mejor ejemplo de esa riqueza patrimonial se encuentra en la Piazza del Duomo de Pisa, conocida popularmente como Piazza dei Miracoli, que fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987 y reúne algunos de los edificios más importantes de la arquitectura medieval italiana.

Este conjunto monumental fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987

Este conjunto monumental fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987 / Istock / 5

La gran protagonista es la conocidísima Torre de Pisa. Es posible que su inclinación sea la que la ha convertido en uno de los monumentos más reconocibles del planeta y la foto pretendiendo sujetarla sea probablemente una de las más repetidas de la historia. ¿Podrías resistir la tentación de hacerte la famosa foto?

Pero no puedes llegar hasta este rincón de Italia y limitar tu visita solo a la torre, porque te perderías gran parte de la historia de la ciudad. Junto a ella se encuentran la catedral (del 1064), el baptisterio (el más grande del país) y el cementerio monumental.

El conjunto es el mejor reflejo del poder económico y político alcanzado por Pisa durante la Edad Media. Por eso, no te limites a su monumento más emblemático y visita las plazas, iglesias y palacios del casco antiguo que te permiten descubrir una ciudad con una personalidad mucho más compleja de lo que suele percibirse en una visita rápida.